¿Zapato negro o marrón?

“Cuando puedas elegir entre tener razón y ser amable, elige ser amable”; RJ Palacio, escritora estadounidense.

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      Las elecciones personales en ocasiones generan controversia. O cuando menos disparidad de criterio. En cualquier caso, bienvenida sea la diversidad de opiniones que a todos nos hace reflexionar, y sirven para mejorar cuando se posee la humildad necesaria.

      Decía Petrus Jacobus Joubert (1831-1900), militar sudafricano, que los que nunca varían de opinión se aman a sí mismos más que a la verdad. Y es que el crecimiento personal consiste precisamente en esto; en aprender y desaprender de manera continua.

      Hace dos semanas estrené mi último pantalón de la sastrería de Alberto Olego, y como le había encargado -además- una chaqueta y un chaleco, iba a vestirlo con cada prenda en diferentes oportunidades.

      La elección del resto de prendas podía ser muy diverso, no tanto en los zapatos. Como el pantalón era de color antracita, y puesto que no se trataban de ningún tipo de traje, no regían más reglas que las del sentido común y el gusto particular. Marrones o negro me parecieron igual de indicados.

      Elegí en primera instancia los zapatos negros para integrarlos de manera discreta con el pantalón de escaso menor tono y otorgarle todo el protagonismo a la chaqueta. Con el guiño de casar el color de los calcetines con él de la corbata.

      Para el chaleco estaba cantado que un calzado de gamuza (ante o piel vuelta) era aconsejable, puesto que el conjunto resultaba de lo más relajado. De esta manera, además, variaba el calzado en ambas oportunidades.

      Algunos lectores -con criterio- me comentaron que la opción del zapato marrón les gustaba para ambas ocasiones. Nada se debe objetar acerca de cuestiones subjetivas, solo enriquecerse con ellas.

      La opción de elegir el color del zapato solo se torna estricta cuando sirven para vestir acompañando a un traje. Ahí cabe el mínimo margen. Con los trajes de etiqueta solo el negro es posible, mientras que para los informales del día a día el zaino resulta un seguro de vida.

      Siendo esta cuestión -de la elección del color del zapato- uno de los temas más demandados, la mayor duda surge cuando el color y/o el corte del traje se relajan.

      Mi recomendación es clara: con trajes solo utilizo el marrón más oscuro cuando el tono del tejido clarea lo suficiente como para hacerse menos oscuro que el zapato, y coincide que la luz que nos ilumina es natural. Los burdeos son para trajes aún más distendidos y el calzado más claro solo para los beiges.

      En los conjuntos de chaqueta con distinto color de pantalón y aún más casual, aunque podamos recurrir a las mismas normas, nuestro instinto se debe imponer a toda norma.

      Todo aprendizaje requiere de la practica y del eficaz método ensayo-error porque las teorías resultan frías, máxime en temas no vitales, y conviene relajarnos pensando menos pero sintiendo más.

      Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado

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  • Eladio Ruiz

    Como siempre, he disfrutado y aprendido de sus reflexiones. El otro día además tuve una reflexión similar: pantalón gris medio y blazer azul, zapatos? opté por unos oxford color avellana. Lo que vd. dice: aprendemos probando. Un saludo cordial.

    • vestirseporlospies

      Muchas gracias estimado Eladio, nosotros también disfrutamos y aprendemos de vuestros comentarios.
      Permítame decirle que tuvo una elegante elección.
      Saludos cordiales,

  • Anonimo

    Sabio es el que se equivoca y aprende de sus errores, totalmente de acuerdo. Eso que parece obvio y a veces nos resulta tan difícil de aplicar, el sentido comun. Un saludo

    • vestirseporlospies

      Muchas gracias estimado por tu comentario. Aprender y desaprender, una vez tras otra… no queda opción 🙂
      Un abrazo amigo,