… y como tercer traje ¿cuál?

“Mi visión estaba clara: yo quería apartar todos los artificios en el vestir”; Giorgio Armani.

      Aprender y desaprender. No queda otra. La formación consiste en adquirir conocimientos así como descartar aquellos que ya no resultan válidos. El tiempo, cuando se aprovecha, nos confiere la experiencia para saber discernir unos de otros.

      Tras el traje azul oscuro con chaleco y el cruzado gris medio, aunque bien podía valer al revés pero nos decantamos por esta opción por gusto particular, se amplia el abanico de trajes de forma ostensible.

      Contamos con la gran ventaja de la tranquilidad que confiere tener estos dos primeros modelos. Ya que son tan completos que podremos acudir a la mayoría de nuestras obligaciones con nota, por lo que solo resta ir completando. Me atrevería a aseverar incluso que tenemos cubierto un 80% de las ocasiones, salvo raras excepciones.

      El tejido del tercer traje dependerá mucho de las circunstancias particulares de cada uno en cuanto a hábitos, lugar de residencia y, por supuesto, obligaciones o estilo de vida y trabajo. Si en el peso de los anteriores estábamos en torno a los 240-280 gramos, es el momento de aligerarlo en los más claros.

      Sobre el color descartaría totalmente el negro, antes un esmoquin, o por supuesto el traje gris marengo puesto que lo suple con mejor gusto.

      Ir hacia los tonos verde oliva, marrones (chocolate, tabaco así como cremas), grises claros o azules vivos es todo un acierto. En estos colores me decantaría por un estampado liso y dejaría nuevos motivos, de los fil a fil u ojo de perdiz elegidos en los anteriores, como espiga o pata de gallo para los colores más discretos.

      Aún no creo llegado el momento para los audaces dibujos de cuadros, marcos ventana o listados diplomáticos. De momento, y para el tercero, me mantendría en el equilibrio de un color audaz liso o un tono diferente sobre otro motivo discreto.

      El corte de inspiración clásica sigue siendo la inversión más rentable. Los patrones de mediados de siglo pasado, al igual que las películas, lecturas y muchas de las artes, aún no han sido superadas en la actualidad. Como tampoco soportan mejor el paso del tiempo.

      Los dos primeros trajes nos habrán dado la experiencia necesaria para decantarnos por el cruzado o la hilera sencilla como prioridad. Así como la certeza de que las dos características fundamentales de todo traje son el ajuste y la composición de su tela. Que junto con la calidad en la ejecución y los detalles, completan las características fundamentales.

      En esta oportunidad no he definido cuál sería y lo he dejado abierto a propósito para que cada uno ideé, y si lo desea comparta, cuál sería el suyo. Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado

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