Visita reportaje a D. Antonio Puebla, maestro sastre artesano: “El sastre tiene que tener una vena de artista”.

“Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles”; Bertolt Bretcht, poeta alemán.visita-reportaje-antonio-puebla-sanchez-rincon-00

Cuando hablamos de maestros sastres artesanos en España suele haber unanimidad al señalar apenas media docena de apellidos. Casi todos dentro del gremio coinciden, y escasos discrepan, en estas “tijeras sagradas”. Uno de ellos es Puebla.

D. Antonio predica con el ejemplo con el que lleva cortando y cosiendo trajes para los más selectos clientes desde hace más de 50 años. Sin embargo -por si hicieran falta referencias- se sabe que Salvador Dalí, con su inconfundible carácter y genio único le confesó al desaparecido presidente y fundador de El Corte Inglés D. Ramón Areces: “En el mundo hay dos divinos: Yo y éste (Puebla)”.visita-reportaje-antonio-puebla-sanchez-rincon-01

Antonio Puebla Sanchez-Ricón nacido en la década de los 40, en Castro del Río (Córdoba), es afable, cercano, sencillo y muy amigo de sus amigos, como pude comprobar a tenor de las constantes muestras de cariño que sus múltiples vecinos y clientes, le muestran en la calle con sus cordiales y afectuosos saludos.

Había tenido la oportunidad de conversar en numerosas ocasiones por teléfono con él, sin embargo deseaba conocerle en persona. Es ahí donde las “buenas” personas muestran su mejor versión, pero también porque me sentía en la obligación moral de publicar que fue él quien hizo trajes tan singulares como el que lució Julio Iglesias cuando cantó durante el Festival de Eurovisión en Benidorm, o que viste a algunos de los caballeros – nacionales o internacionales- que portan o portaron los más elegantes trajes: Arturo Fernández, Eduardo Zaplana, Juan Luis Galiardo, Orson Wells o Charlton Heston.

Me confiesa con emoción que su madre fue su gran y única maestra, “pero además he aprendido de cada colega con el que trabajé”. También admite que: “Nunca me he apalancado y el que más me enseña en el día a día es el más exigente de mis clientes. Además para esto –también- es bueno la competencia”.

Durante las dos largas charlas que pude disfrutar con él en mi reciente viaje a Valencia me mostró su intuición sartorial al reconocer que: “Siempre he sabido que me tenía que rodear del mejor equipo para ofrecer el mejor servicio”.visita-reportaje-antonio-puebla-sanchez-rincon-02

Ha sido premiado con el Dedal de Oro y cuenta con el reconocimiento público de sus compañeros del club de Sastres, a pesar de todo lo que más desea es “haber podido ser fuente de inspiración y docencia” para los discípulos que tuvo durante los 28 años como responsable en las sastrerías del Corte Inglés de Madrid y Valencia. “Creo haber dejado mi semilla en la profesión, pero lo que más me agradaría es que se me recordara como a una buena persona”, nos confiesa.

Sus inmediatas reflexiones sobre el momento actual es que siente la sensible bajada del consumo y la demanda en la sastrería, “el que puede costearse ropa de sastrería no se la hace por temor (a la crisis), además estas prendas duran mucho por su resistencia al ser de muy buena calidad, y el que no, ya no viene. Sin embargo, seguiré al pie del cañón mientras el cuerpo aguante, porque siempre me ha gustado lo que hacía”. Por otra parte se lamenta de que “las personas a menudo se van a comprar a ciudades más grandes de las que habita”.

Las pinceladas que nos deja respecto al sector europeo que tan bien conoce son: el reconocimiento a los sastres germanos como “grandes profesionales” y que es más fácil ser sastre en Savile Row “porque las prendas se sostienen solas de pie”, me indica con la sorna que le concede la edad en alusión al grueso gramaje de las telas que usa la sastrería inglesa. Entre las que, por cierto, destaca a Scabal como la firma de telas para su preferencia.visita-reportaje-antonio-puebla-sanchez-rincon-04

Como frases (¡¡que piden mármol¡¡ o adornarían su lugar de trabajo) de su propia cosecha y para enmarcar en cualquier escuela de sastres me dejó grabadas: “El alma del sastre está en la primera prueba” o “El sastre es un escultor o arquitecto del cuerpo”.

Antonio Puebla centra todo el esfuerzo de su labor en relanzar la figura de su cliente, y añade “el cliente tiene que confiar plenamente en su sastre y éste le debe la total discreción del secreto profesional. Además, el protocolo es muy importante y he enseñado a algunos de los hombres -actualmente- más elegantes a vestir”. También en este tema continúa mostrando su genuina gracia cuando afirma que “para vestir a un hombre lo mejor es ganarse el reconocimiento del gusto de su esposa”.visita-reportaje-antonio-puebla-sanchez-rincon-05

Reclama la función creadora de un sastre cuando afirma que “un sastre no se puede anquilosar en las prendas típicas: trajes, chaquetas y abrigos. Debe saber diseñar ropa muy diversa: para cacerías, de películas cinematográficas, para artistas del mundo del espectáculo y un largo etcétera muy variopinto”.

Como anécdotas anónimas –sonriendo más aún- me enumeraría muchas: “Algunos clientes me encargan camisas a juego con sus prendas interiores o -uno solo- más largas porque no usa ésta”. Muy satisfecho y agradecido por compartir dos momentos, este de tertulia y el que comentaremos en dos días sobre una clase magistral que nos concedió acerca de cómo elabora él un traje a medida. Quiero destacar dos características fundamentales de su personalidad: su generosidad y voluntad.visita-reportaje-antonio-puebla-sanchez-rincon-03

La primera característica porque aparte de la cordial acogida que me dispensó durante toda mi estancia y los numerosos detalles para hacer mi visita lo más acogedora posible, ante mi solicitud para que me prestara su libro de “El Caballero” de Bernhard Roetzel (agotado, que no he podido encontrar y que ni el propio escritor había sido capaz de conseguirme a pesar de todos sus personales esfuerzos) Antonio insistió para que me lo quedara y me lo regaló dedicado.

Y la segunda, porque me demostró tener -a pesar de sus años- más ganas, alegría y fuerzas para seguir trabajando que muchos recién licenciados -juntos- tendrían al salir de cualquier escuela de “Sastrería”. Grande Antonio.

Muchas gracias y muy buena suerte,
Fotografía: © Alexis Sanchezvisita-reportaje-antonio-puebla-sanchez-rincon-06