Visita a la fábrica FLORENTINO. 1 ª Parte.

“Ninguna empresa puede tener éxito sin estar debidamente organizada”; James Cash Penney, empresario estadounidense.

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      La formación siempre es útil. Decidí ser ingeniero por mi vocación hacia la producción y el área técnica. Amén de mi predilección por las ciencias. Me encantan los procesos productivos, y maximizar su rentabilidad. La organización de la fábrica de Florentino Cacheda López, FLORENTINO, es ejemplar en este sentido.

      Se diferencia muy poco de otro formidable empresario gallego Jesús Otero (HORTA Coslada) para el que trabajé dirigiendo obras de construcción en estructura metálica. Los procesos para la elaboración de las estructuras -en edificación- de envergadura colosal como lo fueron las utilizadas para ampliación del Museo Reina Sofia, la terminal T4 del aeropuerto de Barajas o la restauración de la cubierta del Palacio de los Deportes de la Comunidad en Madrid que ejecutábamos hace quince años, en esencia, son del mismo método que con el que hoy se crean las prendas en la fábrica de Florentino en Lalín (Pontevedra-Galicia-España). Lo explico.

      La recepción de la materias primas y su test de calidad (así como del producto final), el diseño en la oficina técnica, el corte de las piezas por control numérico, el montaje por cosido (soldadura en el caso del metal) y envío a tienda (u obra en el caso de las mega estructuras) están diferenciadas, en ambos sectores, y cuentan con la vanguardia tecnológica.

      Decía Henry Ford que ha ningún empleado se le debería obligar a realizar ninguna tarea que pueda realiza una máquina. Creo en ello firmemente. Por ello las costuras -largas y rectas- sobre la tela (o soldaduras del mismo tipo sobre el metal) han de darse con máquinas semiautomáticas, porque el hombre no las podrá mejorar, o por éste cuando la máquina no les pueda transmitir el necesario matiz o arte (fundamentalmente en las zonas de curvas y requiebros).

      Ésta, y no otra, es la diferencia clave entre la confección industrial y la elaboración artesanal.

      Dejando al margen la similitud con la compañía de construcción, en la empresa de Florentino la mano de obra es eminentemente femenina. Tanto en las oficinas donde se realiza la labor comercial y administrativa como en la fábrica propiamente dicha.

      Lo primero que sorprende es que a cada rollo de tela que reciben, el equivalente a la superficie de 150 campos de fútbol cada año, una empleada la revisa -palmo a palmo- en búsqueda de defectos. Cómo se hace con las pieles en la fabricación del calzado. Lo cuál está más justificado por el precio elevado de esta materia prima y la menor utilización por extensión. Este comienzo ya delimita el grado de calidad con el que se ejecutan las prendas en la fábrica pontevedresa.

      Los defectos que aparezcan en los tejidos recibidos se señalan para que sean descartados en el corte, y queden fuera de las prendas. Si fueran demasiadas se devolvería el rollo entero. Situación que no suele suceder pues son proveedores de confianza, nos comentó Tino.

      Al comienzo del sistema productivo están las oficinas de diseño de las prendas, y el departamento de aprovechamiento y optimización del material. La ingeniería de detalle en la oficina técnica.

      Un paso determinante es que antes de pasar a la mesa de corte por cuchilla, una sastre está montando los patrones de cartón sobre la tela. Para cuál artesano realizar el modelo que servirá de base para la producción en cadena de una cantidad “industrial” de prendas.

      Cada serie dispone de su réplica, absolutamente, bespoke.

      Que la sastrería artesanal es la base sobre la que se fundamenta la confección industrial a pocos nos quedarán dudas.

      El corte y montaje de las diferentes capas de tejidos superpuestas se realizan como una primera transformación en la antesala de la zona de costura y planchado o segunda transformación, el acabado.

      Detalles como colocar un mártir de plástico, de manera manual por operarios, sobre las mesas de corte para que no se rasguen los tejidos durante el corte son necesarios. (Continúa)

      Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado
Fotografía Jose M. Salgado

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