Vaquero bajo lana

“Aquello que miramos y no podemos ver es lo simple”; Lao Tse (570-490 a. C.), fundador del taoísmo.

      La fotografía de portada del artículo anterior dio mucho que hablar en las redes sociales. Para la mayoría una camisa blanca -de hilo- sentaría mejor. En mi opinión, resultaba perfecta porque era precisamente lo que pretendía transmitir Drake´s. Ese estilo suyo, británico, tan casual.

      Elegir de forma correcta el tipo de tejidos, a la hora de combinar en nuestro vestuario, me sigue pareciendo la cuestión relevante. Antes, siquiera, que el color. Porque aunque no salte tanto a la vista; un ojo entendido lo valora. Y solo los paladares educados aprecian estos y otros detalles, como por ejemplo el sabor de un Vega Sicilia.

      Sería una pena no poder disfrutar de algunos de los mejores placeres de la vida por el mero hecho de la falta de formación.

      En el caso que ahora nos atañe, la combinación de tejidos de lana con el vaquero resulta un suculento maridaje textil. La empresa de Michael Hill se siente como pez en el agua en estas lides, aunque antes se le debería adjudicar el mérito a otras como Ralph Lauren.

      Vaquero y lana trabajan bien pero no de cualquier forma. La abrigosa lana de tweed es adecuada para un tejano grueso. El vaquero. Así como el hilo de algodón tipo Cambray mejor con lanas frías. El algodón de los chinos u otra gabardina también se lleva muy bien con la lana fría o fresco.

      Ni que decir tiene que el punto de las prendas de lana, como jerséis o cardigans, también funcionan dentro de esta ecuación.

      En cuanto a las camisas vaqueras, los automáticos con perlado exterior o bolsillos en el pecho corresponden a prendas sport. Por lo que son preferibles elegir aquellas cuyos botones sean los clásicos de nácar con ojales y sin bolsillos para vestir con chaquetas.

      Ya discrepo más de asociar la pana con los vaqueros. Ésta con el tweed vimos que era de lo más acertada, pero con el vaquero solo lo defendería con un grosor reducido del cordón.

      En cuanto a la corbata. Mejor si es gruesa, lana o seda salvaje, y la camisa fina.

      Mark Twain aseguró, en su conferencia “New England Weather” de 1876 , que durante la primavera podía encontrar más de cien climas diferentes dentro del mismo día. No le faltaba razón. Como todos comprobaremos a partir de estas fechas y hasta que llegue el verano cuando abandonamos el hogar -a primera hora de la mañana- con la fresca, disfrutemos de un sol radiante a medio día y regresamos a casa destemplados.

      Pues abrigarnos con lana en el exterior mientras aligeramos con una prenda denim en el interior resultará una opción tan sencilla como adecuada para este clima.

      Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado

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