Usos del polo de manga larga

“El sentido común es el sentido de la oportunidad”; Dino Segré (1893-1975), escritor italiano.

      La oportunidad determina el acierto. Existen momentos dentro de un contexto relajado, y por el gramaje de las prendas que nos acompañan, que una camisa pide ser sustituida por un polo de manga larga.

      Si la chaqueta es de una tela de grosor o muy flexible puede integrar perfectamente un polo de manga larga en detrimento de la clásica camisa. Pues si la manga corta convierte a una camisa en sport, a parte de afearla, un polo de manga larga se hace más formal que con ella recortada.

      Una camisa de tela de hilo de algodón fina (de unos 100 grs.) puede hallarse demasiado lejos de alguna chaqueta gruesa (superior a los 300 grs.). La evidente distancia entre estos grosores desequilibra al conjunto y por lo tanto resulta desacertado.

      Nunca recomendaría un polo de manga larga para la utilización con un traje, y mucho menos con corbata. La ocasión a de ser casual, porque atiende a un espacio entre la formalidad de la camisa de tejido de algodón y él de una vaquera por ejemplo.

      Los polos de manga larga son de piqué de algodón, aunque podrían presentarse de lana fina. Mas éstos disponen de elástico en la cintura y son para una función similar al suéter. En cualquier caso, siempre serán de mayor cuerpo que la tela de la camisa y ayudan en la transición con la chaqueta.

      Los picos del también conocido como Friday Polo no deberían asomar por fuera de la chaqueta, así como tampoco su bajo por encima del pantalón. No así los puños, que como en el caso de la camisa debería mostrar al menos un par de centímetros.

      Valen para utilizar con una chaqueta de tweed, franela, pana o de similar espesor, como también para otra desestructurada de lino o algodón. Tan solo habrá que aproximar el grosor de ambos tejidos. Respecto a otras prendas: sí con los tres cuartos, pero no lo aconsejo para las de punto porque se desliza bastante peor, ninguna aporta cuerpo y parece redundante.

      Su cierre abotonado suele venir completo, aunque también lo hace al estilo polera. Es decir, algo más bajo que el polo de manga corta y con más de tres ojales.

      Los botones serán de madreperla en las mejores oportunidades y sus colores lisos oscuros. Siendo el verde y el azul oscuro mis favoritos. Los pardos, cremas, marrones y grises también resultan acertados.

      Esta prenda para el torso, aporta un aspecto juvenil y se arruga menos por lo que resulta ideal para viajar. Además, si nos desprendemos de la chaqueta, nuestra imagen no parecerá tan desangelada en mangas de camisa.

      Algo importante en lo que nos debemos fijar a la hora de adquirir una de estas prendas es que la sisa se cosa alta para que encaje bien dentro de la chaqueta. Así como el polo de manga corta está pensado para ir a cuerpo, esta pieza se diseña para ser albergada dentro de otra.

      El carácter elástico del piqué hace que se ciña más al cuerpo, por lo que disimulará menos nuestras curvas si los utilizamos demasiado entallados.

      Por supuesto deberán contar también con los refuerzos en las costuras laterales.

      Lo ideal es que el gramaje del polo sea intermedio para que pueda ser utilizado durante el otoño, pero también en el verano y la primavera. Nueve o diez meses al año.

      Por todo ello; sí al polo de manga larga pero bajo determinadas circunstancias.

      Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado

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