Una elegante manera de lucir la bufanda

Bufanda para hombre

Especialmente acertada me parece la estilosa forma de llevar una fina bufanda por dentro de la chaqueta cuando portamos un traje o del abrigo si lo utilizamos, a modo únicamente de adorno.

Porque la función térmica se va a comprender enseguida que no va a ser la motivación prioritaria, ni decisiva.

Los complementos, toda vez que marcan la diferencia, sabemos que no debieran ser los protagonistas ya que su función es la de ser los que “suplementan” y aderezan el conjunto global. Mas en esta ocasión me parece, casi acertado que el objeto del capítulo de hoy capte cierta atención por la diferencia, esencial, que existirá entre llevarlo o no.

El centro de todas las miradas sin duda se irán a este refinado detalle, además de por lo delicado, por su sutileza.

Me estoy refiriendo en esta ocasión al complemento que utilizamos en los momentos más gélidos, en un tejido sumamente fino y de un material sedoso o de muy ligera lana colocada de la manera más sencilla posible (estilo yugo).

En la cual se coloca por el interior de la chaqueta o abrigo y sobresale únicamente un poco por la parte superior del  cuello, por el ribete interior de las solapas y si acaso también un poco por la zona inferior de la chaqueta, por debajo de los botones, dependiendo de su largo. Pero no a la generalidad que en su día hablamos de las diferentes maneras anudadas al cuello.

Éste me parece especialmente sutil, elegante y distinguida esta manera de lucirla, a la manera de los más clásicos cuando portaban su mejores galas, como el frac o el tux.

Esta forma de colocarla tan solo tendrá una función meramente estética, y bendita utilidad, ya que me parece un efecto precioso el que hace, sobre manera en los casos en los cuales aporta un gran colorido a un sobrio atuendo.

Ejemplos hemos podido ver en múltiples ocasiones y siempre que la hemos presentado en nuestros perfiles de las redes sociales, la opinión de nuestros seguidores ha sido muy aplaudida en su gran mayoría de ocasiones, de una manera muy evidente y agradecida. Nos complace corroborarlo y lo compartimos totalmente.

En esta ocasión cobra especial importancia que el modelo de “foulard” -en francés- elegido sea extremadamente fino, para que no afecte a la comodidad de llevarla entre la chaqueta y la camisa y deberá ser colocada lo mejor posible para que sobresalga adecuadamente por fuera de las solapas y del cuello a fin que resulte agraciado el conjunto.

Solo le veo una complicación y es que ante la imposibilidad de prescindir del pañuelo y la más que probable de no poderlo hacer tampoco con la corbata, con este ya serán tres los complementos textiles que ocupen nuestro torso, con el posible galimatías que se puede originar.

Si bien es muy aconsejable su uso porque; nos distinguiremos o diferenciaremos de manera muy refinada del resto de caballeros y sumaremos otra opción a nuestro atuendo. No le veo nada impeditivo y en esta ocasión aunque “menos sea más” me inclino por la utilización, que no abuso, de esta scarf -en inglés- portada de este modo.

Para terminar diría lo de siempre evitar totalmente la utilización de dos o más complementos exactamente iguales y procurar utilizar el mayor contraste entre ellos, así como el mayor colorido en solo uno de ellos, lo contrario podría ser algo exuberante.

Aunque pertinente puede ser que exista cierta similitud en algunos colores de los distintos tejidos. Así como indicada sería la clásica regla de a iguales motivos en los diferentes elementos utilizar tamaños distintos en los mismos y viceversa.

¿Nos dejas tu impresión de este atuendo? Muchas gracias y a tu disposición.

  • Granadino

    Hola Amigos! qué tal después del verano? Espero que bien. Ahora para el invierno me pasaré por aquí para tomar aquellos consejos sabios para vestir de Amoreno y los demás compañeros. Qué me gusta esta casa! Viva lo clásico!
    Amoreno, hace unos meses comentaste que un día escribirías sobre la cabeza de los hombres: el pelo y el no-pelo. No sé si me lo he perdido o aún no has escrito sobre ello.

    Un saludo a todos!

  • Alberto

    Estimado David:

    Estaba buscando inspiración para enfrentarme al frío con elegancia, y por supuesto he recurrido a la relectura en su blog de los artículos sobre las prendas propias de estas fechas. Tengo que decirle que soy un usuario entusiasta de las bufandas que visto de todas las maneras.

    Cuando el frío no es exagerado, y en nuestras ciudades cada vez lo es menos, a lo que añadimos el breve espacio de tiempo que acostumbramos a pasar en la calle, una bufanda es un excelente aliado para junto con la camisa, chaqueta y corbata proporcionarnos un confort más que suficiente.

    Puedo empezar el día protegiéndome del frío de la mañana con la bufanda abierta y extendida debajo de la chaqueta “acorazando” mi torso, abullonándola al sobresalir de la misma, muy estético ¡pero para nada estrictamente estético! Aquí se me antoja cumple un papel similar al de aquella rebeca bajo la chaqueta (con la que además no es incompatible): otra posible falsa tercera pieza.

    Si va levantando el día y mejora la temperatura paso a sacarla de la chaqueta y vestirla abierta pero por fuera. Incluso así ofrece protección pues si sale el sol puede pedirte la desalojes del cuello y notar inmediatamente el frescor extra que supone llevarla colgada de la mano.

    Y cuando el sol se esconde, baja la temperatura o sopla el aire, puedes anudarla cerrándola más o menos cerca del cuello según sea la intensidad del cortante frío, alojando de nuevo sus extremos en el interior de nuestra chaqueta si su largo lo permite, defendiéndonos dignamente del, aunque fuera intenso casi siempre breve, temporal que arrecia entre nuestra oficina y el restaurante en el que quedamos a comer, el restaurante y el parking en el que guardamos nuestro coche, el coche y la puerta de nuestra casa.

    Buenas noches.

    ABM

    • vestirseporlospies

      Muchas gracias querido Alberto por tu comentario. Digno de todo un artículo en VP, nos aportas un gran valor.

      Me ha recordado a un artículo que publicamos hace ya algún tiempo: https://vestirseporlospies.es/atuendo-con-diferentes-grados-de-formalidad-para-una-misma-jornada-laboral/

      Me gusta especialmente el punto en el que aludes que si hemos de llevarla en la mano, porque nos agobia de calor en el cuello, pues no pasa nada. Pocas cosas son tan antiestéticas como ver a un señor que se asfixia con ella al cuello, pero no sabe que hacer cuando el sol otoñal arrecia a mediodía.

      Saludos cordiales y feliz semana,

      • Alberto

        ¡Olvidé mencionar por supuesto un buen par de guantes!

        No veo inconveniente Don David en salir por la mañana con bufanda y guantes, y que en algún momento del día, especialmente en estas fechas con tanta amplitud térmica, sea necesario llevarlos en la mano (o cartera). En mi ciudad he salido esta mañana de casa con -3ºC y al mediodía anuncian 16ºC. He aquí porqué la bufanda es bienvenida y, lamentablemente porque espero con impaciencia poder vestirlo, un abrigo poco práctico.

        Feliz semana,

        ABM

        • vestirseporlospies

          Claro que si estimado Alberto. De hecho la pasada semana versamos sobre este complemento.
          Te dejo el link por su fuera de tu interés: https://vestirseporlospies.es/guantes-de-vestir/

          Estas variaciones térmicas nos matan… a mi personalmente me sucede cuando viajo a Madrid o Barcelona en el día. Salir sobre las 6 de la mañana y volver después de las diez de la noche hace que nuestro cuerpo pase por la variación de esos 20ºC ó más a los que aludes.

          Todo lo mejor también para ti,