Tweed, infinitas posibilidades

“La única posibilidad de descubrir los límites de lo posible es aventurarse un poco más allá de ellos, hacia lo imposible”; Arthur Clarke, científico inglés.

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      Algunos personajes de nuestra infancia nos acompañan durante toda la vida. En mi caso particular uno de ellos se llamaba Tomas Maxwell Hudson, y no es la primera vez que escribo acerca de él. Me dio clases de inglés durante el segundo ciclo de la EGB, y lo recuerdo siempre vestido con tradicionales tejidos tweed.

      Tom rondaba los dos metros de altura, y con una complexión atlética su presencia resultaba formidable para un niño de diez años cómo yo tenia entonces. Ex piloto -condecorado- de las fuerzas aéreas británicas durante la Segunda Guerra Mundial y calvo con largas cejas blancas muy pobladas resultaba tan británico como que apenas se le entendía cuando hablaba en castellano. Si se enfadaba su célebre grito atronaba a través de los muros del colegio… Tenía un gran genio, tanto como buen corazón pues a los rezagados nos daba clases particulares en los recreos para sacarnos adelante.

      Así de nítido guardo el recuerdo del primer inglés que conocí en mi vida; vestido con prendas de tweed.

      Bonito tweed. Basto tweed. Variado tweed. El tweed es tan maravilloso que sus estampados no quedan obsoletos sino que cogen solera. Y cada día se tejen modelos mas bellos por que el tweed permite el desarrollo de la creatividad en los diseñadores debido a su múltiple variedad cromática y de dibujos.

      Los primeros diseños -grisáceos y pardos- datan de la primera mitad del siglo XIX. Fueron motivados para integrarse dentro del paisaje de las tierras altas escocesas e irlandesas donde surgieron, y así camuflarse en el entorno de prados, rocas graníticas y monte bajo.

      La función principal de este tejido era proteger del duro medio ambiental, por lo que su característica principal fue la rudeza. Térmica para proteger a su portador del frío y la humedad, y física para librarle de los arañazos con la vegetación y las rocas. Sin embargo pronto se adaptó de manera más liviana para la ciudad de la mano de Eduardo VII, el cual se lo llevó para Savile Row.

      Este tejido favorece cualquier estilo. Desde Frank Sinatra hasta Luciano Barbera, pasando por David James Gandy, y de éstos a cualquiera de nosotros todos somos hechizados por su estética.

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      Precisamente fue esta estética la que justificó que siendo un tejido sport (para la actividad deportiva, cinegética o el golf por ejemplo) pasara a convertirse en uno urbano.

      El tweed es al estilo casual lo que el azul o el gris es al traje de oficina. Imprescindible.

      Propio del frío, de los fines de semana y durante el día. Su aspereza hoy ha sido sustituida por una tersura equiparable a la lana más suave.

      Para combinarlo apostaría por otras telas en lana o incluso la pana. Si el tweed es muy fino también sirve para usar con vaqueros o chinos, aunque no me parezca tan acertado. Mejor acompañar a un algodón con piel de melocotón o similar.

      En cuanto a su función lo veo más asociado a un traje de tres piezas que al cruzado, y a una chaqueta que a un abrigo.

      La característica dureza del tweed es tan acusada que hasta se elaboran zapatos y otros complementos como mochilas con esta resistente tela. Aunque puede ser tan fino que también sirva para confeccionar con él los complementos más ligeros tales como corbatas y pajaritas.

      Grandes lecciones nos dieron los grandes maestros que perduran al cabo de muchos años.

      Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado

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  • Anonimo

    Hablas de la E.G.B y parece un acertijo del pasado, ya nos hacemos mayores. Creo que el tweed es un tejido que aun con su rudeza siempre es vistosa y muy adecuada en cualquier época es de esas prendas eternas que tienes ahí y que nunca pasas de moda y que siempre puedes echar mano en esos días fríos y grises.

    • vestirseporlospies

      Totalmente de acuerdo… con respecto al tejido tweed.
      Respecto a los planes de estudio antiguos, algunos ya peinamos canas – las primeras- pero canas a fin y al cabo… JAJAJA
      Saludos cordiales y buenos días,