Trajes versátiles

“Nada es permanente a excepción del cambio”; Heráclito (535-484), filosofo griego.

      Comparado con el vestuario de mujer; la versatilidad, riqueza, posibilidades o creatividad del nuestro es un juego de niños.

      Particularmente creo que resulta complicado mejorar la simple imagen que nos proporciona una chaqueta azul marina bien cortada con una camisa blanca de cuello imponente y unos pantalones de cualquier gris. Siempre acompañados del mejor zapato negro. Sin embargo, no debemos vestir uniformados como en el colegio y nos conviene enriquecer la indumentaria cada día.

      Otra cosa es que algunos suelen complicarlo tanto que con frecuencia tenemos que retornar al origen para centrarnos.

      Como de forma general disponemos de un número limitado de prendas, y aún más discreto número de trajes cuando nuestra preferencia es tener más calidad que cantidad. Podemos intercambiar, o utilizar por separado, las prendas de algunos de ellos para variar.

      No todos los trajes valen. Solo es posible hacerlo con aquellos de carácter más relajado. Es decir, los de pana, los de tweed y muy pocos más como los de lino y seersucker durante el verano.

      Incluso el corte del conjunto afecta. Porque uno de fina pana con una chaqueta cruzada me parece menos factible de permutar, o independizarse de su pantalón correspondiente, que la más informal de hilera sencilla con el surco grueso.

      Las prendas de un traje gris o azul oscuro sencillo, la raya diplomática, el cuadro ventana o cualquier otro tejido formal “canta” cuando se “aprovechan” por separado. De ahí que para estos casos sea tan aconsejable hacerse con dos pantalones. Por otro lado, repetir su utilización no cansan la vista propia y ajena tanto como los más vistosos.

      Cuanto más serio sea un traje, peor será la imagen de vestir sus prendas por separado. Aunque todos hayamos sentido tentaciones, resulta imposible de justificar.

      Se da la casualidad que cuanto más llamativo es un traje, y por lo tanto más informal, más fácil será de vestir sus piezas por separado para no agotar con el tándem.

      Cuando adquirimos un traje –casual– se pueden utilizar, con gusto, sus distintas prendas por separado. Eso si, teniendo la precaución de combinar no solo con el tono sino también el gramaje del paño. Sabemos que la pana y la lana se llevan bien con los tweed así como los estampados con los lisos. Idem de los de verano con la seda o el hilo de algodón.

      Variar de imagen cuanto más mejor, pero siempre con sentidiño.

      Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado

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