Traje gris de raya diplomática, máxima austeridad

traje-raya-diplomatica-gris-pinstripe-suit-00“La austeridad es muy triste cuando nos la imponen, pero no cuesta ningún trabajo cuando se tiene”; Jose Luis Sampedro, escritor español.

      Alegrar un traje gris con dibujo de raya diplomática, para que nos vamos a engañar, resulta complicado. Precisamente porque es así como tiene que ser: sobrio, y -quizá- ya no debiéramos siquiera intentar iluminarlo. Los trajes de este tipo nos sirven para transmitir sobriedad, rectitud, confianza, etcétera. Es decir, otros valores.

      Decía Antonio Puebla que no existían los trajes aburridos sino que estaban faltos de los complementos adecuados. No le faltaba razón. Es en estos artículos de pequeñas dimensiones -e incluso menores proporciones a la vista- como la corbata, los calcetines o el pañuelo de bolsillo donde expresamos nuestra coquetería.

      En los pocos complementos que podemos utilizar podemos optar por ricos estampados y vivos colores sin temor a equivocarnos. Sin embargo, este traje invita a arriesgar más bien poco y, cual dosis de perfume tolerable, completarlo con discreción resulta lo más indicado.

      Personalmente, azules, grises y blancos son los colores que mejor le combinan. Aunque opacos verdes, rojos y marrones también “le sienten” bien.

      La raya diplomática –pinstripe– confiere un carácter de profesionalidad al que lo viste, aunque también puede calificarnos de insulsos si abusáramos del mismo. Es por esto por lo que los ingleses más tradicionales se han ganado cierta fama de anodinos.

      Éste es el único traje que -aunque fuera claro- tendría la suficiente formalidad como para considerarse “de vestir”. Seguramente por esta característica, sus líneas no son aptas para conjuntos –casual– de chaqueta distinta del pantalón.

      Para acompañarlo la primera opción debería ser el zapato negro de cordones y la camisa blanca, pero también se puede vestir con cierta dignidad con un calzado marrón muy oscuro y una camisa azul clara. Mucho mayor cuidado habremos de tener con otras posibles franjas dentro del conjunto, que de utilizarlas tendrán que ser muy distintas a las del propio traje para no hacernos redundantes.

      Lo más delicado de este modelo es elegir las características de su motivo. En función de la raya resultará un conjunto maravilloso o todo un fiasco. Existen muchas variantes, tantas como nos imaginemos, así que siguiendo la frase de Henry Ford: “el único error real será del que no aprendemos nada”, la mejor elección será la que se extraiga del exhaustivo estudio.

      Muchos tamaños y colores son acertados. La clave es la correcta integración de la línea sobre el tejido.

      Para mi el primer elegido sería –a grandes rasgos- una raya gris clara, fina y marcada, sobre un gris medio. Con una separación de aproximadamente veinticinco milímetros, chaqueta cruzada y con unas anchas solapas de diez centímetros.

      Caballeros como Matteo Marzotto, de reconocido buen gusto en el vestir, han hecho de esta versión de traje un gran aliado y demuestra con su habitual uso que puede ser todo un básico indispensable en nuestro armario.

      Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado

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