Traje de tres piezas (con chaleco)

“El arte y la ciencia de hacer preguntas es la fuente de todo el conocimiento”; Thomas Louis Berger, novelista estadounidense.

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      Decía el Dalai Lama que cuando hablamos, sólo repetimos aquello que ya sabemos; mientras que cuando escuchamos, quizá, aprendamos algo nuevo. De forma parecida ocurre cuando leemos o escribimos, sino igual.

      Personalmente escribo para compartir lo que aprendo leyendo. Y aún reconociendo que la segunda actividad me gusta más, escribo con idéntica satisfacción mientras sirva para quienes lo leéis. Éste es el motivo por el cuál es tan importante conocer lo que demandáis los lectores.

      Para centrar el tiro sobre vuestras preferencias responderemos a las cuestiones que nos planteasteis en nuestro perfil de Facebook.

      La primera es de Raul Saldaña de Rojas el cual nos preguntaba acerca de los trajes de tres piezas.

      Los trajes de tres piezas son todo ventajas, además de estéticamente más bellos. Siempre deberíamos elegirlos como primera opción -sin dudarlo- cuando sea posible, aunque solo sea por simple lógica. Ya que de esta manera tendremos los dos tipos de traje a una sola vez con solo prescindir o no del uso del chaleco.

      Cierto es que rara es la vez que esta disponible la versión de este conjunto completo, ya que resulta ser infrecuente la oferta del traje con su correspondiente chaleco.

      Entre sus ventajas colaterales destacan que mantienen a la corbata en su sitio en todo momento, proporciona un mayor calor, oculta la parte de la camisa menos lucida dejando las principales (los puños y el cuello) visibles, y que, aunque nunca debiéramos quitarnos la chaqueta, en caso de hacerlo -en la estricta intimidad- no quedaríamos al descubierto.

      Resultan un punto más formales que los de hilera cruzada y aún más que los sencillos de chaqueta pantalón. Así que recomendaría reservar su uso para ocasiones con un cariz un tanto formales como celebraciones o eventos especiales como una conferencia. Sin embargo puede ser utilizado durante cualquier día, sin ningún problema, de la misma manera que el que carece de chaleco.

      Respecto a las combinaciones valen las mismas que si no lleváramos chaleco. Salvo en aquellos modelos que alternan el color de alguna de sus piezas, de dos o incluso en ocasiones excepcionales de las tres prendas donde la cuestión se complica.

      De todas maneras, es preferible el monocromático como norma general.

      En cuanto a su forma de llevarlo: sí en el traje sencillo siempre debemos vestirlo abotonado manteniendo la chaqueta cerrada, en este tipo de trajes lo conveniente es lo contrario. Es decir, siempre abierta para que el chaleco asome todo lo posible.

      En su día hablamos más acerca de ellos, y siempre que he tenido la oportunidad de elegir me he decantado por esta versión de traje, como podemos recordar en estos tres (A, B y C) artículos.

      No me dejaría convencer por la abrumadora mayoría de trajes sencillos que existen frente a los de tres piezas. No son más elegantes, ni mucho menos. Y una vez tengamos el chaleco lo mejor será usarlo tantas veces como podamos porque a semejanza de los barcos -los cuales están más seguros amarrados en puerto- los chalecos también lo están en el armario, pero en ambos casos no fueron concebidos para este fin.

      Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado

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  • Anonimo

    Interesante artículo ya que yo siempre pensé que el chaleco era territorio exclusivo de las grandes ocasiones y es una pieza que siempre me gustó llevar y si no era en estos actos no la ponía. Que equivocado estaba.

    • vestirseporlospies

      Lo cierto es que mucho más elegante, por lo que a no ser que la ocasión sea muy casual (impropia por otra parte del traje informal) siempre es un placer llevarlo.
      Muchas gracias por tu comentario, estimado amigo y feliz tarde.