Tono claro para el abrigo; Una nuclear diferenciación

over-coat-white-cream-abrigo-hombre-beige-blanco-marron-claro-00“Lo que diferencia al hombre del resto de animales, es su capacidad de perfeccionamiento”, Séneca.

Los abrigos son una prenda de excepción en nuestros días. Tanto por su espectacular elegancia y porte, como por sus concretas utilizaciones.

Los colores con los que en el mayor número de ocasiones los elegimos coinciden con los que son escogidos -popularmente- para los trajes. De esta manera sus tonos más habituales son el azul marino y el gris marengo. Acertados pero monótonos, siendo mucho menos habituales los exquisitos pardos: verdes o marrones. Y aún menos los más claros que hoy nos ocupan.

El overcoat claro llama a la atención por su singularidad, así como por la distinguida elegancia de los que con el mismo se aventuran. Tanto en el color crema más claro (o beige) como en el nítido marrón -ambos- son espectaculares. Siendo quizá ciertamente más apagados y austeros los grises más límpidos.

Su uso preferente será indicado para cuando el sol todavía ilumina nuestras calles de modo natural con sus rayos, ya que a partir de ese momento será preceptivo el uso de los oscuros. La formalidad del negro o el azul más oscuro, para los actos de cierta solemnidad, todos sabemos que será de obligado cumplimiento.

Dos son las principales desventajas que le veo para este singular modelo. Primero que debiéramos tener al menos otro en un tono muy oscuro, porque si éste fuera único se haría demasiado llamativo para usar de una manera continuada. Como segundo hándicap, creo que es evidente que resulta menos sufrido, frente al uso y suciedad, que los más lóbregos.

Una circunstancia me parece especialmente indicada a destacar -en cuanto al color de nuestro abrigo- es que todos sus tonos combinan -con la globalidad de nuestros trajes- casi a la perfección. Bien sea éste de austero corte al estilo del Crombie, del aristocrático Chertefield, el castrense y cruzado Warm, el ceñido Cover o del majestuoso, cruzado y amplio Polo; en todas las posibles tonalidades nuestro abrigo quedará muy bien conjuntado con la práctica totalidad de nuestros pantalones.

Releyendo la primera ocasión que abordamos esta bella prenda me he percatado que omití una distinción que se le puede aportar en su parte posterior, ya que a esta zona se pueden coser unos insignes detalles de calidad tales como: un tramo de cinto a modo de vestigio del cinturón y/o el pliegue posterior abotonado.over-coat-white-cream-abrigo-hombre-beige-blanco-marron-claro-0

Por otra parte tampoco incidí en como nuestra educación nos debe presentar desde un primer momento, y acompañar hasta el final. El mero gesto de ayudar a desprenderse -o sobreponerse- del mismo a cualquier dama u hombre de mayor edad que la nuestra, cuando se presenta la menor ocasión, denota una nítida evidencia de ésta. Somos caballeros y nos comportamos como tales.

Muchas gracias y buena suerte,