The Perfect Gentleman de James Sherwood

“En ningún lugar del mundo el placer y los negocios están tan cerca como en Londres”; Pierce Egan, escritor inglés.

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      La moda es una consecuencia de su tiempo. Por este motivo cuando James Sherwood escribe su tercer libro no lo dedica a la imagen del “caballero perfecto”, cuyo título reconoce que no le termina de convencer, sino a la historia de su ciudad -Londres- y del comercio que acoge.

      Esta obra maestra realiza un recorrido por las más célebres firmas inglesas, algunas de las cuales existen desde hace siglos y todas llegan hasta el día de hoy, fundamentado en las circunstancias político-sociales que les tocó vivir.

      James demuestra una vasta cultura escribiendo este libro por la forma en la que lo documenta. Enmarcando cada casa comercial de la City con una rica descripción de su trayectoria. Cuenta con la fortuna que proporciona -para lucir- tener unos establecimientos donde personajes de la talla de Pablo Picasso encargaban sus camisas.

      Las fotografías de Andy Barnham y Guy Hills ilustran una obra irrepetible que gracias a que Katie Balcombe, ejecutiva de Thames & Hudson la cual me remitió un ejemplar en formato papel, he podido disfrutar.

      Comienza la narración en 1666 con el colosal incendio que devastó gran parte de la capital inglesa, y de cuyas cenizas emergió la tienda de sombreros más antigua del mundo James Lock and Co. (1676).

      Mucho nos hace reír el autor -gran amante del champán- al comienzo del capitulo dedicado a la destilería Berry Bros. & Rudd (1698) cuando narra la anécdota del Duque de Buckingham -Charles Sedley– que en un estado de suma embriaguez muestra sus vergüenzas desde el balcón de una taberna brindando a la salud de su contemporáneo rey Carlos II.

      Por supuesto no falta la perfumería Floris (1730) de Ian Flemming, y su James Bond, o Marilyn Monroe pero que antes fue de Brummel, Cecil Beaton, el Duque de Windsor o la Reina Victoria.

      En el capitulo dedicado a los tiempos de la regencia (1789-1837) se incluye a la joyería de la casa real inglesa Garrad (1735). Responsable de realizar los anillos de compromiso de la actual Duquesa de Cambridge, Catalina, y de la malograda Lady Di que cuenta con el total apoyo de la vigente Reina Isabel II.

      Asprey (1781) y Fox Brothers & Co. (1772) surgen en este periodo. La segunda proporcionó la tela para vestir a Gregory Peck en la famosa película “The man in the grey flannel suit” cosido en Huntsman (Savile Row), y a Winston Churchill durante la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo también suministró el tejido para otras ocasiones populares como fue vestir a los soldados ingleses y aliados durante la Primera Gran Guerra. Además, patentó la primera prenda kaki durante la segunda guerra Anglo-Boer.

      La época victoriana (1837-1880) trae consigo el apogeo de la tabacalera James J. Fox (1787) proveedora de cigarros habanos de primera calidad para Churchill, Eduardo VII o Alfonso XIII a pesar de que el tabaco forma parte de la aristocracia inglesa desde que el aventurero y protegido de la Reina Elizabeth I, Sir Walter Raleigh, lo introdujo en la sociedad inglesa al retornar de una expedición a Virginia (USA) en el siglo XVI. Purdey (1814) armas y James Smith e hijos (1830) paraguas y bastones son las otras dos firmas que completan este periodo.

      Los zapatos Forster and Son (1840) con los que bailó Fred Astaire, la joyería de la familia imperial rusa del Zar Nicolas II -Wartski (1865)- y la que pasa por ser la firma más famosa en el sector del calzado John Lobb Ltd. (1866) pertenecen al capitulo dedicado al periodo eduardino (1880-1914).

      A los años entre guerras (1914-1940) pertenecen: la otra perfumería inglesa por excelencia Penhaligon´s (1870), la joyería Bentley and Skinner (1880) ubicada en la calle con mayor concentración de joyerías de lujo del mundo, Bond street, la firma artesanal de camisas Turnbull and Asser (1885) de Sean Connery y Robert Redford (para la versión de “El Gran Gatsby” de 1974) y la firma de papelería Smythson (1887) que no sucumbe en la era de la informática.

      Algunos de los clientes de Smythson fueron JFK, Katherine Hepburn, maharajas indios o el propio Tom Ford -en la actualidad- y la práctica totalidad de la realeza británica desde su creación. Como mérito cabe destacar que esta firma creadora de material para la escritura lejos de desaparecer vive un momento de reinvención ya que desde 1996 la esposa del primer ministro ingles David Cameron, Sara, es su directora creativa. Y ha pasado a multiplicar su facturación por cinco entre 2010 y 2011 gracias a la contribución de diseñadores tan cualificados como Alexander Mc Queen para la elaboración de sus diarios.

      El capítulo final parte de 1940 con la actual capital financiera del mundo destruida por los bombardeos de la Luftwaffe (aviación alemana) durante la 2ª Guerra Mundial y llega hasta nuestros días. En él aparecen las firmas de calzado actuales Edward Green (1890), y la perteneciente a Tony Gaziano y Dean Girling (2006). Los cuales, curiosamente, trabajaron para la primera, se formaron en John Lobb Ltd. y se conocieron en una tercera (famosa) zapatería; George J. Cleverley. También se incluye a la camisería de la valiente y solidaria Emma Willis (1987), brava por ubicarse en Jermyn St. junto a Turnbull & Asser (1885) y Hilditch & Key (1899) y altruista porque confecciona camisas para los soldados de la armada británica que vuelven de Afganistan y se recuperan de sus lesiones en el centro Hedley Court. La joyería Shaun Leane (1992) nombrada durante cuatro años como la franquicia mejor diseñadora de alhajas en el mundo cierra este volumen.

      En el epílogo James apunta a la guía que recientemente ha escrito sobre sus rincones favoritos para visitar de la ciudad del Támesis. Describiendo someramente el paisaje de sus arcadas, hoteles, clubs y restaurantes.

      Durante su visita a Santiago de Compostela recuerdo como este escritor inglés me confesaba que no estaba dispuesto a ser solo un blogger que cambiaba su trabajo por trajes gratis en Savile Row, sino que por el contrario publicaba en su página web por mera afición acerca de sus intereses, mientras que su trabajo era documentar la historia. Cuanto hemos salido ganando sus lectores.

      The Perfect Gentleman de James Sherwood resulta una enciclopedia que profundiza en como su historia ha hecho grandes a algunas firmas, y que a cualquiera de los que nos dedicamos a esto nos encantaría escribir acerca de nuestro país o ciudad. God willing.

      Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado
Fotografía Jose M. Salgado y David L. Salgueiro

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  • Anonimo

    La verdad es que con el resumen que nos has hecho nos dejas con la miel en los labios. es muy interesante la descripción que hace sobre las grandes firmas inglesas y sus anécdotas, lastima como siempre que no se traduzca al castellano. Un slaudo

    • vestirseporlospies

      Cierto es que leerlo en inglés resulta un poco tedioso por desconocer algunas palabras y principalmente no estar acostumbrado a los giros propios de este idioma… pero vamos cogiéndole el tranquillo, y al final merece mucho la pena por conocer historias tan sorprendentes.
      Saludos cordiales para ti,