The Parisian Gentleman; el libro de Hugo Jacomet

“Cuando un hombre viejo muere, una biblioteca arde”; viejo proverbio africano.

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      París es la ciudad del amor y de la luz, pero también la capital mundial de la moda de alta costura donde el lujo resulta tan evidente como la torre Eiffel que se alza sobre sus campos Elíseos atravesados por el Sena. En la metrópoli francesa hasta los tejados -abuhardillados- resultan preciosos, por lo que con este caldo de cultivo no podía salir nada más que una obra maestra escrita acerca de su artesanía.

      El escritor del libro –The Parisian Gentleman– es Hugo Jacomet, un caballero parisino viejo amigo de todos nosotros que ya desde nuestros inicios -cuando él era un consagrado y nosotros aún comenzábamos- siempre estuvo atento y cercano a ésta vuestra página.

      Hace pocas fechas Hugo tuvo la amabilidad de hacerme llegar un ejemplar de su volumen, a través de su editora Katie Balcome de Thames & Hudson, lo cual les agradezco mucho. Y aunque me considero defensor del libro electrónico por razones prácticas y medioambientales, entiendo que ciertos ejemplares como éste hay que disfrutarlos en soporte de papel por que su edición está al altura de las firmas que aglutina. Resulta un delicia para los sentidos.

      Este libro está prologado por otros dos buenos amigos: James Sherwood y G. Bruce Boyer, complicado haberlos elegido mejor, y en él se hace un recorrido por las principales firmas parisinas de origen artesano.

      Comenzando por los sastres Cifonelli, Camps de Luca, Smalto, Arnys y el camisero Charver y continuando por los zapateros John Lobb, Berluti, Corthay, Aubercy o
 J. M. Weston, entre otros, el libro no se ciñe solo al sector del vestir. Ni mucho menos. Sino que profundiza en la historia de otras casas tradicionales (hoy -algunas- ya verdaderas firmas multinacionales) dedicadas a la realización de diversos complementos como Louis Vuitton y Moynat (maletas), Guerlain y Caron (perfumerías) Cartier y Dupont (joyas) y Maison Bonnet (gafas), Marc Guyot (boutique) o Simonnot-Godard (pañuelos de bolsillo).

      Es un placer descubrir la historia que existe detrás de cada una de estas firmas y comprobar, por ejemplo, como esta última firma de complementos fue re-fundada en 1999 por Benjamin Simonnot y su esposa Gersende. Los cuales la libraron de la quiebra y reflotaron con una idea simple: centrarse en exclusiva en un sencillo producto -como lo es el pañuelo de bolsillo- para hacer de él una verdadera obra de arte.

      Tras haber sido fundada en 1787 y dedicada a vender tejidos para las mejores firmas de alta costura, en Simonnot-Godard se concentraron en realizar de manera casi obsesiva su artículo de la forma más pulcra y tradicional.

      Algunos datos que aporta el libro son que la confección de la tela se realiza en Lyon por su tradición textil, pero que confían el blanqueo de los tejidos a talleres de las montañas de los Vosgos (región conocida por la pureza de su agua) y, finalmente, se bordan cerca de Cambrai. Además narra que son sus hilos los que se tiñen con la tradicional técnica de John Mercer (1844), y no la tela, para luego tejerse. El borde de los pañuelos están pespunteados a mano por bordadores especializados a razón de cuatro puntadas por centímetro con un hilo idéntico con el que fue tejida la tela, pero sin que se vea en el exterior. Solo en su realización se invierten más de cuatro meses desde su diseño hasta su acabado definitivo, remata el apartado dedicado a esta firma.

      Este es solo un ejemplo del grado de profundidad que alcanza la obra escrita por Hugo Jacomet, con extraordinaria fotografía de Andy Julia.

      ¿Pegas? No una sino dos. Que no está traducida a nuestro idioma, contados son los buenos libros sobre esta temática que lo están, y que no existe un ejemplar de similares características con firmas españolas. Lo bueno es que algunos estamos comprometidos desde hace fechas para lograrlo (¡a ver si lo conseguimos!).

      Enhorabuena Hugo, CHEERS!!!

      Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado

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  • Anonimo

    No seria un mal regalo para estas fechas. Lo malo el que no este traducido, algún día….

    • vestirseporlospies

      Mi experiencia es que salvo algunos adjetivos, y giros propios del inglés, se entiende bastante bien… aunque a decir verdad es como uno de esos libros de fotografías del mar o similar temática. Solo la fotografía es ya un espectáculo.
      Muchas gracias amigo por tu comentario y felices fiestas,