Horrores, y errores, del verano con ICON El País.

“La vida no es fácil para ninguno de nosotros. ¿Pero qué hay con eso? Tenemos que tener perseverancia y, sobre todo, confianza en nosotros mismos”; Marie Curie (1867-1934), científica polaca.

      La vida tiene estas cosas. Poco importa lo que hagamos para conseguir aquello que queremos. Aunque resulte decisivo intentarlo; la vida manda. Sigue leyendo

¿Es elegante no pasar inadvertido?

“Necesaria es la experiencia para saber cualquier cosa”; Séneca.

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      No existe mayor superficialidad que la de tratar parecer elegante. Peor aún si se intenta valiéndose, solo, del vestuario. La mera idea de pretenderlo lo descarta, porque un ser elegante no lo pretende. Ni siquiera lo desea. Alguien elegante lo es. Sigue leyendo

La verdadera elegancia del duque de Feria

“Enviar una carta es una excelente manera de trasladarse a otra parte sin mover nada, salvo el corazón”; Cayo Petronio Árbitro.

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      La elegancia forma parte de un todo. Indisoluble de cada una de las expresiones de una misma persona. Llegados a un punto, incluso la imagen carece de importancia porque es eclipsada por la forma en la que se procede. Sigue leyendo

Feliz Navidad

“La navidad agita una varita mágica sobre el mundo, y por eso, todo es más suave y más hermoso”; Norman Vincent Peale, religioso estadounidense.

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      Todos los días del año deberían ser Navidad. Ninguna otra fecha del calendario transmite los beneficiosos sentimientos de esta cita anual. Nuestras emociones se hacen más sensibles, nuestro comportamiento más generoso y las preocupaciones se relativizan. Sigue leyendo

La imagen personal, un activo importante en el entorno laboral

imagen-personal-activo-importante-entorno-laboral-00“Estamos en el siglo de la imagen. Para bien o para mal, sufriremos más que nunca la acción de la imagen”; Gastón Bachelard, filósofo francés.

Nadie triunfa, exclusivamente, por su imagen en el mundo de la empresa. Sin embargo, muchos compartimos que existen profesionales con un “encanto” especial que han llegado muy lejos, mientras que otros con grandes capacidades y extensos conocimientos nunca destacaron.

La pasada semana me sorprendí, gratamente, cuando recibí la invitación de la empresa de comunicación internacional -ICONOS- para asistir a la jornada: “Imagen Profesional para Abogados”, en Argentina. Nicolas Zaffora sastre y conferenciante resumía así su impresión:

“Dominar con clase el estilo de la ropa -para un abogado profesional- significa llevar la propia imagen de forma adecuada. El traje debe indicar claramente de dónde se viene y a dónde se desea llegar. La ropa de un profesional se reconoce en sus detalles: la elección del corte de la prenda, el tejido del traje, la corbata, la camisa o los zapatos y calcetines. Es en cada uno de estos detalles donde se sube un escalón en el escalafón”. Sigue leyendo

Nada hay más elegante que la naturalidad

nada-hay-mas-elegante-que-la-naturalidad-00“Somos temerosos de lo que nos hace diferentes, pero esto nos hace únicos”; Anne Rice, escritora estadounidense.

Las frutas más sabrosas siempre acaban quedando en las copas de los árboles. Nuestra impaciencia por cosechar éxitos inmediatos hace que nos sintamos tentados a recolectar lo antes posible, y lógicamente, de la manera más productiva. Sin embargo, todos sabemos que son los más tardíos e inaccesibles frutos los más deliciosos.

Así debe suceder con la elegancia. Complicado será que ésta resulte inmediata, impostada o forzada. Sobre todo porque es directamente proporcional a la naturalidad. Intrínseca a cada uno.

La naturalidad es sinónimo de elegancia, y el mismísimo Pedro Grullo lo certificaría. Sin embargo es evidente que no todo lo natural resulta elegante, y ésta requiere de práctica y, no pocas veces, estudio. ¿Cómo conseguir, pues, que resulte apuesta nuestra imagen?

La principal motivación (esta palabra significa literalmente dar “motivos” para la “acción”) que se me ocurre es centrarnos en aquellas imágenes que nos conmueven. Porque lo que nos mueve por dentro es lo que realmente sentimos en nuestro interior. El resto es práctica y ejercicio hasta conseguir la necesaria naturalidad.

Pongamos un ejemplo; Nadie comienza a jugar al tenis (o cualquier otra disciplina) con “estilo”. Sin embargo, cuanto más entrenamos una actividad, más grácil se vuelve nuestro proceder y con ello comienza a aparecer el concepto de elegancia. ¿Cómo es sino el natural ejercicio de cualquier actividad ejecutada por eruditos? Sigue leyendo