La manga Raglan

“La historia es sólo un confuso montón de hechos”; Felipe Stanhope de Chesterfield (1694-1773), escritor inglés.

      En ciertas historias, certezas no hay. Los orígenes de algunas prendas clásicas aparecen difusas, nada definitivas. Seguramente porque su origen no se deba a un único hecho puntual, sino que fue un desarrollo o cúmulo de acontecimientos lo que afianzaron un diseño determinado. El tipo de manga Raglan es un ejemplo. Sigue leyendo

Pantalones Gurkha

“Hay muchas posibilidades de que tu inspiración venga de ideas exteriores a ti”; David Byrne, músico escocés.

      Descubrir detalles resulta fascinante. No todos serán de buen gusto, calidad o de nuestro estilo; aunque nos sorprenderá la historia que existe detrás de cada concepto que en ocasiones se presenta como novedoso. Sigue leyendo

Siren suit

“Sólo existes por lo que haces”; Federico Fellini (1920 1993), director de cine italiano.

      Siendo conscientes, la vida nos enseña. Lejos quedan mis cuatro años como minero, pero el recuerdo permanece entrañable en mi memoria. Durante aquellas jornadas laborales, el uniforme de trabajo para todos los que entrábamos en el interior de la mina era “la funda”. Sigue leyendo

Rowing blazer. Chaquetas deportivas para remo.

“Qué delgada es la línea entre el genio y la locura y entre la determinación y la obstinación”; Richard Branson, empresario inglés.

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      La elegancia comienza cuando tomamos conciencia de lo que vestimos. De su procedencia, de cómo o porque lo hacemos. El conocimiento aporta seguridad, y evita ridículos, por lo que conocer la historia se antoja necesario. Después de todo, somos la evolución de nuestro pasado. Sigue leyendo

¿Qué futuro le espera a nuestro traje?

pasado-futuro-traje-hombre-1815-2015-0“El futuro está oculto detrás de los hombres que lo hacen”. Anatole France, novelista francés.

      Vestir con traje cada vez se prodiga menos. Nuestras actividades cotidianas se han relajado de tal manera, que cada vez son menos las ocasiones con la suficiente entidad como para que esté justificado su uso.

      De la misma manera a como el esmoquin y el chaqué han sido relegados a un papel testimonial en nuestros días, reservados para cócteles y bodas respectivamente, nuestro informal traje sufrirá similar suerte. No será pronto, es cuestión de décadas, pero parece una consecuencia lógica que ocurrirá y caerá en el desuso habitual.

      Basta con pararse a pensar como en cuanto vemos a un hombre vestido con un traje por la calle -durante una jornada cualquiera- enseguida le consideramos sospechoso de dedicarse a la banca privada, ser dependiente de unos grandes almacenes o ejercer algún cargo político. Tan inmediato de afirmar como que se dirige a una boda si viste un morning coat.

      Incluso en entornos tan tradicionales como el de los juzgados se atenúa la formalidad del vestuario masculino diario prescindiendo del unicolor conjunto. Al último fiscal que vi en la sala (de lo social, hace cosa de seis meses) vestía un elegante conjunto de chaqueta gris claro y pantalón azul oscuro con su correspondiente corbata.

      Pese a todo, aún somos muchos a los que nos sigue gustando toparnos -en nuestros compromisos diarios- con circunstancias que propicien el uso del traje informal. Vestirlo al menos algunos días de la semana sirve para potenciar nuestra imagen, consolidar nuestro saber hacer y, sobre todo, disfrutarlo. Sigue leyendo