Lucir una flor en el ojal de nuestra chaqueta

lucir-flor-ojal-chaqueta-hombre-00“La tierra se ríe en flores”; Edward Estlin Cummings, poeta estadounidense.

      Adornar -en ocasiones puntuales- con una sencilla flor el ojal de nuestra chaqueta resulta de una elegancia sin par. Acto valiente y galante donde los haya, si la flor es tan acertada como la ocasión en la que se exhibe se convierte en un detalle de refinado gusto.

      No puede considerarse como un acto excéntrico. Si los “nuevos dandis” cometen osadías que son calificadas por algunos como “estilosas” tales como: vestir desbocada una chaqueta cruzada totalmente desabotonada, anudarse la corbata de manera que rebase ampliamente la cintura o acompañar a un traje con un calzado deportivo. Calificar a un acto de tal delicadeza -como colocarse una flor en el ojal de nuestra chaqueta- de snob demostrará lo lejos que se está del buen gusto, clásico. Es decir, del de siempre.

      Un atrevimiento como éste debería asociarse a la espontaneidad. Nada premeditado.

      Embellecer con una flor el primer ojal de nuestra chaqueta tiene que ver con la improvisación de encontrársela entre un ramo o en el jardín, con la naturalidad de pasársela por el ojal en ese preciso instante y con la frescura de mantenerla mientras está en perfectas condiciones.

      No deberíamos estar ante un acto reflexivo sino más bien impulsivo. Verla, tomarla y calársela.

      De igual manera a como una diva de la copla se coloca con gracia una flor por encima de su oreja si se la lanzan al escenario, un caballero debería sabérsela acomodar en el ojal de su chaqueta si se topa con ella. Continuar leyendo “Lucir una flor en el ojal de nuestra chaqueta”

Algunos detalles de calidad

detalles-calidad-sutiles-atuendo-homber-elegancia-caballero-00“Vivir consiste en construir futuros recuerdos”; Ernesto Sabato, escritor argentino.

      Los detalles captan nuestra atención. La sutileza de los mismos será la medida de las sensaciones que nos dejan, ya que ésta característica no es proporcional al tamaño o importancia del detalle sino al matiz y su concepto.

      Esto es tanto como decir que un paladar educado lo percibe como una muestra de conocimiento. Nada accidental.

      Durante estas fechas todos tendremos la fortuna de asistir a las celebraciones típicas de las estaciones con buen tiempo, véase: bodas, comuniones, aniversarios, bautizos, etc. Son acontecimientos agradables, de los que disfrutamos porque pertenecen a un entorno ejemplar donde las mejores formas deben ser la pauta. También, y por supuesto, en la imagen como parte de ellas.

      Agujas para la corbata, combinaciones tan sobrias como esplendidas, trajes de color azul Royal -o francés- tan propios para estas fechas, pañuelos en el bolsillo en perfecta disparidad con la corbata, el uso de los tonos tostados para las mañanas… y ninguna chaqueta fuera de su torso -a pesar de los rigores del calor- son los detalles que presencio en estos acontecimientos de manera habitual. Lo cual hace que siga confiando en que la elegancia sobrevivirá, a la par que mi inspiración se enriquece con todo lo que percibo.

      Lo mismo que en la vida real me sucede cuando repaso -diariamente- todas nuestras redes sociales para documentarme de lo que se muestra en estos ambientes. Éstos son algunos de los detalles que más me llamaron la atención por su sutileza en las últimas fechas: Continuar leyendo “Algunos detalles de calidad”

Ojales bordados a mano o rematados con máquina

“La falta más grande es la falta de intentarlo”; William Arthur Ward, escritor estadounidense.

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     La cuestión no radica en si nuestros ojales son practicables o no, poco importa puesto que es un hecho que los del frontal siempre lo son, sino en que si han sido bordados a mano por un profesional o ejecutados con una máquina de coser. That is the question, dicen los ingleses. Continuar leyendo “Ojales bordados a mano o rematados con máquina”

Detalles de sastrería: El pasador para el cierre del cuello o chaboleta

ojal-sardineta-ojal-pestillo-pestaña-martingala-cierre-cuello-chaquetas-abrigos-chaboleta-00“Nadie parte de la nada. Se mejora con otros -antes-, y de uno mismo -después-”; Yehudi Menuhin, director de orquesta estadounidense.

     La ignorancia tiene similares efectos que la inconsciencia. La primera se soluciona con el estudio, la lectura y el interés por aprender; además de con buenos maestros que nos estimulen. El desconocimiento, a corto plazo, nos hace más feliz nuestra existencia -o al menos más relajada- porque cuando no sabemos no nos incomodan las cuestiones que nos afean.

     Mientras predomina el desconocimiento no detectamos aquellos defectos que una vez descubiertos es imprescindible subsanar. Es algo así como una mancha en nuestra ropa: hasta que no se ve es igual que si no existiera, pero una vez detectada nuestro bochorno será tal que no estaremos a gusto hasta limpiarla.

     Inicialmente podemos, o no, reparar en la manera de como se fija la entretela de una chaqueta (si va cosida o termo-fijada), la rotación de la corona de una manga en su encuentro con el hombro, incluso la “curva” que dibuja esta en reposo, o la rectitud de las perneras de un pantalón. Sin embargo, la práctica afina el gusto. Continuar leyendo “Detalles de sastrería: El pasador para el cierre del cuello o chaboleta”