Puntos clave: garganta, ombligo y tobillos.

“No juzgue nada por su aspecto, sino por la evidencia. No hay mejor regla”; Charles Dickens (1812-1870), novelista inglés.

      Todo cuerpo tiene un único punto de equilibrio. Su centro de gravedad. Un sencillo método que concentra en él toda la masa para simplificar la resolución de problemas en física. Sigue leyendo

Arriesgando

“Conquistar sin riesgo, es triunfar sin gloria”; Pierre Corneille (1606-1684), dramaturgo francés.

      Hechura y color. Acertando en estas dos variables, malo será de aquél vestuario que nos haga patinar acertando en las circunstancias. Sigue leyendo

Combinando el negro y marrón de las gafas de sol SIROKO

“El aumento del conocimiento depende por completo de la existencia del desacuerdo”; Karl Popper (1902-1904), filósofo austríaco-británico.

      No hay que estar de acuerdo en todo… y no pasa nada. Precisamente la desvanecía es de lo que más nos enseña si está bien documentada. De la última conversación con Benedikt Fries me dejó pensativo su aseveración sobre que el mayor pecado para él era mezclar negro con marrón. Sigue leyendo

Cómo combinar las distintas prendas

“La inteligencia consiste no sólo en el conocimiento, sino también en la destreza de aplicar los conocimientos en la práctica”, Aristóteles.

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      Combinaciones. En esencia, la práctica totalidad de los interrogantes que se nos plantean en cuestiones de vestuario se reducen a cómo armonizar las diferentes prendas y complementos entre sí. Es lógico, ya que sumado a que su hechura se ajuste en nuestro físico y que elijamos un atuendo acorde al lugar donde acudimos completan las claves necesarias para acertar. Sigue leyendo

Combinación total, los tirantes

tirantes-combinacion-total-autentica-elegancia-00“La intuición es una facultad espiritual, y no explica, simplemente muestra el camino”; Florence Scovel, escritora estadounidense.

      Hace diez días un lector me advertía -con toda la razón- que mis tirantes de un artículo pasado deberían haber tenido las lanzaderas de piel en color marrón. Cierto. Así, este tono más claro, facilitaría un encuentro suave en el pantalón que era blanco. Estamos de acuerdo.

      Sin embargo este color para la piel chocaría con el azul marino del elástico, que es lo que trata evitar el negro dándole cierta continuidad al tirante. Tendríamos entonces que aclarar el azul de la tela del tirante para que no resultara tan llamativo, pero entonces éste ya no casaría con la corbata lo cual era mi intención. Y si tuviera que cambiar la corbata no haría el efecto que buscábamos de asimilarla con los zapatos y calcetines, con lo que habría que replantearse todo el conjunto.

      En definitiva, el tono de este pequeño trozo de piel negra -que no se ve- determinaría toda mi imagen. Y si nos regimos con este celo deberíamos replantearnos cada atuendo milimétricamente para cuadrarlo, lo que sería imposible.

      Con este grado de perfeccionismo nos encontraríamos –cuando menos- con dos problemas. Primero, cualquier conjunto así tratado resultará demasiado encorsetado, algo parecido al denostado efecto del pañuelo de bolsillo en la misma tela que el de la corbata. Y segundo que en la mayoría de las oportunidades tendríamos que disponer de una inagotable variedad de artículos para utilizar en cada caso.

      Todos estaremos de acuerdo en que llevar cualquier consideración al extremo resulta innecesario y contraproducente. Mucho más en algo tan intuitivo como lo es la ropa con la que nos vestimos a diario. La perfección no solo no se lleva bien con la elegancia, sino que ésta es algo visceral… y, sobre todo, despreocupada (sprezzatura). Sigue leyendo