SUITS. La clave del éxito.

“No tengo sueños, tengo metas”; Harvey Specter.

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      La serie SUITS no pasará a los anales de la televisión por su excelencia. Sin embargo, ver unos cuantos capítulos de los setenta y seis emitidos en sus cinco temporadas resulta entretenido, además de toda una delicia para los amantes al vestuario de los hombres de negocios.

      Esta producción estadounidense de 2011 está protagonizada por Gabriel Match en el papel del infalible abogado Harvey Reginald Specter del despacho Pearson&Hardman, y nos deja algunas lecciones para los que apreciamos el arte del buen vestir. Promocionando, de paso, la firma Mr. Porter.

      La primera lección es que la imagen de nuestro vestuario potencia y caracteriza la personalidad de cada individuo. El cran de las solapas en punta, agresivas, del protagonista es todo un ejemplo.

      Hervey Specter, luce siempre impecable. Tal es así que cuando de forma puntual aparece corriendo en chandal o con un sencillo jersey de pico durante su tiempo de ocio no pierde ápice de su elegancia. Segunda lección: si te muestras a menudo elegante, siempre procederás así. Lleves lo que lleves puesto (hasta en pijama).

      Hervey lo mismo viste trajes de dos piezas como de tres. Nunca cruzados, lo cual es una lástima. Todos son de colores azules y grises, eso si, de variadas tonalidades. Usa camisas blancas que alterna con las de rayas. Sus corbatas tienen tonos similares a los de los trajes pero con todo un repertorio de discretos estampados. Viste siempre distinto, pero siempre dentro del mismo estilo. Lección número tres: nuestro estilo lo definimos con la práctica uniforme.

      Nunca utiliza el color rojo ni el verde ni ningún otro tono vivo, se acompaña de un pañuelo blanco de lino paralelo al bolsillo y sus zapatos son negros indefectiblemente, aunque no hace gala de ellos. La cuarta lección es la que todos conocemos de memoria: menos siempre es más.

      Su mayor defecto para mi es el nudo doble Windsor de la corbata que siempre le acompaña. Lo hace anticuado. Ñoño. Lo mejor: el corte de sus traje.

      El joven abogado asociado Michael “Mike” Ross, ayudante del protagonista, está muy en su papel con todo estrecho. Incluso su corbata. La confección industrial es su seña de identidad.

      Tan bien caracterizado como el protagonista lo está Louis Marlowe Litt -el malo de la película- socio del bufete de Pearson-Specter-Litt (como evoluciona llamándose cuando ambos se incluyen como socios) y rival de Harvey. Él si que luce colores alegres en sus complementos. Sus trajes son discretos pero las corbatas y pañuelos no. Con todo su principal característica es que así como el protagonista viste la ropa a su medida, Louis no entra en ella. Las solapas de sus chaquetas rara vez asientan sobre su pecho, ya que se muestran desbocadas y abiertas para afear y resaltar lo gruesa de su constitución física.

      Todos los actores secundarios potencian la imagen, y la diversifican. Así, muchos clientes aparecen como nuevos ricos con ostentosos trajes y corbatas, y otros abogados o jueces con diferentes estilos. Bien diferenciados de los protagonistas pero todos dentro de un orden muy de los rascacielos de La Gran Manzana.

      De las mujeres no me atreveré a profundizar más que van bellísimas. Más propias de una edición de la pasarela de la New York Fashion Week que de un bufete de abogados, pero da gusto verlas.

      Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado

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