Sobre el “alma” de las prendas y los complementos

“Los romanos, al alma la llamaban “ánima”, es decir, lo que anima, lo que mueve, lo que da vida a los vivos. Sin esa fuerza los humanos no somos nada”; Kirmen Uribe, escritor español.

      Si la existencia del alma en los seres humanos esta cuestionada, y se desconfía de la de los animales o las plantas; escribir sobre si los objetos albergan este espíritu parece una locura.

      De todos modos; puesto que no esta demostrada su existencia, así como tampoco la ausencia, podremos hacernos algunas preguntas.

      El reloj de un padre, los gemelos de nuestro abuelo o el pañuelo de bolsillo que nos regaló aquel amigo o persona de referencia generan en nuestra mente -cada vez que los utilizamos- unos pensamientos que provocan unos sentimientos. Incuestionable. Entonces, si hasta aquí parece irrefutable la primera pregunta resulta elemental: ¿similares objetos, o aún mejores, comprados de manera impulsiva sin apenas premeditación acarrearán similares sensaciones?

      Todos lo dudaremos.

      De forma similar: un traje ansiado que nos elaboran durante meses, hemos diseñado durante horas y disfrutamos de su proceso de elaboración, aquella corbata por la que hemos aguardado para adquirir hasta el motivo especial de un aniversario o los zapatos por los que llevamos suspirando durante meses y hemos programado con suficiente antelación… ¿pueden dejar el mismo recuerdo que las compras semanales del supermercado?

      Las modas incitan al consumo visceral, inmediato, compulsivo. El estilo es, ya, una cuestión más sentimental.

      Aquél llavero de plata grabado con nuestro nombre que tanto tiempo ha permanecido junto a nosotros, como fiel compañero que perdura a la selección natural por su calidad y buen gusto. Que han compartido momentos trascendentes de nuestro crecimiento como el primer coche, nuestra graduación, conferencias… y se ha impregnado de nuestra esencia, nuestra vida, con los momentos más decisivos de nuestra historia ¿le tendremos el mismo apego que al nuevo teléfono móvil?

      La vida imprime carácter, a parte de desgastar, a las prendas y los complementos. Algo similar a la solera que le aporta el roble de las barricas a los mejores vinos.

      Otra cuestión que me parece fundamental es que no nos debe preocupar no encontrar nuestra talla de una prenda, que se retrasen las adquisiciones o que las ofertas se agoten. La experiencia enseña que cuanto más tiempo trabajemos las adquisiciones y con más dedicación las preparemos, más se valoran al incorporarlas a nuestro armario.

      La previsión a largo plazo resulta beneficiosa, el anhelo es positivo y, para según que joyas, el sentimiento resulta imprescindible.

      Que las cosas no disponen de alma es una cuestión que cualquier persona dentro de sus cabales certificará. Pero no es menos cierto que aquello que vemos reflejado en ellos es una demostración -más- que de la nuestra no deberían caber dudas.

      Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado

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  • Carloslt

    Hola David, completamente de acuerdo, no es la mera posesión lo que confiere el alma, hay algo más.
    Me resulta curioso el artículo pues academicamente “la utilidad se refiere al valor o al beneficio que un cliente recibe del intercambio”. Hay cuatro tipos de utilidad: forma, lugar, tiempo y posesión; en conjunto, ayudan a crear la satisfacción del cliente y tú has renegado de la utilidad de tiempo para atribuir otro beneficio o valor más “elevado”.
    Me ha parecido acertadísima tu disertación, hasta tal punto que me lo anoto mentalmente para poner en un aprieto a mis alumnos el curso que viene.

    • vestirseporlospies

      Muchas gracias querido Carlos y feliz día.

      Cuando trabajo con mis clientes en el asesoramiento personal, intuyo o percibo en ellos una circunstancia que parece como si con la mera adquisición de las prendas y / o los complementos ya se consiguiera “la elegancia” buscada.

      Nada más lejos. Solo es el primer paso, el comienzo…

      Sin lugar a dudas me parece que el camino y la preparación es fundamental, así como la utilización racional posterior de la ropa comprada.

      Qué un tipo se compre una docena de Rolex o Richard Mille para parecer elegante por ello…. me parece absurdo y esas joyas carecen de “alma” aún. Otra cosa que habrá que ver es lo que hace con ellos puestos en su muñeca…. Mucho mayor alma tiene, y elegancia destila por lo tanto, por ejemplo el reloj Longines de un señor jubilado al que se lo regalaron sus compañeros después de toda una vida dedicado a un trabajo en la cena de despedida por el cariño que demostró a sus compañeros y su buen hacer en el desarrollo de sus obligaciones…. entiendo.

      Todos compartiremos que estos relojes no tiene el mismo “alma”… y así podríamos apuntar cientos de ejemplos…

      Un abrazo y te quedo muy agradecido por tu valoración, estimado amigo.

      • Carloslt

        Yo llegé a tener la chaqueta de piloto de mi abuelo y la de mi padre hasta que se pudrió la tela. Allá por los 80`s

        • vestirseporlospies

          Ese es todo un valor… yo guardo con cariño los pañuelos Ascot de mi padre… con los que le recuerdo, anudados a su cuello, en mi infancia… 🙂 puedo comprender tu orgullo y te felicito por ello…

  • Leo

    Buenos días, estimados David y compañeros:
    Estoy totalmente de acuerdo con lo dicho en el artículo. Hay prendas que por su valor (que no por su precio) se lucen con más orgullo que otras. Como has mencionado, las asocias a determinados momentos de tu vida y hasta les otorgas poderes especiales: la corbata de la suerte, la camisa para ligar…
    Uno sabe que el diseño, el tejido o el color son muy parecidos a cualquier otro, pero tienen algo especial.
    Yo nunca me deshago de ellas, aunque estén muy usadas o haya engordado y no me estén bien, las guardo en un cajón y de vez en cuando les echo un vistazo y recuerdo esos momentos.
    Un cordial saludo.

    • vestirseporlospies

      Buenos días querido Leo, como te encuentras… me gusta tu foto de perfil 🙂

      La mía -prenda fetiche- curiosamente es la corbata de mi boda por eso la utilicé esa foto para portada del artículo … JAJAJAJA

      Saludos cordiales y muchas gracias -como siempre- por tu aportación,

  • J.A.S.

    Buenas tardes, estimados David y lectores:

    Me ha encantado el artículo, una vez más. Muchas gracias por regalarnos estas reflexiones David.
    Destacaría dos cosas; la primera: “la vida imprime carácter, aparte de desgastar, a las prendas y a los complementos”. Es una gozada apreciar el paso del tiempo en una prenda u objeto de valor, adquieren una textura y un tamiz especial. Todos sabemos lo cómodo que vamos con un vaquero hiperusado o una chaqueta barbour en la que se aprecia el paso de los lustros. Yo ampliaría este concepto a las personas, que son lo más importante por delante de cualquier prenda u objeto. Es el paso del tiempo lo que da consistencia a las relaciones personales. Si un caballero es cuidadosos con sus Crockett and Jones, cuanto más lo es con su pareja, familiares, amigos. Y al respecto, como siempre, los pequeños detalles marcan la diferencia.
    La segunda idea es la de la paciencia. No puedo estar más de acuerdo cuando hablas de saber esperar, cuando no está nuestra talla, por ejemplo. Vivimos en una sociedad en la que todo tiene que ser aquí y ahora. Opino que la espera es un periodo que también hay que saber llevar y disfrutar. Diría que es el camino que lleva a conseguir algo y ese tiempo tiene su valor. Como dices, qué gozada la experiencia de participar y saber esperar la confección de una prenda hecha a medida. Por último, perdón por la parrafada, unido al saber esperar, la renuncia y la generosidad; es verdad que a veces no encontramos la talla de una prenda que nos cautivó o tenemos que renunciar a un objeto o prenda que tienen mucha “alma” para nosotros. Un día leía que en la renuncia está la fortaleza y el actor francés Jean Dujardín dice que “la generosidad es bella y muy seductora”. Así que pienso que la renuncia y la generosidad también son elegantes.
    Ah! y para mi, que tenemos alma no cabe duda; de hecho, es lo que irá al encuentro del Creador y los seres queridos que nos precedieron y allí esperaremos a los seres queridos que quedaron aquí abajo.
    Muchas gracias,
    José Antonio

    • vestirseporlospies

      Muy buenos días querido Jose Antonio y gracias a ti por tu generosidad en el calificativo.

      Precisamente atinas de pleno, entiendo, en la primera cuestión. En la sensibilidad de las personas hacia los objetos y por supuesto a las personas. Un buen amigo de sus amigos o un buen hijo, tío, un profesional ejemplar etc… difícilmente será un holigan urbano, un vandalista o un desalmado pirómano. La caballerosidad suele ser integral y holística.

      Por el mismo lado, nada hay menos acertada de una prenda que el día que se estrena…. pero el paso de tiempo, si es de calidad, parecerá nueva pero con el valor añadido del buen uso y mejor mantenimiento.

      En cuanto a la segunda, entiendo que también te asiste la razón. Subir un ocho mil o realizar una maratón cuesta…. tanto como vale anímicamente el logro. De todos los modos, en el camino está el secreto de la vida… en vivirlo, no en terminarlo 🙂 La asignatura pendiente de los milenials: “la tolerancia a la frustración”.

      Nada que perdonar, muy agradecido, aquí los unos aprendemos de los otros y cuanta mayor opinión nos dejéis más enriquecedora será. Gracias amigo.

      Ahhhh y en cuanto al Alma… compartimos criterio: es lo único real y eterno. Lo que nos unirá en uno solo 🙂

      Gracias a ti y recibe un cordial saludo,

  • JAVIER

    Buenas noches, estimado David excelente articulo.
    Suelo tener tendencia a dotar de “alma” a demasiadas prendas y objetos de los cuales me cuesta desprenderme, lo que me ha llevado a no pocas discusiones con mi esposa 🙂
    En todo caso disfruto de las sensaciones y recuerdos que evocan algunas de nuestras más preciadas prendas y objetos, más allá de su valor material, utilidad, etc…
    Saludos afectuosos

    • vestirseporlospies

      Gracias querido Javier por tu amabilidad en el halago y feliz día.

      Comparto tu preferencia por algunas prendas… aunque su mejor momento haya pasado, mi mujer también es de la opinión de renovarlas…. debe ser algo de “géneros”…. 🙂

      No es fetichismo es sensibilidad 😉

      Otro cordial saludo para ti,