Selvedge u orillo: el vaquero de gama alta

“El arte reside en la calidad de hacerlo, el proceso no es magia”; Charles Eames (1907-1978), diseñador estadounidense.

      La calidad del método de fabricación resulta decisiva. Incluso para un tejido tan básico como el tejano. El selvedge (orillo) representa la clase premium del denim (vaquero) gracias a su manera de elaboración.

      La evolución del selvedge (del inglés selve-edge, uno mismo-borde) al tejano estándar representa el típico ejemplo de la pérdida de calidad en detrimento del aumento de la producción. Métodos evolucionados que, además, abaratan costes.

      Hasta mediados del siglo XX el vaquero era único y se tejía en los telares a la manera tradicional. El hilo de la trama, a través de la lanzadera, recorre todos los de la urdimbre y vuelve por ellos -alternados- en un recorrido continuo. Sin embargo, el proceso era demasiado lento para la gran demanda de tela tejana a mediados del siglo pasado por lo que se idearon otros procedimientos. Los cuales cortaban los hilos de la trama para ahorrar tiempo.

      Éste es el motivo por el que quedan las puntas de los hilos libres en los extremos de las telas que no son selvedge, mientras el borde selfedge queda rematado. Estos cabos finales son recogidos con un cosido perimetral de acabado para evitar que se deshilachen.

      En el peor de los casos si fuera un material plástico, como el poliéster, se sellarían fundiéndolos con calor.

      El selvedge también es conocido como “de borde” por esta capacidad de evitar deshilacharse en los extremos gracias a su auto remate, o selvage. Que no se debe confundir con el crudo, él cual solo es aquel vaquero que aún no ha sido lavado.

      El género es el mismo algodón que el tejano estandar.

      Mientras el cambray era un tejano liviano, este selvage es un tejido de alta densidad. Con una concentración de hilos de más del doble que el vaquero tradicional, alrededor de 14 onzas o 300 g/m2, la tela selvedge pesa unos 620 g/m2. Lo que hace que un pantalón de sin par naturaleza pese casi un par de kilos.

      Hoy la disponibilidad de telares que realizan este tipo de tejido es muy limitado. Siendo Japón el líder indiscutible en este tipo de maquinaria. Tampoco todas las firmas disponen de estos equipos puesto que es específica y se requiere máxima dedicación para la obtención de tejidos con calidad.

      El precio de un orillo triplicaba hasta hace muy poco tiempo a un tejano normal. Aunque en la actualidad los nuevos métodos de producción han reducido bastante los márgenes.

      Una característica que nos ayuda a reconocer esta tela es la linea blanca que remata con un cabo rojo. Aunque puede presentarse en otros tonos. Las fotos de la galería son muy gráficas.

      El tejano ordinario puede ser algo más flexible que el orillo, mas en belleza y calidad resultan incomparables.

      Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado

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  • Carlos

    Hola David:
    Tiempo sin comentar. Varias son las cuestiones que te planteo.
    La primera, la pregunta puede parecer estúpida puesto que de un profano como yo proviene. ¿Si la tela es cortada finalmente, que importancia tiene que se cierre o no la urdimbre?.
    Segunda, es más que una pregunta una apreciación de alguien que además de no ser profano en la materia es un “tocapelotas”.

    “Aunque en la actualidad los nuevos métodos de producción han reducido bastante los márgenes.” Se entiende que lo que se ha reducido son los costes y por ello los precios, los márgenes serán a groso modo precios menos costes, por lo que no tienen porqué reducirse.

    Un saludo y disculpa…

  • vestirseporlospies

    Muchas gracias por tu comentario, querido Carlos. Ya te echábamos de menos 🙂 ¿cómo estás?

    La primera pregunta permíteme que te diga que es muy sagaz y debí haberlo explicado en el artículo. He visto que los cortes se hacen siempre aprovechando los extremos de la tela para las costuras largas de ahí que coincidan los estremos… esos remates resistentes. En el resto de cortes, debido a ser tan tupida la tela y por lo tanto comprimidos los hilos no correrán el peligro de deshacerse fácilmente. Además todas los cortes se rematan con dobladillo y costura doble. (Adjunto foto)

    Si señor a la segunda; dudé si poner costes y mira que leo los artículos veces pero al final dejé márgenes por que de lo que quería dejar constancia era el margen de beneficio… Puesto que baja el coste de producción pero debería bajar más el precio al haber mayor competencia y ajustar los precios de venta en entre ellos… un pequeño lío quizá. Gracias por tu comentario, entiendo oportuno.

    Yo era profano antes de preparar el artículo 🙂 ahora ya se un poco más, tras tus preguntas 🙂

    Otro saludo muy cordial para ti y muy agradecido por la interpelación, me hace mejor 🙂

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    • Carlos

      Un saludo de nuevo David, efectivamente la densidad de la tela seguramente impide que se “afloje”, por otro lado creo que solo se puede aprovechar un borde, el otro por narices es cortado ¿no?.
      Respecto a a la segunda, ya entendí bien a la primera a que te referías, era solo por puntualizar un poco. Efectívamente normalmente la bajada de costes de fabricación es una reducción de las barreras de entrada y tiene como efecto inmediato la aparición de nuevos competidores. En el ciclo de vida del producto, creo que estaría en la fase de turbulencia entrando en la de maduración, se quedarán los que sepan entender mejor las economías de aprendizaje y escala.
      Perdona el tostón, un saludo.

      • vestirseporlospies

        En efecto te asiste nuevamente la razón querido Carlos.

        Gracias de nuevo por tu valiosa aportación. Es un placer, siempre, leerte. Cuando se aporta valor, siempre es oportuno el comentario. 🙂

        Otro saludo cordial para ti,