Segundo encuentro con sastres

“La voluntad es la que da valor a las cosas pequeñas”; Seneca.

      La moda dicta tú también; mientas que el estilo defiende yo decido. Como esta exclusividad la facilita un artesano, de ahí nuestro interés por los profesionales de la sastrería.

      Si el primer encuentro con sastres tuvo lugar en Madrid hace un par de años, el segundo encuentro lo celebramos en La Coruña la pasada semana.

      Aprovechando que Alberto Olego (Ponferrada – León) me visita al comienzo de cada temporada para diseñar nuevas prendas para mi vestuario (adelanto que para esta nueva temporada será una chaqueta sport fusionando la teba y la sahariana) invitamos a que nos acompañaran otros sastres conocidos de esta, vuestra, casa.

      Asistieron el maestro local García de Loza, Cesareo, y Alberto Basanta (A Estrada – Pontevedra) si bien es justo reconocer que Jesús Iglesias, de Orense, nos manifestó su deseo de unirse. Circunstancia no pudo ser debido a que le coincidía con una boda.

      Quedamos en la sastrería de García de Loza. Aunque no abre los sábados por la tarde, en esta oportunidad hizo una excepción para que estuviéramos en ambiente y mostrarnos algunas de sus creaciones. Por espacio de una hora, larga, los tres profesionales de la tijera intercambiaron impresiones sobre el paño.

      Posteriormente nos desplazamos para tomar café a la sede social que el Real Club Náutico (1926) dispone en la renovada y diáfana zona de la Dársena de la Marina, anexa al Parrote, enfrente a las famosas galerías de la ciudad herculina. Nos acogieron con la amabilidad que acostumbran y elegimos la terraza para continuar la conversación motivados por la benévola climatología. Desde nuestra posición disfrutamos de las vistas al muelle de atraque de transatlánticos que visitan la ciudad (en número de casi un centenar al año) y a los pantalanes de las embarcaciones de recreo de los socios del club.

      Los tres profesionales, que no se conocían con anterioridad, departieron de forma animada como si trabajaran juntos de toda la vida con la confianza que da compartir oficio.

      La anécdota tuvo lugar cuando Cesareo, ejerciendo de decano, bromeo con Alberto sobre el encuentro de la manga con el hombro de la chaqueta que me había cosido y llevaba puesta. Al comentario del coruñés acerca de lo que había que hacer para que las líneas de los cuadros se alinearan, en horizontal y vertical, durante el corte; el berciano, resuelto, justificaba que con ese gesto se desperdiciaba mucha tela y que hay aprovechar el tejido al máximo.

      Al final fue eso, ni más ni menos que una reunión donde profesionales que se dedican a ejercer el mismo arte intercambian sus impresiones. O como lo describió Alberto Olego cuando ya nos despedíamos: “ha sido un encuentro fraternal en un lugar distinguido bajo el común denominador de la pasión por un oficio”. Amén.

      Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado
Fotografia Jose M. Salgado

Si deseas recibir de forma cómoda nuestras publicaciones, déjanos tu e-mail de contacto y te haremos llegar -periódicamente- una actualización con nuestros últimos artículos. Estamos a tu disposición. Muchas gracias y buena suerte

O consulta todos nuestros artículos desde la página de archivo