Sastres y sastrerías

“La única verdad es la realidad”; Aristóteles.

Sastre (definición R. A. E.): Persona que tiene por oficio cortar y coser vestidos, principalmente de hombre.

Sastrería (definición R. A. E.): Oficio de sastre. Tienda y taller de sastre.

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      La polémica surge tan pronto como calificamos algo como mejor o peor. Y el debate aún se complicará más si convertimos estos adjetivos en adverbios comparativos, mejor que o peor que, porque todo es relativo y dependerá de las circunstancias individuales en cada oportunidad.

      El caso es que estaba yo el pasado lunes por la noche, de forma excepcional, mirando para la televisión cuando me tope con un documental de sastrerías. En concreto sobre la tailandesa Raja´s ubicada en la capital asiática de Bangkok.

      En Raja´s (1963) utilizan tejidos elaborados en telares europeos, y no hay nada que objetar a su proceso. Bobby Gulati, hijo del fundador Raja, dirige el negocio y recibe y toma las medidas al cliente. Después, un maestro cortador las plasma -directamente- sobre la tela elegida por el comprador y las corta. Una a una y a la vista de todo el comercio.

      Esta sastrería está ubicada en una zona comercial, y los patrones son transportados por motoristas al taller situado en un garaje de las afueras -atestado con oficiales de la profesión- donde a mano y a máquina montan las piezas que retornarán a la sastrería una vez hilvanadas para la primera prueba.

      En esta segunda fase dos oficiales, bajo la supervisión del responsable, montan las mangas y ajustan el conjunto para devolverlo de nuevo al taller. Donde se coserán de manera definitiva las prendas, se planchan y dejan listas para el cliente.

      Si fuera detectada en la prueba posterior alguna anomalía se debería devolver de nuevo a subsanar al taller, en caso contrario si el cliente queda satisfecho se lleva las prendas. De libro.

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      Las conclusiones que podemos extraer con los lógicos variantes de cada sociedad, cultura o economía son variadas, pero generalizadas a nivel universal.

El sastre es el responsable de la prenda. No su único ejecutor pues si en cada traje se invierten una media de 45 h. apenas podría atender un pedido semanal. Para llevar a cabo su labor, el sastre, tiene que delegar fases en oficiales y oficialas (especializados en distintas facetas; coser, planchar, pantalones, etc.). Lo que nunca descuidará es el patrón ni en cómo le asiente las prendas sobre el cliente en cada fase.

Cada vez hay más sastrerías y menos sastres. Como todas las profesiones evolucionan y se adaptan a los tiempos, los oficios se especializan y las empresas externalizan sus servicios.

Lo único que de verdad importa es hacer honor a la verdad. Decir lo que cada uno hace -con claridad- es fundamental para que el cliente sopese entre lo que paga y lo que obtiene, y pueda comparar con otras posibilidades. La ignorancia da una amplia gama de ellas (posibilidades) dijo Mary Anne Evans (novelista del siglo XIX) y solo un cliente culto sabrá distinguir entre la artesanía y la producción.

Más importante aún que el proceso en sí, me parecen las calidades de cada una de las variables. Incluida las de la materia prima, y por supuesto el cuidado en la ejecución de las prendas. Sean éstas realizadas a mano o con la ayuda de una máquina.

      A pesar de todo esto, a cada uno nos puede interesar un producto u otro y aún en cada momento distintos. Bespoke, a medida o RTW (confección) pueden coexistir en un mismo armario perfectamente. Por ejemplo podemos permitirnos un modelo bespoke (totalmente a medida y a mano) para el traje de una ocasión especial y vestir -muy dignamente- de RTW (confección industrial por tallas) para ir a la oficina a diario.

      Al final es una cuestión entre ser autónomo o una empresa, el artesano y las marcas, el nombre propio de un profesional o la firma de una corporación, … lo cual no quiere decir que las primeras no terminen desembocando en las otras opciones.

      Precisamente ocurre con cierta asiduidad que un profesional de la sastrería con intuición y vocación empresarial funde su propia marca, Felix Ramiro es un ejemplo. O que en puntuales casas, como Santa Eulalia, lo visible sea la sastrería y no sus sastres, los cuales son anónimos para el público.

      Igual que sucede en la sastrería sucede en la zapatería, en la marroquinería, en la relojería y hasta en la perfumería de autor. En general en todos los ordenes de la venta, desde la Revolución Industrial. Baste recordar que los coches de alta gama son enteramente montados a mano, pieza a pieza.

      A tenor por las definiciones de la Real Academia de la Lengua Española, donde hay sastre hay sastrería. Sin embargo, una sastrería puede que no albergue ningún sastre, aunque siempre habrá un profesional del sector apoyándose en especialistas en la materia.

      No esta de más que de vez en cuando recordemos los conceptos… porque como decía Manuel Manquiña en la película Airbag (1996) el concepto es el concepto. Y tenerlos claros, fundamental.

      Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado
Fotografia: Alexis Sánchez

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