Sastrería Gallo; traje con D. Jaime Gallo.

“Un genio debe demostrar que lo es a través de su obra”; Karlheinz Stockhausen, músico alemán.

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      El 11 de marzo del año que ya se nos escapa fue la fecha elegida para visitar por segunda vez al que muchos consideramos el maestro de maestros: D. Jaime Gallo. A las 17:00 h. con una temperatura primaveral me hallaba en el castizo barrio de Salamanca para comenzar esta nueva aventura.

      En el número 27 de la Calle Ayala Jaime estaba ya organizando las tareas a sus empleados. Óscar (el camisero), Enrique (su ayudante), Alberto y el resto de su equipo, entre los que se encuentra más de un joven oficial que llevan telas de un lado para otro, se afanaban en sus cometidos.

      El ambiente en el local siempre es de labor, de suma concentración. Relajado, pero no se da una puntada si no está el hilo enhebrado, ni tijeretazo al aire.

      Tras el saludo inicial y dos minutos de conversación de bienvenida, nos acercan a la mesa del maestro las telas que había elegido.

      En esta ocasión hemos elegido el tejido en la distancia. Y tras el acuerdo para la realización de un traje en la sastrería Gallo, SCABAL como acostumbra nos proporcionó la tela.

      Considero a esta firma inglesa de tejidos como una de las tres mejores que existen actualmente en el mercado, tanto en calidad como en variedad. Enrique-Antón Sanjurjo Illas, delegado de Scabal para España, me hizo llegar una serie de muestras a mi oficina y entre ellas -previo consenso con Jaime- la elegimos.

      Mi preferencia era un traje beige, o muy claro, no blanco pero cercano. Así, y de la casi docena de muestras que me llegaron para elegir, escogí la que más se acercaba a mis preferencias. D. Jaime me solicitó que no fuera de mayor ligereza que 290 grs. la que le enviara, y la que elegimos fue una de 380 de ref. 500.654 Royal Gaberdines Super 100´s de lana 100%.

      Como el forro interior quería que fuese granate teníamos dos opciones: clara o oscura, y opté por la segunda para marcar el mayor contraste posible.

      Hacen falta 3,10 ml. de tejido para el traje de chaqueta y pantalón, y 2,50 ml. de forro. La referencia del forro es el 402.737 con 110 grs., un burdeos precioso con el logotipo de Scabal haciendo aguas.

      La gabardina tiene un tacto frío a la piel, resbaladiza, y con mucha caída en el movimiento. Valdrá para cualquier entretiempo y saldrá limpio en las costuras.

      En el transcurso de la elección de la tela he repetido conversaciones telefónicas con Jaime y Enrique para que me asesoren y confronten mis preferencias. La elección final es del gusto de todos, sobre todo de la mía (cuestión que veremos en lo sucesivo que no es asunto baladí). Tan solo dudé entre esta tela y la New de Luxe (super 100´s de referencia 500.901) pero al final la descarté por ser más ligera y pálida.

      Ya en el probador, Jaime me tomó las medidas, las justas, mientras Enrique -su ayudante- le ayudó apuntando los datos sobre la ficha. Todo transcurre en un prudente silencio, mientras Jaime valora la altura de mis caderas, a ojo, y aprecia mi hombro derecho algo más caído que el izquierdo.

      Me asombra la concentración que pone Jaime Gallo en el cuerpo a medir y sus valoraciones objetivas. Alguna medida -incluso- acierta a pasar a Enrique como tanteo, sin utilizar el metro.

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      Otra cosa que atrae mi atención son las preguntas que me dirige Jaime, directas. ¿Cuánto de bajo? 21,5 ó 22 le suelo poner, contesto, pero…. Menos de 22 nada con un 45 de pie, me aconseja.

      Con los sastres que he trabajado hasta ahora, jóvenes pero muy experimentados, siempre fue esta fase de medida y diseño, una fase de trabajo en equipo que disfruté. Además es mi afición y principal motivación: rebuscar ideas, indagar posibilidades, conjeturar, etc. Sin embargo en este caso no iba a ser así. El patrón de traje estaba decidido e iba a ser del estilo de la firma Gallo, con muy pocos matices.

      A cada pregunta de Jaime, o el propio Enrique, aunque daba mi impresión enseguida buscaba su valoración y magisterio. Era el momento de aprovechar más de medio siglo de experiencia en el oficio. ¿Cómo lo ves tu Jaime?, ¿qué te parece ti? … le traté de extraer toda su sabiduría.

      Las medidas Jaime las toma con tiento, sobre todo en mi pecho porque es lo más complicado de mi fisonomía. Tengo bastante caja torácica y para esta zona toma medidas a tres alturas diferentes. Para la medida de la longitud de mi pierna Jaime flexiona hasta el suelo, su dedicación es admirable.

      Me quedo con una de sus frases; ”vamos a asegurarnos que se reconozca que salió de aquí”.

      Tras veinte minutos de agradable, e histórica, sesión en 10 días me llamarán para la primera prueba.

      Con las medidas elaborará, su equipo, el patrón en papel, pero no el definitivo. Por que sobre éste es sobre donde Jaime recortará para afinarlo.

      La tela para la primera prueba, la del sastre, se cortará en base a este patrón. Lo supervisará en persona D. Jaime, me asegura. Y las medidas junto con el plano quedarán archivadas.

      La primera ventaja de haber elegido la tela en la distancia es que pude hacer la prueba, tan aconsejada y que no había logrado hacer antes, de sobre ponerme la tela en forma de toga para ver como sentaba a mi cara y fisonomía en general este color.

      No había duda, chocaba el tono, no recuerdo haber usado nunca nada tan claro para mis chaquetas como en ésta ocasión. Y aunque me sorprendió, sé que me sentará fenomenal.

      A mis consultas sobre el tipo de bolsillos, tensores laterales o altura del bolsillo, la negativa fue evidente. D. Jaime va a la técnica, a realizar su producto lo mejor posible buscando la perfección. Por supuesto que esto último lo pude comprobar en sucesivas ocasiones, pero no adelantemos acontecimientos.

      La concentración por mi figura -en la clara intención para vestirla lo mejor posible- fue la imagen que me quedó grabada, la fijación de Jaime era total. Lo importante era vestir al cliente.

      Despedida y cierre, y deseando que llegara la siguiente visita al templo de la Sastrería de D. Jaime Gallo me despido hasta el próximo día. En el cual me asegura que me dará todos los detalles para que aproveche lo máximo posible de esta experiencia.

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      El 16 de abril de 2015, siempre llegaba la hora taurina por excelencia, retornaba de nuevo a la sastrería de D. Jaime Gallo.

      Eran las cinco en punto de la tarde y ya estaba trabajando el maestro Gallo sobre su mesa y en sus patrones.

      No deseaba interrumpirlo, más bien deseaba que siguiera trabajando para disfrutar de su labor. Sin embargo, como para él lo primero es el cliente se dispuso a probar mi chaqueta dejando lo que estaba haciendo para más tarde.

      Pasamos al vestidor y me puso la chaqueta para probarla con tan solo una manga hilvanada. Solo corrigió un par de centímetros las costuras superiores, hizo una serie de marcas en las solapas, en la zona de los botones y por supuesto en el encuentro de la manga con el hombro.

      Jaime visualizó mucho la prenda y con la ayuda de Enrique procedió a sujetar las distintas partes de la prenda con una serie de alfileres.

      De la prenda me sorprendió que ya en la primera prueba se ve por la maga es un Gallo. Es su firma, no es el hombro, es la manga. Su caída. Es un puro espectáculo ver esa pieza -que no roza al brazo- cae libre cual canalón. Apenas pespunteada y su curvatura es ya similar a la del agua que brota de un caño. Perfecta, continua y sin una arruga. Me quedo con este detalle.

      La bajada de los delanteros es a plomo. Poco entallados pero con una bonita forma en el pecho, con cierto volumen y excepcional curva en el talle de la cintura. Singular es la forma del bolsillo del pecho, la cual he observado bien cómo la trabaja Jaime en cada prenda que realizó delante de mi. La estira -conformándola como si fuera masa- para que tome volumen. Repetidas veces lo realiza ahuecando la tela con sus propias manos en ese punto.

      En esta ocasión continuo con mis preguntas. El diseño corresponde a Don Jaime, no cabe lugar a otra cosa. Le pido un hilo ligeramente más oscuro en los ojales, y escucha pero no me da la impresión que acate. Le comento que la altura del bolsillo me gusta más alta y me responde que eso se consigue con un pañuelo. Su autoridad y experiencia es absoluta. Como su amabilidad.

      A lo que si conviene es a la cerillera, y le dará una genuina forma a las tapetas de los bolsillos.

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      La primera prueba se acaba en 5 minutos. Lista para coser y los pantalones serán para la siguiente prueba, en esta ocasión no los veré, pero lo mejor estaba por venir.

      Como ese día había quedado con John Vizonne (diseñador de CIFONELLI) a las 19:00 h. en sus oficinas de Pozuelo de Alarcón y el chofer de la firma francesa (deferencia de Erwan Champhuis su presidente) no pasaría a recogerme hasta las 19 h. le pedí a Jaime si me dejaba ver como trabajaba… y fue un momento realmente mágico. Cómo disfrute de ello.

      D. Jaime se concentra sobre sus patrones como si tuvieran vida propia. Todo milímetro cuenta, la perfección es buscada en cada medida. Repasa cada longitud de sus notas y la plasma sobre la tela de papel, y lo rectifica, comprueba y lo vuelve a realizar. Metódicamente. Sin prisas, monta el delantero con el trasero para ver como coinciden y los apareja, un espectáculo verlo trabajar. Meticuloso. Concienzudo.

      Cada patrón es igual de importante sin importar el nombre que etiquete la prenda.

      De vez en cuando alterna los patrones en papel con las pruebas en tela, y coge varios trajes a punto de rematar (veo in situ dos en la primera fase). Uno es un chaqué para un hombre de una gran envergadura que Jaime comprueba cómo está hilvanado, y que a pesar del peso no pide ayuda de nadie, salvo cuando solicita la presencia de alguno de sus profesionales para comprobar con ellos alguna medida.

      Al rato me invita a un café en el Lagos de Sanabria, cruzando la calle y en la misma acera, ocupando el número 21 de la calle Ayala. Café cortado y un vaso de agua para él, no necesita recordarlo porque es un habitual, yo uno solo con hielo.

      Observo como todo el mundo le mira, y respeta, algunos conocidos le desean las buenas tardes por la calle. La conversación ahora es informal y se relaja, prudente pero me confiesa alguna curiosidad que ya le gustaría de conocer a algún sector de la prensa. D. Jaime trabaja desde los 14 años en la calle Ayala, y junto al número 27 también llego a tener una tienda -en el 29- pero decidió centrarse en la sastrería y la cerró. Aún continua Best.

      Tras el breve descanso –para él- vuelta a la sastrería para seguir con la misma vitalidad. Realmente digno de grabar, la forma constante y concentrada en la que trabaja a su edad.

      ¿Porque es tan bueno? No me cabe dudas que si con los años cumplidos trabaja con la dedicación, esmero y pulcritud que le vi hacer… cuando lo tiene todo ganado ¿que no habrá hecho hasta ahora?

      Nos despedimos hasta la próxima, que será cuando él, y Dios, digan, porque veranea todo el mes en agosto en Marbella y aunque su deseo era tenérmelo para antes, algún que otro contratiempo (de salud) no se lo permitirá.

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      Lunes 14 de septiembre de 2015. No pudo ser antes, no importa. Prisa no hay y así disfruto más de estas visitas a D. Jaime en su sastrería Gallo.

      Entre el apuro de trabajo de antes del verano, una enfermedad que se complica por la edad de Jaime y las vacaciones, tuvimos que dilatar la segunda prueba hasta esta fecha.

      En este caso más que nunca el camino era lo más importante y no llegar, es decir me interesaba más el proceso de la realización del traje que la consecución del mismo.

      A mi llegada a las sastrería note a D. Jaime ostensiblemente más delgado. Con la misma presencia de ánimo, y glauca mirada azul, pero mucho más fino de figura. Su vista de halcón, sin necesidad de gafas, sigue mirando con la misma seguridad con la que marca sus patrones.

      No lo ha pasado bien, pero sigue al frente del cañón… “en 65 años no he dejado de trabajar y aquí vuelvo a estar”, me comenta.

      El traje está listo para la prueba, los pantalones por primera vez y la chaqueta muy adelantada.

      Según entro en el vestidor para probarme, siento que la tela en el pantalón resulta más ligera de lo que me esperaba.

      Los pantalones necesitan ciertas revisiones: acusar más la pinza y corregir el bajo. Va a modificar la cintura para que caiga recta, cuál tubo como he aprendido a apreciar. No le preocupan las modificaciones porque son ligeros detalles, y en la parte posterior también necesita acomodarse.

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      La chaqueta es de la firma Gallo, lo percibo en cuanto me la pruebo. Esa manga. No hay otra igual, con esa curva que contradice a la gravedad para hacer la forma curva y no recta como pide la fuerza que atrae los cuerpos entre sí.

      Al hombro derecho, opina Jaime, le sobra relleno, y en el encuentro de los hombros en la parte del frontal del pecho hay sacarle algo. Entallarlo más en la cintura.

      En el cuello también cabe mejora, observa. Me mira y costura por costura va informando al camisero, Óscar, que le ayuda en esta ocasión ya que Enrique está dedicado a otras tareas. Se basta solo, pero transmite lo que hay que hacerle al traje.

      No me pregunta, observa y corrige. Le da las instrucciones precisas a Óscar para que las lleve a cabo, revisa las mediciones, y las coteja. Afina.

      Lo mismo que hace sobre los patrones, una vez medidos y trasladadas las distancias sobre el papel de tela, hace sobre mi cuerpo. Milímetro a milímetro busca esa perfección en la que no cree pero que persigue. Mira, observa, corrige.

      Finalmente lo considera apto. Con seguridad se dirige a otra tarea. Listo.

      Permanezco durante dos horas largas viendo como trabaja acompañándole en su mesa. Detecto que las medidas “gordas” sobre el patrón las reflejan sus tres ayudantes, él se limita al ajuste fino. Corrige, y milímetro a milímetro conforma el molde de tela que cubrirá al afortunado cliente.

      No ha perdido vista, trabaja sin gafas, como tampoco necesita de más herramientas que su tiza, una regla curva y su cartabón metálico. Marca signos que solo entenderán los suyos y sigue con otro patrón sin pausa.

      Tras verle trabajar, nos despedimos hasta la próxima cita, espero cuarta y definitiva. Pero conociendo como empiezo a conocer al maestro, no le parecerá del todo perfecto y algún ajuste siempre creerá conveniente. Al tiempo.

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      22 de Octubre de 2015. El traje está listo.

      Me llevo la agradable sorpresa nada más entrar en la sastrería de que la chaqueta de mi traje está en el expositor central de los tres maniquíes que están a la entrada.

      Como D. Jaime estaba atendiendo a un cliente, me ha dado tiempo a reparar en el maniquí del medio donde está expuesto mi traje. Su manga y pecho, recién planchados, lucen impecables. Ángel -al lado de la puerta- me hace una indicación asertiva y entiendo que opina igual que yo.

      Cuando me dirijo hacía Gallo, ya me indica la puerta del vestidor donde me está esperando el pantalón. Me lo pruebo y me llevan la chaqueta. Por primera vez lo visto completo y acabado. Para mi está para llevar aunque se en mi fuero interno que -Jaime- lo va a querer mejorar.

      Charlamos antes de la prueba y me comenta entre otras cosas que los jóvenes me siguen por mi fama no por lo que hago, o que lo que hago quedará en esta casa y para los que en ella trabajan nunca consideré dejar publicado nada escrito. Lo hace en sus trajes apostillo yo.

      Jaime no es hombre que hable mucho, trabaja más. Con el ejemplo muestra y con su mirada dirige con instrucciones precisas a los suyos. Desde su puesto controla, confiado, cada pedido.

      Vuelvo con ganas a ver a D. Jaime, y ya tenía ganas de ver terminado el traje. Llama la atención su corte y caída. Luce perfecto.

      Lo primero que hace Jaime al vérmelo puesto es marcar con su tiza en mi cadera derecha. Creo que hoy no me lo voy a poder llevar.

      Para mi el pantalón estaba correcto, pero en cuanto me calzo la chaqueta la cosa se complicó aún más. Gallo le ve un defecto en el hombro derecho. Me asienta la chaqueta otra vez y me la ajusta, nuevamente hace alguna marca sobre el traje… es un drama no, hoy no saldrá el traje de la sastrería. Las marcas se suceden y ya son varias.

      El traje es una armadura que se asienta en mi cuerpo cual funda, y es de una calidad aplastante. Lucido, pero que mucho.

      Aunque dos son las cosas no me gustan, unos puntos en la tela que aparecen en el pecho derecho que no están en el izquierdo (y que tampoco aparecen por ningún sitio más), y algo parecido a una rozadura en el hombro. Gallo le da poca importancia a estos detalles.

      Se afana en buscar los defectos en la caída del traje. No quiere marcar mucho sobre la tela con la tiza y prefiere hacerlo con unos alfileres, se los pide a Ángel para marcarlo de esta manera. Debe rotar toda la corona de la unión de la manga con el hombro.

      La verdad está casi listo, y a falta de remates de milímetros. El trabajo duro está más que rematado. Lo que hace Jaime sobre el traje es lo que le vi hacer en días pasados sobre el patrón, rematando una y mil veces -desviaciones de cuestión de milímetros en las que solo el parece reparar- pero ahora sobre la tela de Enrique de SCABAL.

      Hay que cuidar tanto al cliente como al traje, me comenta don Jaime, y a éste como al cliente.

      Encuentro esta última ocasión a D. Jaime más relajado y jovial, ágil por sus dominios, hoy no se concentra solo en su tarea de patrones sino que va al taller, de ahí a los puesto de Enrique, Oscar y Ángel, a la oficina… y de éstos a donde yo estaba. Me ofrece un par de caramelos.

      Charlamos, me pregunta sobre mi vida, se interesa por mi trabajo. Comentamos sobre diversos temas… y a España la sigue viendo triste, reflexiona.

      No hay gusto ni interés por el vestir. A algunas personas les da vergüenza vestir elegantes, me afirma.

      Nos sentamos en su Chester, por primera vez, me pregunta y conversamos. Seguimos hablando y me desea que disfrute mucho del traje.

      Una hora larga más disfrutando de la mejor sastrería de Madrid, y ahora que se acaba esta aventura recuerdo lo que me dijo su colega Antonio Puebla: cuando tengas su traje, será con mucho el mejor, con diferencia.

      Me comentaron desde la sastrería esta semana que el traje está acabado y que en unos días me lo remitirán por correo a mi oficina. Así que en unas cuanta fechas más os lo presentaremos.

      Gracias, muchas gracias D. Jaime Gallo (y equipo) sobre todo por abrirme la puerta de vuestra casa y que Dios os bendiga… ¡Ahí queda eso!.

      Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado
© Fotografía Jose M. Salgado

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  • Eduardo

    Reportaje impresionante. Enhorabuena David.

    • vestirseporlospies

      Muchas gracias estimado Eduardo, ha sido un placer.
      Saludos cordiales,

  • rafa

    enhorabuena por el articulo. tras años haciendome trajes en savile row probe Jaime Gallo y me quede altamente satisfecho. nunca he visto tanta atencion al detalle tanto en el como en su ayudante Enrique. tengo un blazer listo para recoger en cuanto vuelva por madrid, con muchas ganas!

    • vestirseporlospies

      Muchas gracias estimado Rafael.
      Aún no hemos tenido la oportunidad de vestir en la mítica calle londinense pero si de ver de cerca sus traje en caballeros como Sherwood o Crompton… y comparto que los traje de Gallo no tienen nada que envidiarles.
      Un saludo muy cordial para ti,

  • Anonimo

    Es pura poesía el artículo, el alumno hablando sobre el profesor y sin rechistar, acatando su maestría. Precioso. Un saludo.

    • vestirseporlospies

      Muchas gracias, amigo Necho, y recibe un fuerte abrazo.

  • vestirseporlospies

    Buenas tardes:
    Esta mañana D. Antonio Puebla Sanchez-rincon me ha llamado para informarme del fallecimiento de D. Jaime Gallo (minutos después he llamado a la sastrería para transmitir mi pésame, donde me han confirmado los hechos). Sintiéndolo en el alma le transmito a su familia y seres más cercanos mi sentido dolor y profunda admiración.
    Ha sido un honor y un placer el conocerle, maestro Gallo, gracias por tanto.
    D. E. P.
    ‪#‎sastreriagallo‬ ‪#‎jaimegallo‬

  • Carlos

    Mis condolencias.

    • vestirseporlospies

      Muchas gracias estimado Carlos, un sentido abrazo.

  • Carlos

    En “el mundo” versión digital le “roban” la fotografía.

    • vestirseporlospies

      Estimado Carlos, muchas gracias por el aviso.

      Sin embargo, Beatriz Miranda me ha llamado para pedirme usar la fotografía y con mucho gusto (y de manera altruista) se la hemos cedido. Como homenaje a D. Jaime que todo se merece. DEP.

      Saludos cordiales,

      (http://www.elmundo.es/loc/2015/11/24/5654538446163f985b8b45a9.html)

      • Carlos

        Ya me lo imaginaba de ahí las comillas. La verdad es que las fotos son muy buenas, transmiten una sensibilidad supina.

        • vestirseporlospies

          …. la que emanaba de D. Jaime. Gracias de nuevo Carlos y buenas noches.