Santa Eulalia Barcelona, segunda prueba.

“La medida de lo que somos es lo que hacemos con lo que tenemos”; Vincent Lombardi (1913-1970); entrenador de fútbol americano estadounidense.

      Cada quien tiene sus propios gustos o prioridades. A pesar de que la mayoría de la población, que se lo puede permitir, prefiere acudir a su establecimiento favorito para adquirir en pocos minutos su ropa. Quizá con un par de días de retraso si necesita algún ajuste. Para mi nada es comparable con acudir -cuando las circunstancias me lo permiten- a la sastrería a por mis prendas principales.

      Saborear durante meses paso a paso del diseño, interesarme por la ejecución u observar su evolución me hace apreciar mi vestuario. El contacto personal con los profesionales resulta decisivo; así como conocer como ha sido realizado, si ha surgido algún inconveniente o si aquellos matices en los que quedamos fueron subsanados.

      El último miércoles de noviembre viaje por tercera vez a la capital catalana para la prueba definitiva en la sastrería Santa Eulalia. Raúl Perera tenía el conjunto dispuesto.

      Con la chaqueta rematada se detectan mejor los fallos. Siempre los hay cuando interviene la mano humana, pues la definen y confieren valor, y estos fueron de detalle. Corregir una arruga en el omóplato izquierdo, ajustar el botón superior y rectificar la costura a la altura de la clavícula dejarán listo para envío mi conjunto. Al pantalón no lo tocaremos.

      Comenzamos probando éste, el pantalón. Pues como solemos, le dimos idéntica importancia que a la chaqueta. Además, siempre es más práctico comenzar por esta prenda.

      De la primera prueba solo había que equilibrar la cintura, coser el bajo y ponerle los botones para alojar los tirantes en el interior que se habían olvidado. Todo en su punto.

      Lo cierto es que mejora ostensiblemente la caída del pantalón con los tirantes puestos, aunque no sean imprescindibles gracias a los tiradores laterales. Esta circunstancia es debida a que lo suben para arriba, literalmente. Los cuelgan de mis trapecios como si de una percha se tratase.

      La limpieza de los pantalones deberá ser en la tintorería, irremediablemente, mas parecen un tono sufrido. La longitud de la manga, aunque justa ,es mejor no tocar porque el uso la subirá ese centímetro que agradecerá, pues de lo contrario puede pecar de corta con alguna camisa. Se hila fino, y estos consejos son del propio Raúl.

      La sastrería SXE tiene sello propio, y a la firma la definiría en tres aspectos:

  • El bolsillo barchetta. Más propio de una góndola veneciana que de una chalana, es acusado y su sutil rúbrica.
  • El corte de los costadilllos. Muy ajustado al torso hacen a la chaqueta entallada en la figura, además de holgada y cómoda por dentro.
  • Los pantalones tienen un corte de más a menos. Siendo estilizados no pecan de estrechos, lo que evita que tropiece con mis musculosos gemelos.

      Langa, Serna, Olego, Gallo y, ahora, Santa Eulalia. Me gusta haber seguido esta secuencia de sastrerías y rematar en una dentro de la cual hay tres sastres con oficio, dos jóvenes (Raúl Perera y Jari Makela) y otro veterano (Marc Munill). Los tres igual de capacitados y que dan solvencia y continuidad a la firma de Luis Sans.

      En un gremio tan de artistas como es el sartorial, siempre son inevitables las comparaciones. Y un punto transcendente, al menos para mi, es la caída de la manga y su encuentro con el pecho, diré que este caso es correcta sin la necesidad de ser de generosas dimensiones (14 cm. en la bocamanga y 20 a la altura de la sisa) como las de otros de mis trajes. Más propias, casi, de las de un abrigo (16-22).

      El bespoke solo supera a la confección si está ejecutada por artesanos experimentados sobre tejido de calidad. Y cómo para muestra vale un botón, he dejado una galería de como fue pasada por al menos otras cuatro manos dentro del taller (Marina Navarro y Vasile Ciorba).

      Me gustará conservar este conjunto de chaqueta pantalón en tonos marrones por dos motivos. Primero porque lo tendré en detrimento de un traje de este color (que siempre tengo en mente), pero que da más juego. Y segundo, y principal, porque es un conjunto solo para mi. Cortado por profesionales con nombre y apellido, con el apoyo de un equipo en el taller para coser, bordar y planchar y que me ha costado algún tiempo lograr. Tanto más lo valoro.

      Cada vez que delante del espejo de mi dormitorio, me vista por la mañana con este conjunto, me vendrán fugazmente a la memoria Nuria, Mimi, Luis, Raúl, Marc, Ángel, Manel, …, una ciudad espectacular con estatua a Colón, la Sagrada Familia, la Pedrera, etcétera; y con una sonrisa complice saldré a laborar mi jornada.

      Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado
Fotografía Marco Ansaloni

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  • David Pardo

    Espectacular, querido amigo. Espectacular. Disfrútalo con salud por muchos años.

    • vestirseporlospies

      Mi querido amigo, y tocayo, y que tú lo veas con felicidad.
      Muchas gracias y buenos días,

  • jacobo

    Muy bien te queda David. Un conjunto como este es para usar de dia verdad?

    • vestirseporlospies

      Muchas gracias querido Jacobo y buenos días,

      Efectivamente por su tono claro es más propio de la jornada matutina, pero al ser casual yo no me andaría con muchas disquisiciones sobre la hora. No es para utilizar por la noche, de manera prioritaria eso es claro.

      La idea es alterna las dos prendas con el resto del vestuario… pantalones grises, azules incluso algún verde… y chaquetas rara será la que no le vaya a un pantalón tan neutro.

      Saludos cordiales,