Sabotaje de Falcó

“Sería bastante fácil ser escritor si para ello no se necesitara sino corazón, habilidad y descaro”; Jean Rostand (18994-1977), escritor francés.

      La tercera también es buena. Muy bien trabajada. La última entrega del elegante espía español creado por Arturo Pérez-Reverte es, además, un nuevo manual sobre el vestuario que nos une y tanto gusta. 

      En las tres novelas de la saga (1 y 2), el escritor de Cartagena ha descrito con detalles precisos la imagen de un caballero intemporal. Lorenzo Falcó, protagonista, representa al modelo clásico. Además recrea ambientes puristas, del agrado de todos nosotros, como la camisería Charvert y hoteles como el Ritz de París u otros con, quizá, menor renombre internacional pero no por ello menos clase como el Maria Cristina de San Sebastian o el George V de la ciudad de la luz.

      Haciendo gala de su conocimiento, y documentación, el autor habla con naturalidad de ballenas de nácar para los picos de los cuellos en las camisas o de una corbata con siete pliegues. Con todo, lo que más me agradó fue comprobar como se ayuda de la imagen de los protagonistas para describir su estado de ánimo, la personalidad o el lugar al que acuden. Un ejemplo son las descripciones que narra sobre el enlace del protagonista en la capital gala, un tal Sánchez, que se arregla de diferente manera en función de su cita con el confidente.

      Respecto a la forma de portar la ropa, Pérez-Reverte también muestra maestría. Pues describe matices tan básicos como que no se abotona el último ojal del chaleco, que el sombrero Fedora se cala orientándolo hacia una ceja o cuando los cortes de una chaqueta son “sastreros”.

      Otro matiz genial de esta novela es el Rolex Oyster (sumergible) que Falcó adquiere porque su Patek Philippe se estropea, al no ser resistente al agua y se hecha a perder durante un inoportuno baño en el Sena.

      Me hago de nuevo eco de esta lectura porque a parte de corresponder a los retuiteos que recibo del novelista, es un acto de justicia. Resulta un libro agradable de leer, y como compartiremos todos los amantes de las buenas maneras, quien defiende la imagen como cultura tiene todo nuestro apoyo. Y no solo es cultura, verdadera, sino educación y sabiduría.

      Muchas gracias y buena suerte.

David García Bragado

PD. Por otro lado y ahora ya solo entre nosotros, los de confianza, un chascarrillo para compartir tras su lectura: el duro de Lorenzo Falcó en el fondo es un sentimental, y muy hombre, que sigue bebiendo los vientos por la rusa (Eva Neretva) que sin aparecer tácitamente en el tercer volumen es la verdadera co-protagonista.