Ropa blanca de verano

“No hay nada nuevo bajo el sol, pero cuantas cosas viejas hay que no conocemos”; Ambrose Bierce (1842-1913), escritor estadounidense.

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      A cada momento su color. Si los tonos grises y azules oscuros son los propios para el invierno, durante el otoño se imponen los pardos -marrones y verdes- y cuando llega la primavera cobran protagonismo los más atrevidos malvas o rosas; el color del verano es el blanco.

      El blanco proporciona durante el periodo estival la misma elegancia que el negro en las noches de etiqueta. La máxima.

      Comenzando por el sombrero de paja, con su máxima expresión en el Montecristi, y continuando con la chaqueta blanca y el pantalón del mismo color. Este tono siempre es bienvenido cuando el calor aprieta. Aunque causa una impresión más relajada las prendas en blanco por separado que un conjunto completo en el mismo color.

      Las prendas blancas combinan con las de otro tono, fuertes o claros, igual de bien.

      La camisa blanca es imprescindible, así como para el resto del año. Incluso podemos utilizarla “sola” en un modelo del tipo con cuello Mao, aunque limitándonos a entornos como el de la playa. Esto es debido a que a las camisas de este tipo no les sienta nada bien ninguna prenda por encima, porque le oculta el cuello -o queda raquítico- y afea nuestra imagen.

      El color blanco sirve para todas las prendas y complementos salvo para los calcetines. De forma preferente está indicado para el mítico polo, aunque también vale para las corbatas o incluso las pashminas. ¿Alguien se atreve con los zapatos blancos?. A bordo de un velero, o en los pantalanes del puerto deportivo, resultan apropiados pero fuera de estas demarcaciones lo mejor será evitarlos.

      Incluso si tuviéramos la oportunidad de lucir algún traje de esmoquin. La chaqueta blanca sería la versión indicada, puesto que el evento a buen seguro que tiene lugar al aire libre.

      Este color está muy asociado a los tejidos frescos. Lino, seda o algodón.

      Secar las prendas de este color en los días de mayor luminosidad al sol ayudará a mantener su nuclear característica.

      Espero que me permitáis la licencia de la foto de portada, porque coincidiremos en que ni el hombre más elegante de todos los tiempos podría eclipsar la belleza de una mujer.

      Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado

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