Reglas de estilo básicas: sencillez y ajuste.

“Sencillo y complicado como la mayoría de cosas que son de verdad”; David Levithan, escritor estadounidense.

      Tuve la fortuna de contar con al menos dos profesores brillantes. Uno de inglés, durante el bachiller, y otro de álgebra en la universidad. El primero me enseñó por el método de la repetición incansable hasta el aprendizaje; el segundo me mostró las ideas complejas de manera tan nítida que se hacían evidentes a la fuerza.

      No es mal hábito tampoco aprender por ambas vías a una vez. Así que retomamos una vez más los dos conceptos básicos del estilo clásico: la simplicidad y el ajuste.

      Como en tantas otras facetas estéticas “menos es más”. Los mejores diseñadores, en cualquier faceta, dedican un mayor esfuerzo en sacar aquello innecesario -poniendo en valor lo existente- antes que para añadir nuevos elementos al decorado. Así mismo sucede con nuestro vestuario.

      A la hora de acompañarnos de un complemento vistoso como un pañuelo de seda para el bolsillo, debe mejorar la imagen completa. De modo contrario, es preferible optar por el blanco de lino aunque parezca repetitivo.

      Las corbatas lisas se integran mejor en los conjuntos que las estampadas. Los zapatos negros o marrones oscuros combinan mejor que otros tonos con todos los pantalones por claros que sean; y sustituir los clásicos pantalones azules o grises por otros tonos más arriesgados solo será adecuado si destacan.

      Como emparejamientos redundantes están utilizar guantes sin una prenda de abrigo, las gafas de sol a la vez de un sombrero o un alfiler de corbata con el chaleco.

      Bryan Brummell supuso un antes y un después en su época. Marcó el punto de inflexión entre la exuberancia de los colores y estampados de su tiempo, con un giro de 180º en corte y tono, y los conjuntos contenidos que sirvieron de base para la época victoriana posterior. Cary Grant nos demostró que con un simple traje gris, una camisa blanca y una corbata oscura se podía perseverar en la memoria colectiva si estaban ajustados. Hoy son hombres como Matteo Marzotto, David James Gandy o Colin Firth los que marcan la tendencia clásica con sendos ingredientes.

      Todos coinciden en el ajuste de su ropa y la sencillez de sus estilos.

      La medida de las prendas tiene que ser cómoda. Nunca ceñida y asegurándonos de no necesitaremos entallarla en un futuro. Que al vestirnos potencie nuestra figura corporal. La mejore.

      Con la convicción de que siempre es mejor un pantalón ready-to-wear por tallas que deba ser ajustado a nuestras piernas, que otro bespoke mal cortado que no disponga de una caída natural.

      A ambas características, sencillez y ajuste, obviamente le hemos de sumar otras. Qué sea ropa práctica, cómoda, actual, creíble y acorde a nuestra forma de vida ayudará a su acierto, puesto que a nadie favorece resultar anticuado o estar fuera de lugar.

      Es aconsejable no tener miedo a romper la regla de la simplicidad de vez en cuando. Ésta está para ser respetada, que no temidas. A nuestro servicio, y no sometidos nosotros a ellas. Pero eso sí, siempre con sencillez necesaria para ser capaces de superarlas.

      Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado

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