Reflexiones sobre la auténtica sastrería como ESPACIO de CREACIÓN

“La idea no es vivir para siempre, es crear algo que sí lo haga”; Andy Warholsastreria-artesana-bespoke-espacio-creacion-00

Invertir en sastrería es un valor seguro y rentable que cotiza al alza. Sin opción a “burbujas” posible, ya que son habas contadas. Ninguno nos confundimos cuando invertimos, para nuestro vestuario, en maestros sastres de la talla de Agustín García Montero o Joaquín Fernandez Prats, entre contados otros.

Motivado por la privilegiada visión que me ha proporcionado el haber tenido la fortuna de trabajar -en equipo y codo con codo- con estas dos prestigiosas y jóvenes tijeras, llamados a ser referencia en este país, con el reposo que da el paso del tiempo transcurrido, el saber como consecuencia de la experimentación y de cara a cuando programemos nuevas creaciones. Comparto mis principales motivaciones y descubrimientos.

Mis primeras e intuitivas observaciones han sido:

  1. Hacernos ropa es -ante todo- muy divertido. Ir de compras a muchos nos puede aburrir -sobre manera en ocasiones- pero de la sastrería se disfruta. Esto provoca un éxito seguro, porque cuando hacemos los que nos gusta raramente lo hacemos mal.
  2. Cuando encargamos un conjunto “bespoke” las opciones que tenemos son prácticamente ilimitadas. Mientras que el número de posibilidades RTW están acotadas. Sentiremos algo así como la diferencia entre leer una novela o ver su versión en una película.
  3. Si acudimos al maestro artesano será nuestro particular gusto y necesidades las que prevalezcan. Optaremos por la más adecuada para nosotros. Mientras que una oferta comercial nos ofrecen prioridades dirigidas (o en el peor de los casos los que dictan los iluminados de la moda semestral) que pueden no coincidir con las nuestras.
  4. Huir siempre de cualquier prototipo existente y apostar por el I+D+i es lo más reconfortante. Apoyarse en nuestros referentes es necesario, casi imprescindible, pero esforzarse por una creación que sea absolutamente innovadora nos producirá una gratificación a la que pocas sensaciones se asemejarán; El saber que se dispone de una prenda (casi una obra de arte) única e irrepetible.

En cuanto a las notas a tener a tener en cuenta para futuras ocasiones destacaría:

  1. Es fundamental “vestirnos” con la tela sobrepuesta. No limitándonos simplemente a sobreponer la pequeña muestra sobre la manga. Sino cual toga como nos aconseja Alan Flusser en la portada del capítulo dos en su obra maestra. Esto nos va a dar una verdadera impresión de cómo nos veremos con la futura prenda.
  2. Aplicar la lógica de arriesgar en lo que tiene solución y menos en lo no. Esta obviedad nos relajará en elegir una extraordinaria botonadura, un suplemento como un dobladillo, un puño francés o el corte más ancho en la solapa, que se puede cortar o retocar a posteriori. Y nos prevendrá de aventurarnos demasiado en otros como por ejemplo la elección del forro o tipo de hilera.
  3. La relación que se establece con nuestro sastre es muy cercana a la amistad. Así que no tiene sentido escatimar el número de visitas –intermedias a las tres de rigor- para: ajustar la prenda tantas veces como sea necesaria, comprobar la tela una vez recibida, hacer pruebas de afinando o conseguir la perfecta caída. Todo lo contrario. Es un placer compartir espacio, tiempo y -casi siempre- café con ellos.
  4. Para la elección del gramaje y color de la tela, toda vez que dispongamos de suficientes alternativas para climas y circunstancias intermedias, fundamentalmente continentales y corrientes respectivamente. Como corresponden a nuestro emplazamiento y rutina, procuraremos ser más específicos para las ocasiones más extremas de temperaturas frías o cálidas o aquellos momentos especiales que podamos disfrutar.

Muchas gracias y buena suerte,
© Fotografía: Alberto Clavijo

  • Amoreno

    “Esculpir con telas el cuerpo es un arte… el de la sastrería”.
    Luis M. Gª en la red de FB

  • Amoreno

    En una sastrería, el sastre sabe exactamente como es tu cuerpo, y cuando se está trabajando, se está recordando como es, cosa que en el RTW o MTM no puede ocurrir, ya que son trabajos en cadena.
    Agustín Gª Montero a través del email

  • Francisco José Díaz Márquez

    No hay nada mejor que hacer y vestir con trajes y toda aquella ropa que te puedas hacer a medida. Queda perfectamente clavada y ajustada a tu cuerpo.

    • Amoreno

      Sin duda estimado Francisco, además de lo que se disfruta de crearla. Gracias por tu comentario y saludos cordiales,