Pruebas veraniegas

“En este mundo que habitamos, todo está sujeto a cambios continuos e inevitables”; Jean-Baptiste Lamarck (1744-1829), biólogo francés.

      Si existe una estación donde experimentar con el vestuario esa es la actual. La relajación que propicia las vacaciones, unido a la vistosidad del verano, invitan a vestir de forma más arriesgada que el resto del año.

      Los hombres, a menudo apostamos por el conservadurismo a la hora de elegir nuestro vestuario. Siendo los menos aquellos que deciden llamar la atención a toda costa. Mientras que el termino medio siempre es tan inusual como recomendable.

      Dentro del primer grupo estamos los defensores del estilo clásico. Mientras que a los segundos les corresponde el protagonismo en el instagram.

      El otro día, por cierto, alguien me comentaba que solo DANONE investiga. Que los demás vamos por detrás, copiando. Es decir, que solo las grandes empresas tienen esta capacidad, de probar, mientras que a los pequeños nos queda aprovecharnos de sus experimentos según nos gusten o no.

      El propio Cary Grant arriesgaba. Recordemos la chaqueta que lució durante la película Monkey Business (1952) compartiendo cartel con la flamante Marilin Monroe. Aquella blazer, con marcado estampado príncipe de galés, resulta llamativa hasta en nuestros días. Tanto como acertada y elegante.

      En cuanto a la cuestión práctica, hubo una época (no tan lejana) donde se cambiaban los forros a los trajes porque los tejidos eran de tal resistencia que resultaban inacabables. También es cierto que la oferta era escasa y menos accesible. Hoy todo ha cambiado y las prendas rotan varias veces cada temporada, hecho que junto con que disponemos de mayores medios favorece renovar el armario de manera más sencilla.

      Pongamos algunos casos concretos.

Camisas.
Una polera de color teja es un detalle original y de buen gusto.

Pantalones.
Un tono canela es apropiado para el verano.

Bermudas.
En la prenda por excelencia del verano absurdo es remangarselas, pero un acierto adquirirlas con un toque fresco.

Zapatos.
El estilo azul riviera para un zapato de ante estilo náutico es un detalle refinado.

      Tampoco hace falta irse mucho más allá con camisas hawaianas o pantalones de cintura con cordones tipo chandal.

      Aunque halla quien piense que solo repara en la ropa quien no tiene agua donde pegar con un palo, otro -avispado- aprovecha esa pequeña diferencia entre lo mediocre y lo superior (que confiere la mejor presencia) para sacar ventaja. ¿Un ejemplo? no deja de ser curioso casos como el de Mark Zuckerberg que presume de vestir en camiseta y con zapatillas para hacer deporte a diario en su trabajo, pero que cuando se la juega ante la justicia se ajuste un traje y se anude una corbata.

      Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado