Primer prototipo de zapatillas, para estar en casa, VP

“Decir que sin innovación no hay futuro es posiblemente una obviedad”; Alex Rovira, escritor español.

      Como en casa en ningún sitio. Muchos somos de esta opinión. De manera personal disfruto mucho de permanecer en mi hogar, y me gusta cuidar –adaptando– la manera de estar vestido igual que cuando salgo a la calle.

      En cuanto al calzado se refiere, contamos con la fortuna de disponer una oferta en zapatos numerosa y variada. Sin embargo hay un modelo que se escapa: el propio para estar en casa.

      Las zapatillas de toda la vida no me gustan nada. Solo las utilizo cuando me pongo el pijama, que es justo cuando me voy a la cama, y de ésta cuando me levanto para ir a la ducha. Nunca más. Cuando permanezco en hoteles utilizo otras para idéntica función que siempre están en su correspondiente estuche de viaje aguardando dentro de la maleta.

      Igual que la chanclas, solo, eran de la tumbona a la orilla del mar y viceversa. Recuerdan.

      Cuando permanezco en casa siempre calzo zapatos, normalmente un mocasín o el que traigo de la calle, aunque si estoy en el jardín se imponen unas menorquinas o los zuecos de plástico. Depende de la faena. De todas las maneras, la comodidad no es total.

      Las slippers tradicionales están realizadas con la suela de piel, forradas de seda en el interior y terciopelo en la pala. Son el súmmum de la elegancia pero su precio arranca en los 150 euros (en INDITEX las he visto por unos 100).

      Sin la necesidad de invertir una -pequeña- fortuna, ni parecer excesivo. Creo que hay un nicho de mercado -que no se explota lo suficiente- en este tipo de calzado para no salir de casa y con él poder recibir al vecino que siempre se presenta sin avisar, sin necesidad de renunciar a la comodidad.

      Demostrar que el concepto de una zapatilla, elegante, es posible me motivó a ponerme en contacto con un artesano del norte de España para realizar unas. Pretendiendo ocupar un espacio intermedio a la venta de unos 50/70 €uros.

      En este primer prototipo el piso está realizado con goma natural (caucho vegetal), la pala de napa (piel de cordero) y el forro textil en micro fibra de algodón. No dispone de cambrillón, ni de palmilla en la suela. Para que sin este armado la comodidad sea máxima.

      Mis conclusiones iniciales son que la suela es el caballo de batalla, diferenciar la suela del tacón la haría más fina, que las costuras laterales muestran una opción descalza acertada y, sobre todo que la comodidad -como su discreción- es máxima.

      Una vez definida la horma solo faltarán detalles como discretos adornos, bordados, la variedad de colores, e incluso la utilización de otros materiales como el serraje para la pala o la piel para la suela.

      Si en zapatos existe una variada oferta, en zapatillas aún queda recorrido, y seguiremos trabando para conseguir una slipper con la mayor calidad y comodidad ajustándonos a un precio coherente para esta función. Tú, ¿cómo las ves?

      Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado
Fotografía Covadonga Pou

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