Polos de manga larga

“Saber demasiado nunca simplifica las decisiones”; Frank Herbert, escritor estadounidense (1920-1986).

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      La frase siempre se ha hecho así representa el mayor enemigo para la creatividad. Investigar amplia nuestras posibilidades en la misma proporción que romper los patrones establecidos nos hace evolucionar.

      Los polos de manga corta y las camisas con esta parte hasta la muñeca son algo que aceptamos como pauta habitual. Y aunque muchos confesaremos una aversión por la manga corta en las camisas, de forma personal reconozco que me atraen los polos de larga.

      Típicos del deporte del rugby, con sus bonitos escudos en el pecho o anchas rayas horizontales, los polos de mangas largas disponen de sus versiones para vestir en la calle.

      Este polo de piqué que no polera (camisa de lino o algodón abotonada hasta el esternón) es una prenda para una jornada templada y un punto más serio que el de manga corta. Propio de utilizar durante situaciones casual cuando el modelo sea lo suficientemente sobrio.

      En esencia esta versión dispone de un patrón idéntico al del polo de tenis, pero con la manga hasta la muñeca. Aunque también puede presentar un puño con cierre de botones en vez del elástico.

      Mientras que el polo de manga corta provoca mucha desazón, y no es nada acertado, verlo usar con chaquetas. Este tipo, también conocido como Friday polo, se puede utilizar con una blazer puesto que dejará asomar el obligado par de centímetros de su puño. Por descontado la americana con la que se acompañe debería ser sport, desestructurada y ligera para ser coherente.

      Además, hay que tomar la precaución de nunca abotonar el último ojal.

      El traje o la corbata para acompañar a esta camisa polo quedan descartados por que la formalidad de ambos es inmiscible con esta relajada prenda.

      Se trata de ropa de entretiempo. Si bien es cierto que existe una versión jersey (con elástico en el bajo) en punto de lana para usar con una camisa -o incluso camiseta por debajo dependiendo de la seriedad de éste- para el frío.

      A la hora de vestirla sola, al contrario de lo que ocurre con la camisa, remangarla no parece acertado. Aunque subir el puño de la muñeca hasta la mitad del antebrazo puede aportarle, aún, mayor estilo al polo de manga larga.

      Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado

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