Polo de punto cashmere

“Sé tú mismo. El mundo rinde culto a la originalidad”; Ingrid Bergman (1915-1982), actriz sueca.

      En cuestiones de vestuario, lo moderno es lo olvidado. Rara vez surgen prendas que sobreviven a la temporada, ya que con las que nos topamos cada semestre pronto caen en el olvido cuando ni siquiera reparamos en ellas. La buena noticia es que cada cierto tiempo resurgen excepciones en las que merece la pena detenerse.

      El polo de punto me parece una de esas prendas con buen gusto.

      La camisa polo de punto o el suéter de lana con cuello representa una alternativa casual para el tándem de camisa y jersey. Simplifica esta ecuación de manera original relajándola más aún.

      Este modelo resulta mejor si carece del bolsillo en el pecho, y siempre con la manga larga. Aunque se puede remangar hasta medio antebrazo.

      Es una pieza muy lograda para nuestro armario a la que nunca sustituiría los botones del cierre en la garganta por cremalleras. Como tampoco prescindiría de ellos como en ocasiones se presenta.

      A la hora de vestirlo prefiero acompañarlo de una camiseta interior de algodón, que no se vea, para evitar el picor de la lana sobre la piel en detrimento de la clásica camisa. Esto le da a esta prenda un carácter más de polo y menos de jersey.

      Unos pantalones de pana, franela, vaqueros o gabardina gruesa serán buenos compañeros para lograr un conjunto sencillo.

      Por encima no me pondría ninguna chaqueta tradicional ni abrigo. Más bien optaría por una cazadora Harrington o un tres cuartos tipo Barbour. Me parece demasiado informal para acompañarlas de tales prendas de abrigo.

      Luca Faloni, Emma Willis o, el sempiterno, Ralph Lauren, son algunas de las marcas que ofrecen esta versión de fino suéter en colores que van de los pardos verdes y marrones a los tradicionales grises o azules. Los colores vivos no le favorecen.

      El polo de verano tipo rugby en algodón tiene, pues, su versión en punto para el frío.

      Con la ingente cantidad de intentos que se hacen las firmas -campaña tras campaña- por agradarnos con florituras en las prendas knitwear, es más sencillo de lo que parece. La elegancia es, también, saber quitar todo aquello que no es necesario hasta que solo quede lo imprescindible.

      Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado

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