Podemos… mejorar tanto, nuestra imagen de traje, con tan poco

Podemos... mejorar tanto, nuestra imagen de traje, tan facilmente

“La educación es la manifestación de la perfección en el hombre”; Swami Vivekananda

Suelo acostumbrar, seguro que por deformación profesional, a radiografiar el atuendo de cada caballero con el que me cruzo. Analizándolo al detalle, para corregir según mi impresión y siguiendo las reglas clásicas lo aprendido, y para tender a la excelencia.

No es una cuestión obsesiva porque se me olvida al instante, sino más bien un ejercicio práctico de auto mejora. Cual ejercicio lúdico y terapia “de espejo” para confrontar posibles fallos propios.

El caso es que resulta muy sencillo que nuestros “defectillos” sean subsanados de una manera extremadamente fácil, casi inmediata y por supuesto con muy poca inversión económica. Más bien es cuestión de esmero, dedicación y sobre todo atención al detalle.

El ejemplo que me motiva el presente tema fue el periodista de ayer en el espacio reservado a la previsión meteorológica de las noticias de TV, en horario de máxima audiencia, llevaba el extremo ancho de la corbata exageradamente más abajo de la hebilla del cinturón. !!!Que sencillo de subsanar!!! Hacer el nudo de nuevo, tantas veces como sean necesarias, para que ambas puntas coincidan hasta la altura del cinto.

Es tan grande la diferencia que merece toda nuestra atención
Los mayores defectos a la hora de vestir un traje o, la chaqueta y el pantalón de vestir por separados, suelen ser muy extendidos, compartidos y hasta generacionales. Como si el error fuera asumido como norma.

Otro clásico es el bajo del pantalón. Éste en vez de “besar” el calzado como nos enseñan los clásicos (y se merece “la joya del” zapato), en las personas de mayor edad suele descansar abundantemente sobre él, mientras que en algunos jóvenes suele quedar demasiado separado.

El olvido del pañuelo para el bolsillo de la chaqueta y la elección de un zapato casual (para utilizarlo acompañando al traje) suelen ser también, errores, muy generalizados. El calcetín casi siempre negro, otra potencial y trivial mejora.

En cuanto a la talla si es a la medida, bespoke, claro está que no debería existir ninguna duda. Pero en el caso que sea un digno RTW, siempre será más aconsejable optar por aquella – entre las dos que solemos estar- que quede holgada en los caballeros de complexión fuerte. Y luego entallar adecuadamente en nuestro sastre o costurera habitual. En los señores más finos la más ajustada.

El nudo de la corbata -en mi opinión- marca el grado de detalle y esmero que se ha puesto a la hora de vestir. Y si los puños y el cuello de la camisa no asoman lo suficiente por los del traje, obtendremos una notable pérdida de elegancia.

Son todos errores que no cuestan, apenas, dinero. Sin embargo, sí gran dosis de interés y conocimiento. Otro tan simple como llevar -siempre- abotonada la chaqueta cambia la imagen por completo y es –absolutamente- gratis.

Imposible mostrar de manera más acusada que la elegancia no es una cuestión de gustos sino de proporciones. Y una vez más, todos sabemos que la elegancia no vale dinero porque es, fundamentalmente, una actitud y esta si se compra ni se vende. Se siente con orgullo.

Muchas gracias y buena suerte,

  • Riazor

    Estimado David,
    Simplemente mencionar que me parece incorrecto señalar como erróneo ciertas elecciones de vesuario, muchas veces premeditadas, por el mero hecho de diferir con ciertas propuestas de un estilo más, como es la moda clásica masculina.
    Me parece, por ejemplo, más que adecuado, evitar el uso del pañuelo en el ámbito laboral para evitar llamar la atención y/o ser el más “dandy” de la oficina (a pesar de que posiblemente optaría por un pañuelo blanco doblado recto). Esto sería incluso aceptado por muchos de los más acérrimos defensores de la moda clásica.
    De la misma manera, llevar los pantalones con más o menos break no es más o menos correcto, simplemente se acerca de diferente manera a tu propuesta.
    Tachar de erróneo todo aquello que no comparte ciertas opciones personales resulta un tanto dogmático. No todo el mundo persigue ser el más clásico; ni siquiera, el más atractivo.
    De la misma manera que no tendría lugar que en un blog de moda rockera dijeran “Es una pena, con lo fácil que es llevar pantalones pitillos negros y mira a toda esta gente” me parece que el enfoque de este post tampoco es el más apropiado.
    A pesar de diferir en algún tema, sigo disfrutando de tu blog.
    Un saludo
    Riazor

    • Amoreno

      Estimado Riazor, muchas gracias por tu educado comentario el cual me encanta leer y compartir. Además te honra.
      Efectivamente no compartimos el mismo criterio pero al confrontarlo con vosotros me interpela y ayuda a seguir mejorando, una de mis máximas. Si tengo que cambiar mi punto de vista por descubrimiento de otro mejor será un placer y estaré muy agradecido a la fuente que lo provoque, y lo haré sin el menor complejo.
      Muchas gracias, yo he disfrutado mucho de tu acto de presencia. Recibe mi más cordial cordial saludo,
      PD. Yo en mi ámbito laboral suelo usar el blanco recto, y en contadas ocasiones opté por otro… pero las hubo 🙂

      • Riazor

        David,
        Sigue tratándo tan bien al los que hace pequeñas críticas como esta y te acabaran llenando todos los post con ellas 🙂
        Como siempre, un placer hablar contigo.
        Un saludo

        • Amoreno

          😉 dioses solo hay uno… Mr. Cary Grant… los demás estamos aprendiendo… 🙂
          Lo que más me motiva es aprender… Abrazos, Riazor