Placeres de temporada

cambio-ropa-temporada-hombre-placer-estacional-00“No son las cosas materiales de la vida las que le hacen a uno feliz. Y si no, mira a tu alrededor. Los mayores placeres de la vida son absolutamente gratis”; James Hunter, escritor estadounidense.

      La imagen del hombre es una cuestión de estilo, no de modas. Ni siquiera las normas deberían regirla sino que más bien éstas, cuando son integradas, se asumen como si fueran propias. Casi de manera innata.

      El cambio de temporada no es una moda, es un hecho climatológico que trae consigo novedades a todas las facetas de nuestra vida. La llegada del calor es el ansiado momento del año que nos anuncia cuando podemos comenzar a disfrutar de ciertos placeres que solo son posibles -o sé disfrutan más- durante estas fechas. Algunos de los ejemplos más típicos son comer la jugosa fruta de verano, beber refrescante sangría, darse chapuzones en aguas saladas y rayos de sol o las tertulias nocturnas en las terrazas al aire libre.

      La ropa con la que vestimos no es ajena a estos cambios. Temporada tras temporada volvemos a redescubrir, y recuperamos de las pasadas, todas aquellas prendas o complementos que solo podemos lucir cuando el clima nos lo permite.

      Un fresco sombrero modelo Panamá, una veraniega camisa con cuello mao de lino (Adolfo Dominguez nos propone algunas), unas ligeras bermudas de algodón, las rugosas chaquetas seersucker o las gafas de sol en pasta de tortuga son algunas de las prendas o complementos que podemos utilizar en los espacios más distendidos durante las cálidas temporadas.

      Hemos de aprovecharlo y hacer notar que el cambio de estación es algo más que sobreponer o despojarse de prendas. Alegres colores y texturas ligeras son tendencia clásica para estas estaciones.

      Por supuesto que en las temporadas de calor, igual que el resto del año, es momento para mantener nuestro mejor nivel de elegancia. De igual manera a como cuando estamos solos. De hecho, son éstos dos de los momentos donde más se evidencia nuestra clase. Que optemos por menos prendas, más ligeras o para nuestra intimidad no implica que nos podamos permitir vestir de manera menos decorosa.

      Además, estos días son propicios para que con un solo detalle -distinto- dentro de un cúmulo de básicos, nuestro look se transforme de uno normal a otro extraordinario. Así, ejemplos como un vistoso pañuelo de fino lino y motivos florales para nuestra navy blazer o un lucido cinturón trenzado para sostener nuestros sencillos pantalones blancos destacará de igual manera a como lo hace una sencilla flor sobre el tupido césped.

      Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado

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  • Anonimo

    Este artículo me lleva derecho a las vacaciones, la mejor época del año sin duda. Pero tienes razón no todo el verano estamos de vacaciones, hay parte de él que nos encontramos trabajando. Y es verdad que la gente tiende a quitar ropa y nos descuidamos de nuestro aspecto, parece que todo vale en estas jornadas veraniegas y que la elegancia y el decoro es para el resto del año. La gente se presenta en las oficinas o lugares de trabajo a vender a comprar o simplemente a realizar su trabajo como si fuera a la playa o a la terraza a tomar una cerveza. La compostura hay que llevarla siempre y saber diferenciar lo laboral con el ocio. Un saludo.

    • vestirseporlospies

      Muchas gracias estimado no te falta ni un ápice de razón. Algunos “espectáculos” que vemos a diario nos hacen pensar en que no son asiduos de esta u otras parecidas lecturas… Un saludo muy cordial y a vuestra disposición,

  • Alberto

    Buenas noches a todos:

    Sin duda una parte fundamental del estilo es saber vestir de acuerdo a la estación en que nos encontramos, al igual que a cada situación. Coincido plenamente contigo David en la importancia de “cambiar el armario”, pero es que además la mayor parte de nosotros lo estamos deseando. Como aproximándose el final del verano estaremos deseando que de nuevo regrese el frío para volver a calzarnos nuestros abrigos de lana, o aquella chaqueta con la que nos encontramos especialmente cómodos y que lleva meses guardada en su funda.

    Yo personalmente pienso en términos más frescos, coloridos, desestructurados e incluso atrevidos (ya veremos que tal parado salgo, como saben estoy empezando).

    Un afectuoso saludo,

    A. B. M.

    • vestirseporlospies

      Gracias por tu comentario estimado Alberto y buenos días.
      Efectivamente creo que das el clavo: “deseando”, lo que nos hará disfrutar del cambio de prendas. Con esta premisa la elegancia es posible.
      Muy agradecido por tu participación te remitimos un cordial saludo,