“Por” los pies del caballero

Entendemos que es la parte de nuestra fisionomía más importante a la hora de elegir cómo y con que vestir/calzar; además de que tenemos que reconocer, que es nuestra debilidad.

      Entendemos que es la parte de nuestra fisionomía más importante a la hora de elegir cómo y con que vestir/calzar. Además de la que tenemos que reconocer, como nuestra debilidad. Una buena elección de esta prenda constituye el primer paso para la más distinguida elegancia.

      Estudios universitarios de los más importantes centros de estudios europeos y americanos, ponen de manifiesto que los zapatos son el claro exponente de nuestro vestuario. Y hasta concentran y definen la propia personalidad. Nuestro perfil, grado de elegancia y hasta del estado de ánimo.

      Sin tener que llegar a estos extremos, sí podemos decir -sin ningún temor a equivocarnos- que el vestir elegante del caballero comienza “por los pies”. La elección de un buen zapato marcará el resultado del conjunto de manera indiscutible y decisiva.

      Y es que como en el pequeño frasco de un exclusivo perfume, en poco tamaño, se concentra el conjunto global de todo nuestro cuerpo. Toda nuestra esencia y elegancia al vestir. Un excelso traje se puede arruinar de acompañarlo de unos zapatos mediocres, mientras de manera inversa descansando sobre un buen calzado todo atuendo se ve realzado y ensalzado.

      En los zapatos, con sus variadísimas y abundantes expresiones desde los de etiqueta como el Opera Pump hasta los más casual castellanos pasando por toda la inmensa variedad de Oxford, Derby, botines, mocasines, náuticos, etc.; se fundamentará nuestra apariencia. Cómo si de los cimientos de una casa se tratara, sustenta la construcción.

      Será nuestra piedra angular sobre la que apoyaremos nuestra imagen exterior, según escala de más a menos formalidad. Como ejemplo, base y acorde, a esta escala;