Paseando por una ciudad con clase: Oporto (Portugal)

“El camino nace del caminante”; José Angel Buesa, novelista cubano.vestirse-por-los-pies-en-oporto-travel-to-oporto-david-garcia-bragado-00

Hace muy poco leí en el ABC que en una de esas típicas universidades de USA o UK, donde se llevan a cabo todo tipo de -inverosímiles- estudios, afirmaban haber descubierto (y podían demostrar científicamente) que son más beneficiosos para nuestro bienestar –emocional- los gastos en bienes intangibles que en los materiales.

Es decir, nos debe hacer más felices viajar por el Mediterráneo en un crucero, que adquirir un reloj de una afamada firma suiza. O disfrutaremos más ante la buena restauración de un afamado chef, que estrenando una nueva chaqueta de sastrería.

Supongo que como casi todas las decisiones, tienen su valoración momentánea y cada apreciación es individual.

Algunos no lo tenemos tan claro. En mi caso, y a buen seguro que coincido con muchos de los que leemos este blog, casi todo lo bueno me gusta. Sea tangible o etéreo. Y por supuesto tratamos de vivir intensamente cada segundo.

Así fue que hace unas fechas tuvimos la oportunidad de visitar Oporto por motivos de trabajo. Porque en España aparte de la suerte que tenemos de vivir en un maravilloso país, contamos con la fortuna de tener unos agradables vecinos. Amables y educados. Cercanos y afables. Y su bella estampa es tan parecida a la nuestra, cuando no mejorada.

Las dos principales ciudades lusas son ésta por la que cruza el rio Duero y la que es atravesada por el caudaloso Tajo, su capital Lisboa. Ambas son especialmente encantadoras y conservan el mejor estilo del último siglo que se acabó.vestirse-por-los-pies-en-oporto-travel-to-oporto-david-garcia-bragado-08

Porto, la segundad ciudad de Portugal, conserva a la vez el aire aristocrático en su zona alta, y el sabor popular en las estrechas callejas que bajan hacia el Cais da Ribeira, los muelles a orillas del Douro. Y disfruto callejeando por un escenario que conserva la atmósfera de tiempos pretéritos

Reconforta trasladarse en su tranvía, visitar la celebérrima librería Lello -donde Antero Braga, a pesar de haber sido anfitrión del mismísimo Harry Potter, se muestra de lo más servicial, sencillo y atento con todos los clientes que llegamos constantemente de todo el mundo-, disfrutar de su especial café -a buen seguro traído de las antiguas colonias- en el Majestic, por ejemplo, o visitar su vetusta estación de ferrocarriles de Sao Bento.

En esta urbe declarada patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y cuna del prestigioso vino al que da nombre, encuentro un especial placer en caminar.

A lo largo de la avenida de los Aliados, ya en plena plaza de la Libertad y con el ayuntamiento al fondo, si giramos la esquina quizá tengamos la fortuna de tropezar con establecimientos de la talla de la Casa Oriental. Ubicado en la plaza donde se erige la torre que fue el edificio más alto de Portugal (con 76 metros de altura) cuando fue construido: la denominada de los Clérigos, y aprovechar para probar la jugosa fruta de este establecimiento con más de 100 años de historia, especializado en bacalao y los chocolates.

Este paseo, como tantos otros grandes placeres de la vida, apenas tuvo precio.

Muchas gracias y buena suerte,
Fotografía: © Jose Manuel Salgadovestirse-por-los-pies-en-oporto-travel-to-oporto-david-garcia-bragado-06

Chaqueta cruzada: Tailor4less
Zapato Oxford: Lottusse.
Corbata: Ralph Lauren.
Pantalón: Durán 1940.
Camisa: Mangas.