Ojales bordados a mano o rematados con máquina

“La falta más grande es la falta de intentarlo”; William Arthur Ward, escritor estadounidense.

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     La cuestión no radica en si nuestros ojales son practicables o no, poco importa puesto que es un hecho que los del frontal siempre lo son, sino en que si han sido bordados a mano por un profesional o ejecutados con una máquina de coser. That is the question, dicen los ingleses.

     Los ojales de nuestras chaquetas son una muestra del grado de detalle que se ha puesto en la elaboración de nuestras prendas, pero en ningún caso lo definen. En su creación entran -además- en juego otras muchas variables como lo son: las medidas con las que se realizan, los tejidos que se utilizan, las rectificaciones que se le practican y tantas otras particularidades.

     No es imposible que un traje de confección industrial pueda tener ojales de primera calidad, ya que siempre podremos contratar que nos los borden a mano. Sin embargo, esto sería similar a como si a un Seat 600 le ponemos un pomo de oro en el cambio de marchas. El conjunto quedaría desequilibrado.

     Por el contrario, a un traje salido de una sastrería el la cual ha sido confeccionado con sumo cuidado unos ojales bordados a mano le sentarán como la miel a las hojuelas.

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     Estas son las principales características de cada uno de los dos tipos comparándolas punto por punto:

Ojales bordados a mano.

  1. Siempre son practicables puesto que no tiene sentido volverlos a cerrar después de haberlos abierto para bordarlos.
  2. El hilo utilizado para bordar, por el exterior, es de seda y se llama torzal. El agreman es el que sirve para ir alojado en su interior y dotarle de cierto volumen para su mayor visibilidad.
  3. Primero se practican los cortes para luego rellenar todo el perímetro con vueltas de hilo sin dejar ningún espacio entre ellos, pero tampoco montar ninguno sobre los otros. Suelen rematarse en el extremo contrario a la cabeza.
  4. Su forma no es perfecta, sino armoniosamente desigual y con la silueta –específica y personal- de cada maestro. No tienen “cabeza” ya que está embebida como una prolongación del resto de la ranura, la cual es continua.
  5. En el interior del mismo solo se ve hilo, la tela está totalmente oculta por éste.
  6. Se suelen utilizar colores ligeramente más oscuros que el de la tela de la chaqueta para resaltar su bonito y exquisito carácter.
  7. Dependiendo de la pericia del sastre (o bordadora) se puede invertir hasta un cuarto de hora por ojal.

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Ojales realizados a máquina.

  1. Pueden ser practicables o no, y en ambos casos su calidad será idéntica. Esta característica no los define, aunque habrá diferentes grados de acabado según las distintas ejecuciones.
  2. El hilo usado suele ser poliéster. A esta calidad de trabajo no le corresponde una materia prima de la máxima calidad.
  3. Primero se cosen en la máquina que está programada para ello sobre la tela, y que básicamente es una máquina de coser diseñada para hacer únicamente esta función. A continuación se le practica el agujero con la ayuda de una pequeña tijera (o en el peor de los casos con una punzonadora) vaciando en interior de lo cosido con la máquina.
  4. Su perímetro es “perfecto” y siempre igual, cual plantilla. Lo que es. Su forma es sumamente “acerillada”, es decir con una cabeza muy acentuada y redondeada.
  5. En los bordes interiores del mismo solo se ve tela y ésta suele verse deshilachada. Motivo por el cual es mejor que no sean practicables para que no se vean así, porque esta característica les afea más que embellece.
  6. Suelen ser realizados en un color idéntico al de la chaqueta, casi disimulados.
  7. Se realizan en escasos segundos.

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Epílogo
En ambos casos, la norma de llevarlos abotonados me sigue pareciendo del mejor gusto. Para lucirlos sobre todo está el del ojal de la solapa en el cual se suele lucir sobremanera el artesano, y hacerlo con el resto puede dar la impresión de cierta ostentación. Hoy en día no resulta necesario remangarse las mangas de una chaqueta en público (motivo por el que fueron diseñados), aunque reconozco que algunos ojales bien merecen la pena ser mostrados.

Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado

Como se bordan a mano:

Como se practican a máquina:

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  • Jaime Romero-Requejo

    La verdad es que no me había percatado de que, efectivamente, en el caso de la confección industrial es preferible que los ojales no sean practicables. Cuanto más aprendo, más difícil se me hace comprar pret-a-porter. Es un camino de no retorno.
    Por otra parte, el llevar los ojales de la manga desabotonados me parece una llamada de atención del todo punto innecesaria, habida cuenta de que vestir a la manera clásica ya llama de por sí la atención.
    Detalles como mostrar claramente las dos palas de la corbata, lucir todos los complementos posibles (gafas, pañuelo, guantes, pins) en la chaqueta, remangarse el pantalón exageradamente (hasta el punto de poder ir a pescar con él) o el comentado de los ojales me parece que restan muchísimo. Son detalles que ahora están de moda, pero que probablemente resultarán risibles cuando alguien vea una foto nuestra dentro de 20 años. Un cordial saludo y buena tarde David.

    • vestirseporlospies

      Muchas gracias por tu comentario estimado Jaime… a casi todos nos pasa igual. Cuando se paladea lo bueno… se hace muy difícil renuncia a ello 🙂
      Creo que tu frase es demoledora… si dentro de unos pocos años nos avergonzamos de nosotros mismos… mala señal 🙂
      Un abrazo para ti y feliz tarde también,