Normas y reglas de comportamiento atribuidas a un caballero

Errores que no debiera tener un caballero
El caballero visto desde otro, simpático, punto de vista… con humor

No salgo de mi asombro que este jocoso artículo sobre los deslices que debería evitar un caballero que se precie sea el más valorado, el más leído y uno de los más comentados… hasta que llegó el “Tsunami mediático” de David J. Gandy. Pero si de lo que aquí intentamos tratar es de ropa?????

Defendiendo siempre que vestimos como expresión de los valores interiores en los que conformamos nuestra personalidad, me reconforta haber tenido en su momento un mínimo del sentido de humor que tanto nos viste y agrada a nuestro entorno.

Pues nada, llegado este momento y con el único deseo de pasar entre todos un rato lo más agradable posible además de generar el debido debate para que entre todos sigamos creciendo, de eso principalmente se trata, procedemos con otros tantos, alguno de ellos “realmente” verídico.

Si bien es cierto que no persigo tener la misma gracia, sin duda lo realizo con el mismo fondo, voluntad e intención. Estos son:

  1. Sé discreto. Los coches de ahora son auténticos lujos y además disponen de toda la serie de extras que pueden satisfacer las expectativas del más exigente de los “fenandoalonsos”, por favor no adicionarle nosotros ningún otro complemento cual “pininfarinas”. Es de lo más desacertado, si fuera necesario dicho complemento, lo traería el propio auto. Sin duda debería haber una ITV, pero mucho más exigente para estos temas con retirada inminente del vehículo en caso de “crasa” infracción.
  2. Sé prudente. Nunca te “acicales”. Preséntate perfectamente impecable en cualquier momento y circunstancia, y para ello haz lo que tengas que hacer, pero –por favor- no lo cuentes y el caso de necesitar recurrir a métodos tradicionalmente -en la época del cuaternario- considerados como poco varoniles, niégalo. Está perfectamente justificado y contemplado en la legislación actual jurisprudente.
  3. Sé humilde. Que feo efecto resulta el comentar en público más o menos desconocido el número de trajes que dispones o las corbatas que te has comprado. Sobre todo porque el que normalmente así procede lo hace vistiendo, siempre, los peores y más le hubiera valido tener menos y más acordes…
  4. Sé generoso. Da siempre más de lo que tomas. Lo primero porque es la única manera de salir de esta situación económica que la falta de pudor nos ha llevado, lo segundo porque un caballero es agradecido y se siente en deuda con la posibilidad de alcanzar este estatus que la vida le ha regalado, cuando menos con la oportunidad de una “buena” educación y lo tercero porque un caballero se distingue además por su inteligencia y sabe que cuando más da, más recibirá y que es -además- un gran gozo.
  5. Sé ecuánime. Recomendable es la imparcialidad de criterio, la defensa moderada de nuestros pareceres y lo más positivo suele resultar el debate y la tertulia. Pero en el caso que en alguna conversación se vea que alguna persona en particular está siendo parcialmente violentada por un “ogro”, un caballero saldrá en su decidida y firme ayuda como si estando en una embarcación cayera por la borda un indefenso sujeto, dama o niño, y supiéramos a ciencia cierta que no supiera nadar. Se puede perecer en el intento o ganarse alguna enemistad “no especilamente lamentable” dicho sea de paso, pero se gana la gloria.

    Hasta el mejor escribiente tiene borrones… y mucho humor
  6. Tén buen humor. Entre hacer un chiste, aunque sea muy malo -como los que hoy nos ocupan- y realizar una crítica, optaremos por la primera siempre. ¿Qué prefieres dar la impresión de un caballero al que en un momento dado no le ha sabido sacar la gracia a una anécdota o de un crápula engreído que falta a las espaldas?
  7. Tén agradables modales. Cuando alguien entre y acabe de llegar en una dependencia en la que nos encontremos sentados, nos levantaremos para recibirle. Que “ejercitante” resulta esta norma además de buena imagen causará al que la recibe. Para los que observan impertérritos… resultará de una pasividad insolente.
  8. Sé amable. Nuestra mano es la de un homínido evolucionado, cuando la estrechemos que no recuerde a la pata de una gallina -muerta- o a la zarpa de un orangután. En el contacto, entran sentimientos tan básicos, instintivos y arraigados. que no serán fáciles de subsanar.
  9. Sé drástico. Especialmente con algunos temas por ejemplo el de la higiene interior bucal “en público”. Nunca se meten los dedos en la boca bajo ningún concepto. Ninguno. Las molestias interdentales no existen, no se comentan y son subsanadas, solamente, en la intimidad del cuarto donde nos aseamos. Tampoco valen las violentas y súbitas “intra-succiones” para el mismo alivio. La elegancia es incómoda, por eso tiene mérito. Increíble que caballeros con tan buena imagen caigan en tan súbitos e imperdonables deslices. Además jamás se abre la boca con comida. No hay excepción posible. Conozco a un personaje que se atragantó en tan inoportuna situación como la primera comida en casa de los que a la postre serían sus futuros suegros que ante tal incomodidad y falta de oxígeno, prefirió entretener sus últimos segundos antes de expirar para encomendar su alma -aunque fuera al diablo- que a dar semejante espectáculo. Antes la muerte que tal desagravio.
  10. Por la “Reserva de Admisión”. Cuando mis hijos asistían a la catequesis de su primera comunión aprovechaba el “impasse” para recrearme con un delicioso café y la prensa diaria en la cafetería de una distinguida urbanización residencial cercana con mi atuendo casual de rigor chaqueta/pantalón con mi pañuelo de seda favorito al bolsillo del pecho… cierto día “me golpeó la vista” un hombre “muy grueso y feísimo” vistiendo unas chanclas en sus pies, pantalón MUY corto de deporte y camiseta pequeñísima. Lo juro. Era invierno, enero o febrero, oiga que Galicia no es Groenlandia pero tampoco Maracaibo. Aún no siendo esto lo peor, su desaliño era total por no hablar de su higiene, un pobre desheredado de la fortuna… que más hubiera deseado!!! Se sienta desayuna, se hace acompañar de otras personas en apariencia muy normales… ¿violento él? que va, lo que es yo peor que si me hubieran mentado a las “santas ánimas”, aún sospecho de una broma de mal gusto con cámara oculta, por parte de alguna “competencia”. A día de hoy sigue la imagen tan nítidamente grabada en mi mente, debido al shock postraumático, que si tuviera a un dibujante del CSIF haríamos un infalible y detallado “retrato robot” para buscarlo y domesticarlo, por favor. Debería haber una policía destinada para evitar estos abusos así como se realizan las labores de vigilancia en el aparcamiento de la hora.

    Este si que era un humor inteligente y de caballero, D. Antonio Mingote
  • ivan

    Me encantan tus artículos que hablan de modales, forma de comportarse y toda clase de valores hoy en extinción.
    un saludo

    • Amoreno

      Pues muchas gracias estimado Ivan.
      Realmente el encantado soy yo y muy agradecido con tu amable comentario.
      Un saludo muy cordial y a tu disposición,

  • Amoreno

    Mi querida Mª Isabel, estoy totalmente sonrojado 🙂 Muchas gracias por tu generosidad. De verdad que solo soy un apasionado al que le encanta la figura del caballero/galán/señor/persona, habla de ella y la promociona. Sois vosotros con vuestra presencia lo que aporta calidad a esta vuestra página. Un besote muy grande y a tu disposición,