Zapato Spectator -para VP- de Vidal Fernández y algunas reflexiones

“Me gustan las personas que tienen que luchar por obtener algo, los que teniéndolo todo en contra salen adelante. Esta es la gente que me fascina. La gente fuerte”; Isabel Allende.

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      Vidal Fernández es un emprendedor nato. A pesar de contar con una edad en la que bien podría quedarse plácidamente esperando por su jubilación, este manchego de Fuensalida siempre está abierto a nuevas ideas y colabora con gusto a cuantas propuestas le hacemos.

      Escucha con atención y sencillez, a pesar de llevar cosiendo zapatos durante más de medio siglo, y luego procede como mejor sabe: con un trabajo de calidad. Así sucedió de nuevo en esta ocasión.

      Una vez cubiertas las necesidades más básicas en los modelos de calzado, toda colección que cuenta con las piezas más elementales explora opciones particulares. Así, y como adelantábamos en días pasados, ésta fue la principal motivación para trabajar junto con Vidal en la búsqueda de un calzado especial. El cual no existía ni en su oferta ni en mi variedad actual: un spectator, pero no tanto.

      El calzado elegido fue el de un modelo bicolor para vestir con traje claro, propio de verano, que pronto presentaremos. Buscaba un par de colores claros para el spectator que no contrastarán tanto y le encargué un zapato similar a su modelo Canterbury 1475 pero, entre ambos, elegimos unos tonos especiales para las pieles.

      Tan pronto como se lo propuse a Vidal aceptó encantado a elaborarnos un modelo en exclusiva. Lo hizo con tal grado de detalle que no se conformó con intercambiar fotografías por email e impresiones por teléfono con las distintas tonalidades, sino que antes de proceder quiso mandarme sendas muestras por correo postal para que las certificase. Nada quedaba al azar.

      Justo es reconocer que la firma de Vidal Fernández no solo procede de esta manera porque sea una de nuestras firmas colaboradoras, sino que lo hace con cualquiera de sus clientes bajo pedido.

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Modelo spectator VP
El modelo spectator no es un zapato apto para utilizarlo todos los días, ni siquiera con cierta asiduidad, sino más bien para ocasiones un tanto especiales. Aquellas en las que deseemos “clarear” con cierta originalidad nuestro calzado con los pantalones más nítidos.

      Tampoco se puede considerar completo un armario calzador sino alberga, al menos, uno de este modelo. Sin embargo es recomendable que antes lo tengamos suficientemente surtido de los modelos más básicos.

      Apuntar que una particularidad de este modelo de zapato es que solo se realiza en el patrón Oxford, cuestión que obedece tanto a su exclusividad como define su formalidad.

      La línea del calzado de Vidal Fernández es un término medio entre la horma italiana o francesa -tan estilizadas- y la contenida y un tanto robusta prusiana o inglesa. Resulta equilibrada, esbelta y muy favorecedora para los que usamos un número de pie elevado.

      Lo más sorprendente de la piel que ha utilizado Vidal para la eleboración de este prototipo es su suavidad y flexibilidad. La zona más clara parece de sedosa tela, y puede apreciarse por la forma en la que el zapato se ciñe a las hormas de madera en sus flancos y zona del empeine. La oscura, más gruesa, ejerce de armazón.

      Otro detalle con el que jugamos es el de solicitarle dos tipos diferentes de cordonesde piel y de algodón encerado para tener ambas posibilidades. El propio Vidal me advirtió que los de cuero poco me resistirían. El tiempo dirá.

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Tradición. Innovación. Nuevos tiempos.
Una firma artesana, como la de Vidal Fernández, demuestra su vocación de servicio al cliente innovando con productos de calidad de forma individualizada. Además a un coste muy justificable.

      Éste maestro artesano, como tantos otros, tienen lo fundamental: un producto de calidad. Y se diferencian de las firmas de referencia mundial del sector por las cantidades astronómicas de dinero que invierten, éstas últimas, en publicidad para dar a conocer sus productos en forma de marketing (no exenta del mejor diseño el cual también proviene de otro artista: el diseñador).

      A la marca de Vidal empiezan a darle cobertura los medios nacionales como pudimos comprobar, y nos alegramos al ver su reciente aparición dentro del semanario Fuera de Serie de Expansión. Eso le va a ayudar, sin embargo esta publicidad resulta tan efímera en el tiempo como la propia publicación.

      Visión de empresa, promoción constante y solvencia financiera son las principales fortalezas de las multinacionales frente a los artesanos. La solera del tiempo también ayuda, ya que lo elemental -el producto- si no lo producen lo encargan.

      Cuando un artesano crece hacía convertirse en una firma ocurre algo cíclico, como la pescadilla que se muerde la cola. Me trataré de explicar.

      El propio Vidal produjo zapatos que se comercializaron bajo otro nombre, él algunas de las principales firmas zapateras de nuestro país y fuera de él. Ahora con buena lógica promociona el suyo propio vendiendo directamente el producto que el mismo elabora.

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      Las monumentales firmas buscan reducción de costes que compensen sus altos costes (de publicidad entre otros para llegar al mayor sector de población posible), y aumenten sus beneficios como corresponde –lógicamente- a la empresa que son. Además de reduciendo los costes al mínimo, sobre todo el de la mano de obra que resulta tan representativo, y significativamente menores en algunos países asiáticos u otros emergentes.

      Esto es lo más desequilibrante, o contaminante: productos para vender aquí a consumidores con sueldos de aquí y con unos costes de producción de allí. Ayuda que las distancias se han acortado notablemente, pero terminará pasándonos su factura.

      Sin embargo con este proceder el producto de algunas grandes firmas pierden calidad, y personalización. Motivo por el cual con el tiempo, y conocimiento, algunos clientes respondemos dándoles la espalda a algunas multinacionales.

      Cuando esto sucede recurrimos de nuevo al artesano con lo que éste consigue carga de trabajo, que si comienza ser mayor de la que puede responder suceden dos circunstancias. Primera, el artesano se convierte en empresario, otras obligaciones ocupan su tiempo y tiene que competir con las firmas que están asentadas en similares condiciones… o, segunda, el artista se estanca y en las peores ocasiones cae en un olvido testimonial, a pesar de su calidad, porque no se le ve al ser eclipsado por las grandes corporaciones.

      El artesano que no crece, sucumbe; y el que crece demasiado corren el riesgo de perder su identidad porque su propia firma le engulle.

      Por eso es vital el taller. Lo que proporciona el término medio de un crecimiento sostenible. Un taller formado en la propia casa que atienda a la demanda, y debe ser una proyección de su maestro. Ayer faltaba mano de obra, toda la absorbía el sector de la construcción, la que valía y la que no, hoy sobran trabajadores muy cualificados que están en el paro. Cierto es que un artesano lleva tiempo, y necesita ciertas características, pero también lo es que caminamos hacia un nuevo bespoke. Lo vimos en el anterior artículo… y hay futuro en él.

      Sea como fuera, lo cierto es que en estos días que vivimos donde el dinero para el consumo es tan escaso la calidad se impone, pero al mejor precio. Ahí todavía los artesanos tienen su espacio, él que las grandes firmas no pueden ocupar a la hora de satisfacer al cliente en particular.

      Es el momento de la máxima calidad al mejor precio. ¡¡Larga vida Vidal Fernandez!!

      Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado
Fotografía: © Jose M. Salgado

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  • Anonimo

    Tienes razón la globalidad es buena para unas cosas y terrible para otras y una de ellas es la mano de obra barata. El trabajo artesanal siempre será valorado pero sucumbimos ante los bajos precios y la ropa mala porque es tan barata que aunque nos dura muy poco tiempo, sustituirla resulta sencillo y como siempre vamos deprisa, no sabemos valorar las cosas bien hechas y duraderas. Deberíamos volver a los tiempos del artesano y el aprendiz y que este tipo de talleres maravillosos perdurasen como algo muy nuestro. Un saludo

    • vestirseporlospies

      Muchas gracias por tu reflexión estimado. Acertada a nuestro modo de ver. Saludos cordiales y buenas tardes,