Mis prendas favoritas I: Los pantalones chinos blancos

mis-prendas-favoritas--pantalones-dockers-chinos-00“La inversión en conocimiento paga el mejor interés”, Benjamin Franklin

La calidad debería ser una máxima y la condición necesaria, pero no suficiente, a la hora de realizar nuestras compras. La combinación con la estética completará el tándem perfecto para la mejor elección. Lamentablemente no tendremos la certeza, ni a ciencia cierta ni a priori, pero aprenderemos cada día más.

Nuestra segunda piel es el fiel, silencioso y discreto testigo de nuestras vivencias diarias y forma parte de nuestra historia personal. ¿Quién no se acuerda de aquellos vaqueros rotos de nuestras primeras salidas nocturnas, esa cazadora de piel de la universidad o de su primera blazer de adolescente para vestir “formal”? Este puede que sea el motivo principal del cariz sentimental que tantos asociamos a nuestro vestuario.

A algunos nos encanta tener gran parte de nuestro vestuario con décadas de utilización en perfecto estado. Con la inevitable huella que deja su uso con el paso del tiempo.

Zapatos, trajes, chaquetas, incluso pantalones son algunos ejemplos de prendas que más apreciamos cuanto más tiempo pasan con nosotros. El tema de las camisas, y demás prendas interiores, al ser mucho más delicadas, se rotan con mayor asiduidad y son el extremo por defecto. Los complementos como los cinturones o gemelos el de por exceso.

A mí me sucede eso, entre otros, con mis pantalones chinos de algodón de la firma de Tommy Hilfiger. Son de una consistente tela de algodón muy fresca, sorprendentemente suave y ligera. Recuerdo perfectamente el instante cuando los compré, adquiriendo otros idénticos a la vez pero de un color verdoso, también muy claros.

Por ellos han pasado múltiples utilizaciones y a pesar de ser muy claros la lavadora los deja cada vez más limpios y suaves. Su planchado es muy agradecido y les he ajustado el bajo porque encogieron algo, incluso la doblez de la rodilla ayudó a subirlos. La pizca de holgura que ha aparecido en mi cintura no ha justificado, todavía, su entallado. Me siento más cómodo que nunca con ellos y muy satisfecho con la inversión que hice en esa ocasión. Es en estos momentos, cuando la calidad no es cara y si una gran inversión.

Aunque no tienen pinzas lo mismo los visto para una ocasión casual con chaqueta que en otra, sport, con un polo. Si bien es cierto, que son indicados para el verano, los días claros de entretiempo también son muy aptos para vestirlos. Su dureza es similar a la de un vaquero, no en vano está realizados con el resistente hilo “mecerizado” con el que se confeccionan los calcetines de hilo de Escocia.

Mi principal reflexión es que resulta muy rentable la calidad atemporal y motiva a repetir. Podría invertir el doble por los mismos sin dudarlo, ahora mismo, ya que me resultaron muy beneficiosos. Con un presupuesto limitado no nos podemos permitir el lujo de comprar mal.

Las firmas que apuesten por invertir en calidad como mejor publicidad harán el mejor ejercicio de marketing. Nada puede ser más influyente en nuestro propio convencimiento y pocas cosas frustran más que adquirir algo que enseguida nos queda inservible. Y gran imagen de marca que nos queda el recordar: “la buena vida” que nos dieron aquel buen par de pantalones.

Muchas gracias y buena suerte,