Mejora continua

“El liderazgo es, en esencia, instilar confianza en otros”; Howard Schultz (1953), fundador de Starbucks.

      El verano toca a su fin. Comienza un nuevo curso, y esta circunstancia marca un hito en el calendario más evidente si cabe que el cambio que celebra la Nochevieja. Porqué estrenar temporada resulta un momento idóneo para volver a empezar. Tomar un renovado impulso hacia la excelencia.

      Mientras terminamos de limpiar las arenas de nuestra ropa de playa, el mes de septiembre conlleva organizar otra tarea: preparar el vestuario propio de las estaciones más frescas y laborales.

      El otoño cada vez se retrasa más, y nos confiere un margen cómodo para ir rescatando de modo gradual tejidos cada vez más gruesos y las prendas exteriores del fondo de nuestro armario. Reponiendo lo necesario. El zapato se hace más cerrado y dispone ya de forro, reaparecen los jerséis y cárdigans, y los complementos pierden sus colores más vivos o palos.

      Vienen estaciones caracterizadas por las superposiciones. Lo cual ejercita la creatividad, pero es que además es el momento clave para poner al día nuestro vestuario más fiel. Pues debido a su resistencia, las lanas nos acompañan durante más años que los ligeros linos y se deforman menos que el piqué.

      Todo cambio es creativo. El del clima sobremanera para el vestuario. Aprovechémoslo. Disfrutémoslo. Superémonos.

      En ocasiones -como antes de ayer- me asusto observando como evolucionan los tiempos. Recibo perplejo a un aspirante a dependiente de nuestro nuevo local en chanclas, con un polo y el pantalón de estilo pirata para la entrevista personal. Pero acto seguido me reconforto paseando por los Cantones y reparando en “ese otro señor” que viste chinos en tono vainilla, camisa blanca de lino, una blazer azul marina de algodón (todo a su precisa medida), tocado con un colorido pañuelo en su bolsillo y calzado con un mocasín de piel becerro que nos recuerda que siempre habrá esperanza. Un faro hacia el que aproar.

      Porque el ejemplo inspira. Liderar -instilar- supone infundir una idea, pero, de modo sutil. Nunca imponiendo.

      De mi viaje durante estas vacaciones estivales (siento haberme olvidado de la cámara) vengo asombrado tras visitar la Alambra de Granada y la Cueva de Nerja. Bellezas sin par exentas de ostentaciones. La Ciudad Palatina, casi escondida, es a mi manera de ver una fusión de elementos perfecta. El yeso, la madera y la piedra. Compleja y sencilla a partes idénticas.

      ¿Qué sino es la elegancia (también en el vestir)? Elegir tejidos adecuados para cada prenda y saberlas combinar para cada momento. Simplicidad y cuidado por el detalle.

      La humildad que nos permite someternos a las normas será la misma fuerza que nos inspira para superarlas. Ánimo con el nuevo curso, muchas gracias y buena suerte.

David García Bragado
Fotografía Pedro Michelena