Más sobre calcetines para los pies del caballero

Hay infinidad de posibilidades
Tanto para experimentar…

De verdad que lo de los calcetines tiene muchísima más importancia de lo que a priori pudiéramos pensar.

¿Qué no cuidará un señor que los luce siempre tan acertadamente? ¿Cómo no acertará con el resto de su conjunto?…

Aunque pueda parecer que es la prenda que usamos de menor “valor” o importancia dentro del atuendo del día a día, cuando los “vestimos por los pies” tan dignamente como el resto, es el remate perfecto para un buen conjunto.

Hemos reiterado ya, que prescindir de ellos tan pronto como las temperaturas y las circunstancias lo hagan aconsejable, en el caso que no requiramos formalidad alguna, es realmente cómodo y liberador. Pero los usamos la mayor parte de las veces y da mucha lástima que por la dejadez en el cuidado de este complemento debido a; su minio tamaño, por la escasa consideración que les demos o quizás porque estos permanezcan tapados la mayor parte del tiempo, podamos echar por tierra nuestra mejor imagen.

Recordaremos los casos del director gerente del banco mundial Mr. Paul Wolfowitz al que en el 2.007 le fotografiaron repetidamente porque los tenía muy rotos… los dos!!!! o el que en el Torneo Godo del mismo año protagonizó el hoy nuestro presidente del gobierno, al que también cogieron “in fraganti” con ellos, sendos, tan desechos que difícilmente se romperían tanto en el mismo día.

Aún perdura en la memoria colectiva, esto no debe suceder. Y es que si el mejor “Titanic” se pudo hundir por una más o menos pequeña vía de agua, así mismo le puede suceder, a nuestra presencia, por una deficiente elección de los ingleses, socks.
No es baladí hacer mención también en que nos vestimos -en primer lugar- por convicción propia, para nuestro propio disfrute y luego por respeto al exterior. Por estos motivos, no solo debiéramos poner el mayor empeño en aquello que está a la vista permanentemente.

Otro argumento más es que como nos dijera uno de los maestros que nos atendió tan amablemente Dandi Luciano Barbera; “El pantalón debe BESAR el zapato”, y al mínimo movimiento, de este, lo dejará a la vista con su inherente genialidad.

Como ya comentáramos en el primer capítulo dedicado, si eligiéramos los calcetines del mismo color que el de los pantalones, ya tendríamos el 50 % del problema resuelto, debido a que de esta manera siempre iríamos perfectamente conjuntados. De esta forma ya estamos consiguiendo que tan pronto como estos se dejen ver, se produzca inmediatamente un alargamiento de nuestras piernas y que estas no terminaran donde lo hace el pantalón sino donde comienza el zapato.

En el caso que el calcetín casara con el zapato la combinación también sería válida visualmente, aunque un punto menos ya que acortaría el positivo efecto anteriormente descrito, y nuestras piernas “acabarían” donde el pantalón.

Si optáramos por distinto tono con el mismo color que el del pantalón, lo recomendable siempre es más claro por el mismo efecto, facilitarán el encuentro con similar efecto de alargamiento y no de “choque”.

Cuando los elegimos con motivos (dibujos de lunares, rayas, cuadros u otros) y el pantalón también los tuviera, por el idéntico motivo advertido anteriormente lo conveniente es que los del complemento sean de inferior tamaño.

No obstante nuestra recomendación a poca soltura que vayamos teniendo y para las ocasiones NO formales es que arriesguemos con bonitos colores de contraste, recomendando para completar nuestra colección tener en cuentas las siguientes sugerencias;

  • Tener al menos un par del mismo color de cada traje y/o pantalón.
  • Incluir unos rojo rioja y otros verde oliva por su prudente refinamiento y genial distinción sin duda. Sumando a estos, sólidos, al menos unos cuantos colores más como puedan ser los; mostaza, morados, lilas, incluso naranja y alguno más para esos días informales o casual en los que deseemos dar “cierta” nota de color.
  • Sumar cualquiera que encuentre combinación con los otros complementos que tengamos; el pañuelo o la corbata. Puede resultar fenomenal.
  • Amén de adquirir algunos con bonitos dibujos que nos pudiéramos encontrar; los míticos rombos, lunares, rayas, cuadros y un sinfín de figuras geométricas o no.
  • Entiendo que incorporando, además de los indispensables y anodinos negros reservados fundamentalmente para las ocasiones más formales, otros grises y algunos marrones para casi todas las demás. Tenemos un más que variado surtido para acometer todas las múltiples ocasiones que nos acontezcan.

Otros puntos, importantes, a meditar con atención creo que serían;

  • En cuanto al material aconsejaremos tener de hilo, seda y/o algodón para el verano y de la mejor lana posible para el invierno; vicuña, cachemira, alpaca o yak. Pudiendo ser mezclas de los anteriores.
  • Prescindir de las medias llamadas “de ejecutivo” sería un acierto. En mi opinión no aportan nada y sería siempre más indicado unos de fino hilo, el conocido hilo de Escocia por ejemplo.
  • Un mal calcetín o que no sea de las medidas adecuadas es, además de una incomodidad que malhumora, difícilmente soportable.
  • Al menor síntoma de desgaste desecharlos es la mejor medida, no hay arreglo posible. He leído que Tom Ford incluso sugiere que para ser un “caballero” tendríamos que cada seis meses renovarlos todos…
  • Este debiera mantenerse -impertérrito- en la forma que lo colocamos, por mucho que nos moviéramos, justa prueba de ello es observar cómo se comporta uno bueno -y en apto estado- de deporte y se mantiene dignamente (más o menos) donde lo pusimos durante todo nuestro ejercicio.
  • Una última recomendación sería tener siempre al menos unos sin estrenar, para alguna ocasión de cierta responsabilidad que nos pudiera sobrevenir.

Algunas de las principales marcas de mayor prestigio son; Gammarelli, Mazarin, Gallo, Bresciani, Doré-doré,… y si bien es cierto que no se logran con facilidad encontrar numerosos modelos de bella factura y de calidad en la mayor parte de los comercios de nuestras ciudades, todos reconocemos que hoy a través de internet se puede lograr todo lo que existe… o no, y se crea.

También en este complemento aplica que lo barato puede ser caro si el artículo en cuestión, protagonista de nuestro artículo de hoy, nos dura contados usos.

Os dejamos con más fotografías que hemos ido acumulando con sus comentarios particulares para favorecer ‘cierta’ inspiración esperando que sean de vuestro agrado, ¿nos envías alguna tuya o nos quieres dejar algún comentario?

Muchas gracias por vuestra compañía y hasta la próxima ocasión… que será (el lunes) con Simon Crompton, te espero!!.

  • Enrique

    ¡Eso es “vestirse por los pies”! Nuestra limitada gama de elección debe ser parte del conservadurismo que nos achacan en el vestir a los españoles. Si sales del negro, azul o marrón (con algo de burdeos), ves muchos más calcetines blancos (o cremas) de los que son aceptables para la salud mental, en los pies de gran cantidad de españolitos. Me gusta mucho también “Mes chaussettes rouges”. ¿Qué marcas nacionales nos aconsejarías?

    • Amoreno

      Muy buenas estimado Enrique;
      Sin duda el color blanco debiera estar prohibido salvo para hacer deporte, aunque el crema en circunstancias muy, muy, pero que muy puntuales… (por ejemplo con un traje de lino del mismo color).
      En cuanto a marcas españolas pocas que me hayan convencido… solo me han dejado “un poco” satisfechos los últimos que compre de la marca propia de Zara (que no Massimo Dutti) y Cortefiel… he probado gran cantidad de marcas y ninguna de momento para hacerla mención. Todo lo contrario… pero no quedaría elegante. Según vaya teniendo constancia os lo comunico.
      Gracias Enrique y recibe mi más cordial saludo,