Más sentimiento, menos intelecto

“Las prendas cambian nuestra visión del mundo y la que el mundo tiene de nosotros”; Virginia Woolf (1882-1941), escritora inglesa.

      Seamos prácticos. Acecha el calor sofocante y ansiamos la relajación veraniega, así que complicarnos con la ropa sería frustrante. Más si tenemos en cuenta las obligaciones diarias a las que ya todos nos debemos.

      Vistamos cómodos con unos sencillos chinos de gabardina color tostado, camisas claras de algodón Oxford remangadas y mocasines de gamuza marrones con suela de piel. Sin más. Y si queremos ser atrevidos, elijamos sutiles botones para nuestra chaqueta de lino o adornémosla con un vistoso pañuelo. Tal cual.

      Carece de sentido complicarse la vida por razón de la imagen. Ésta debe fluir. Potenciar. Sumar. Ser natural.

      La técnica resulta importante, y aunque todos deseamos saber, lo decisivo es vivir.

      Conocer que nuestra figura se estiliza cuanto más juntas estén las filas de los botones en las chaquetas cruzadas, así como meter las tapetas por dentro de los bolsillos dejando ver los vivos, son conocimientos que se adquieren y punto. No hay que darle más vueltas.

      Mayor solvencia confiere conocer la historia del vestuario que no deja de sorprender. Dos curiosidades acabo de descubrir relativas al ojal superior de nuestras solapas.

      Si hace unos días Hugo Jacomet en su Parisian Gentleman nos informaba que este ojal fue utilizado para sujetar el sombrero a nuestra cabeza atándolo con una cuerda a él para que no escapara con el viento. Hoy leí en el The Hog Town Rake de Pedro Mendes que la razón de hacer pasar la cadena por el ojal proviene de los años 20 del siglo pasado. Cuando el hombre empieza a prescindir de la tercera pieza del traje, el chaleco, y para llevar el reloj de bolsillo cambia el alojamiento de éste por el superior del pecho de la chaqueta. Con lo que hace pasar el final de su cadena por el ojal superior de la solapa para sujetarlo. De ahí hoy esta moda.

      En nuestros días ya nadie usa el ticket pocket de los trajes para guardar el billete del metro que seguramente ni utiliza, ni para acudir al teatro al que no vamos desde hace años. Sin embargo, disponerlo en los trajes siempre es bello. Conocer su origen decisivo.

      La cultura aporta un estilo, y seguridad en uno mismo, que el dinero nunca dará.

      Emmanuel Macron, recién elegido presidente de Francia, se presenta bastante más decoroso en su imagen que tantos en su cargo y viste en Jonas et Cie trajes de semi-medida a 450 €uros de media. Pudiendo disponer de unos medios bastante más sibaritas que le proporcionaría su posición, no le hace falta. Sabe y se siente.

      El placer reside en disfrutar de cosas bellas, sobre todo, si se sabe de ellas.

      Muchas gracias y buena suerte,

David García Bragado

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