Marc Munill: “La elegancia está en la personalidad”

“Para saber que sabemos lo que sabemos, y saber que no sabemos lo que no sabemos, hay que tener cierto conocimiento”; Nicolás Copérnico (1473-1543), astrónomo polaco.

      Desarrapados tiempos nos toca vivir. Días donde los modernos visten anticuados, y todo destello consiste en asomar el bajo de la camisa entre el pantalón y el jersey o sustituir los zapatos de piel por modelos actualizados de las deportivas de los años 80. Mas hay esperanza. Mientras queden testimonios de tiempos más genuinos, más creíbles y más auténticos todo será posible.

      Por si cada vez fuéramos a menos, me siento en la obligación moral de plasmar legados a los que recurrir para “recalcular” -que diría el navegador- cada vez que nos sintamos perdidos dentro de la vorágine.

      Dos meses después (que parecen años) de visitar Santa Eulalia en Barcelona comparto la conversación que mantuve con un profesional que dedicó más de medio siglo de su vida a vestir al hombre. Ya jubilado, el sastre catalán Marc Munill nos deja su parecer; y agradezco la ayuda de Mini Garibay (gestora de comunicación de SXE) en esta labor.

      Esperando que la disfrutéis, os remito un cordial saludo.

Muchas gracias y buena suerte,
David García Bragado

Buenos días Marc, me envía recuerdos para ti Cesáreo García de Loza, el sastre gallego, porque sabía que viajaba a Santa Eulalia y me dijo que admirabas a Sulla, que trabajó para ti…
Marc Munill: Sulla, si, era un gran sastre, yo tuve la suerte de haber estado más de cuarenta años con él.

VP: Cuarenta y tantos años con él… ¿primero de aprendiz y luego trabajó para vosotros?
MM: Yo trabajé con él en El Dique Flotante que en aquel momento era una de las mejores sastrerías que había por aquí. Así como ahora es Santa Eulalia, porque Santa Eulalia es la mejor sastrería en todos los sentidos, y por aquel entonces era El Dique. Estuve allí con él 25 años y aquí llevo 29…

VP: Luego terminó trabajando para ti…
MM: Si, porque en aquel momento -cuando los dueños del Dique Flotante decidieron cerrar- y plegamos tuvimos muchas novias. Esto era debido a que detrás nuestro venían muchos clientes, y al final recaímos aquí los dos.

VP: Cuéntame un poco. Te marchas definitivamente de Santa Eulalia este mes, lo dejas después de 60 años de sastre ¿cómo fue el principio?.
MM: Yo iba para cura en un lugar de la Seu d’Urgell y tenía un hermano que iba para fraile. En mi familia por parte de madre había una monja y por la parte de unos tíos había un fraile en Tarragona. Pero no se que paso un día que mi hermana, que ya llevaba sotana, se presentó en casa y dijo que no quería saber nada más de los curas. Así que aunque yo tenía mis papeles arreglados, dije que yo tampoco.
En aquel momento en el pueblo no había nada, así que como mi padre ya había estado en Barcelona dijo: “pues a Barcelona”. Y aquí en la escuela se podía aprender el oficio de sastre o de herrero, y yo; pues sastre.
Por aquel entonces en los pueblos también había sastres, aunque ahora ya no haya ninguno. Yo estuve trabajando dos años en un pueblo y después me vine para Barcelona. Tenía 16 años cuando me vine con el Sr. Sulla, que me mandó a aprender durante dos años con el mejor piecero que había en Barcelona en donde me iban a enseñar a coser bien.
Ahí en El Dique Flotante también empecé a cortar, porque aunque yo quería ir a las academias de las que había en aquel momento como Rocosa, el señor Sulla me dijo “tú vas a aprender a cortar como corto yo”.

VP: Porqué tu crees que un sastre es el que corta o el que cose, o tiene que saber hacer las dos cosas…
MM: Como sastre tienes que empezar a saber coser. Porque si pruebas y hay un defecto de costura y no lo sabes ver, crees que es defecto de corte… y la cagas. Tienes que saber coser.

VP: Primero coser…
MM: Primero hay que saber coser, y entonces empiezas a coger gusto y a saber cortar.

VP: ¿Y bordar? ¿también te gusta?
MM: Bordar no, ¿ya ves? Porque en el oficio ya no entrabas a bordar, hacer ojales sí, pero bordar no.

VP: Hace tres días estuve en Madrid con unos colegas tuyos que me decían que un sastre es aquel que sabe hacer cualquier cosa, desde una sotana, a un traje, una chaqueta o un disfraz. ¿Es eso cierto?
MM: Si claro. Lo que pasa es que hoy en día, esto ya no se puede hacer tanto porque ya no tienes mano de obra. Si tu te lo coses todo entonces tienes que plegar porque no da. El sastre que se lo tiene que coser todo…

VP: ¿Cuánto le lleva a un sastre hacer un traje cortando y cosiendo? ¿Cuarenta horas?
MM: No, más. Yo hablo del bien hecho.

VP: Entonces, un traje, ¿una semana?
MM: Si, y tanto.

VP: Debería facturar unos dos mil euros por traje, y haría cuatro al mes. ¿Y no da?.
MM. No, no. Y tanto que no da.

VP: Marc, ¿qué es la elegancia para ti?
MM: La elegancia es la persona que sepa ponerse una traje y tenga personalidad. La persona que va al sastre y dice “yo quiero un traje como fulanito porque siempre va elegante”… eso no. O la que va según las modas, que si se lleva la solapa estrecha, pide solapa estrecha, etc. La elegancia está en la personalidad de la persona.

VP: Y para ti, un traje elegante, ¿cuál es?
MM: Que el traje está bien hecho, que tenga un estilo. Que vaya elegante. Porque puede haber señores que van con un traje cruzado y tienen estilo y saben llevarlo, y hay personas que se ponen una americana y no van elegantes porque igual le cae de un lado que le cae del otro. Se tapan y nada más.

VP: Pero, hay quien dice que si llamas la atención, no vas elegante…
MM: Es que puedes ir elegante o bien vestido con un traje llamativo pero si está bien hecho. Con estilo. Un traje tiene que tener estilo. Si tienes un estilo determinado, está bien hecho y está pensado para que le vaya bien al cliente: entonces va elegante. Y que le vaya a la personalidad del cliente, por supuesto.

VP: Te pongo un ejemplo; yo vivo en la Coruña, el lunes estuve en Madrid y me pude poner un traje inusual, hoy vengo a Barcelona y me visto con este otro, pero con sendos no debo salir en La Coruña. O si, pero puede que mi prima no me salude por la calle… (risas). ¿Hay que adaptarse a dónde estás, aparte de tener personalidad?
MM: No.

VP: ¿Hay que ser uno mismo?
MM: Claro, ¡hay que ser uno mismo! Yo vengo así, con el sombrero y la pajarita a trabajar y me cojo el metro y la gente me mira, pero no me importa.

VP: ¿Qué debe tener un hombre elegante en su armario?
MM: Un traje oscuro, blazers, un esmoquin para la ocasión… y las otras prendas ya no digo, pero estas son las mínimas que se deben tener. Y de trajes; debes tener el azul, el beige para el verano… se tiene que tener un conjunto de trajes.

VP: ¿Cuántos trajes debe de tener un hombre?
MM: Un señor que se haga un traje cada temporada, puede tener 14 o 15 trajes en su armario. Los trajes a medida, como no sean muy exagerados, van a la moda siempre pero sin pasarse. Podemos decir que el traje nunca se hace viejo.

VP: ¿Crees que va a durar la elegancia siempre?
MM: Siempre, siempre.

VP: ¿Nada va a acabar con…?
MM: Nada, lo único que puede acabar con esto, ya lo digo, es que haya malos sastres, que se haga mal la sastrería, y que no se encuentren personas para trabajar.
Porque el día que lo empecemos a hacer mal, la gente que no es tonta, cogerá trajes de confección y punto. Pero si haces cosas nuevas…. Que si el puntet a mano, que si el bolsillo lágrima que nosotros hacemos… pues siempre habrá el sibarita que le gusta ir diferente, y tenga su propia personalidad.

VP: Es decir, ¿qué la sastrería tiene que redoblar esfuerzos?
MM: Tiene que redoblar esfuerzos de aquí durante muchos años. En España, lo que es artesanía, nunca se han preocupado. Y la artesanía emplea a mucha gente, pero se olvidan.

VP: ¿Pero también es cierto que luego tiene que haber un cliente educado que pague ese dinero no?
MM: Bueno, es que ya lo he dicho: siempre que lo hagamos bien, con personalidad, y buscando lo que quiere el cliente nos buscarán.
Porque esto no lo van a encontrar en la confección. El día que lo hagamos mal, entonces el cliente dirá, “pues para hacerlo mal…”

VP: ¿La confección le ha puesto el nivel muy alto?
MM: Muy alto. Hay confección de muy buena calidad hoy en día.

VP: ¿Qué es lo que te ha gustado más hacer siempre, trajes, esmóquines, chaquetas, pantalones…?
MM: Igual…

VP: Y qué es lo que más te ha gustado del trato con el cliente, cuando las pruebas, cuando elegís los tejidos…
MM: Yo, que soy tan viejo, con el cliente se puede decir que tengo un trato muy bueno. Hay clientes a los que hace cuarenta años que les hago trajes… esto ya es un confesionario (risas).

VP: ¿Vienen a pasar rato contigo?
MM: Si, vienen y me piden: “ahora me voy a hacer este, este y este..”, vienen porque confían en mí. Y no es por fanfarronear, pero los trajes que llevaba Samaranch en las olimpiadas de Barcelona92, que se los hizo en esta casa, estábamos sentados así como ahora tú y yo, y Samaranch me dijo “¿cuál me hago?” y yo le dije “este, este y este”.

VP: Directamente… ¿Qué tal señor era?
MM: Pues para mí, extraordinario. Y no está reconocido. Por más que lo tachen de esto y lo otro, estoy seguro que si Samaranch no hubiera sido de Barcelona, en Barcelona, no hubiera habido juegos olímpicos. Y esto hay que reconocerlo.

VP: ¿Luego se vino a hacer más trajes?
MM: Sí, siempre. Samaranch era cliente desde hacía por lo menos 40 años. Aquí y en el Dique.

VP: ¿Qué otros clientes has tenido dignos de mención?
MM: Botín.

VP: ¿Y qué tal?
MM: Buena persona.

VP: ¿Era exigente?
MM: Era exigente, más que nada en que los trajes no se le arrugaran. Porque él cogía muchos aviones, así que se fijaba mucho en ello.

VP: Pero entendían.. ¿estos señores entendían?
MM: Sí, sí, si que entienden. Algunos señores entienden tanto o más que el sastre. Porque se han hecho tantos trajes que saben cuando la manga está mal, o está bien, cuando les cae bien… El buen cliente de medida, entiende tanto o más que el sastre.

VP: ¿Siempre le darás la razón al cliente?
MM: No.

VP: ¿Y tuviste que descoser muchas mangas y trajes de arriba a abajo?
MM: Muchos. ¿He hecho muchos miles eh?

VP: Te creo, ¿cuántos habrás hecho?
MM: Cuando estábamos en el Dique más, lo que pasa es que ahí éramos más sastres. Pero hemos llegado a hacer una medida de 3500 trajes, solamente, al año.

VP: Había un taller enorme…
MM: Solo cortadores ya éramos cinco…

VP: Hay algunos sastres que desprecian al pantalón, y solo hacen las chaquetas, el pantalón se lo dejan a otro (los pantaloneros). Aquí ya he visto que no, que cortáis unos buenos pantalones, ¿qué opinas de eso?
MM: Yo cuando estaba en El Dique que cortábamos muchos trajes, no así como aquí que cortamos cuatro y cada vez menos, cortaba las americanas que es lo más difícil. Porque además de saber cortar, hay que darle gusto. Y tenía un ayudante, diez años más que yo, al que le daba a los pantalones a cortar.

VP: ¿Porque creías que él tenía gusto para cortar pantalones?
MM: No, porque yo ya tenía el patrón hecho. Él solo hacía cortar y repasar medidas. Cuando tenemos un patrón hecho lo único que se tiene que hacer es repasar medidas, pero la base ya está hecha.

VP: Tú siempre tuviste un equipo detrás entonces, ¿siempre les defendiste?
MM: Siempre.

VP: Osea el responsable de la prenda ante el cliente siempre eras tú. Y si algo salía mal, apechugabas…
MM: Yo he salido de trabajar aquí, ir a la cama y estar siempre pensando en el cliente. Es la responsabilidad de una persona. Y no ahora que ya tengo muchos años y voy a plegar. Todavía me pasa.

VP: ¿Y por qué pliegas?
MM: Esto no te lo voy a decir.

VP: ¿Por salud?
MM: No tampoco. Por salud, pero si yo tuviera cuarenta años…

VP: Te ves joven.. te ves bien
MM: ¡Me siento bien!

VP: ¿No vas a echar de menos? Vendrás por aquí entonces…
MM: Si las cosas van bien, vendré; y vendré a hacer clientes.

VP: Cuéntame; los mejores momentos que has tenido en el mundo de la sastrería…
MM: En el mundo de la sastrería… hace treinta y pico de años, cuando en aquel momento la sastrería funcionaba y se hacían congresos de sastres y pasarelas de sastres, y te encontrabas con todos los sastres de España… había “La Confianza” aquí y en Madrid, y había fiestas, entonces para el sastre estaba bien.

VP: Si, me mandaron una foto suya con García de Loza, porque aquí en Barcelona teníais encuentros…
MM: Sí, muchos, muchos… y entonces había el club de sastres, se juntaban los sastres, ahora no. Ahora dicen que en Madrid van a hacer una asociación que dará un distintivo a la sastrería que haga las cosas a mano.

VP: Hablan mucho de los sastres en Savile Row en Inglaterra, hablan mucho de los napolitanos… yo defiendo que la sastrería española está a nivel mundial, ¿tú que piensas?
MM: El año pasado fuimos a Italia a ver unas fábricas de semi-medida y un par de sastres… y yo lo digo sinceramente: hoy en día nosotros aquí hacemos mejor que ahí.

VP: ¿Y los ingleses?
MM: Los ingleses también. A mí me gusta más el estilo inglés que el italiano. El transalpino es más actual, pero no tiene la categoría que tiene el inglés.

VP: Mira, Jaime Gallo -paz descanse- fue un buen amigo mío, y me decía: ni italianos ni ingleses; los alemanes hacen tan buenos trajes como coches.
MM: Bueno, a mí los alemanes con no me gustan.

VP: ¿Y otras nacionalidades? ¿Hay sastres en otras nacionalidades?
MM: Mira, donde hay un muy buen sastre es en Montserrat… hay un sastre, cura, que hace todas las sotanas y es muy buen sastre. Vino un par de veces al Dique Flotante.

VP: ¿Has viajado a conocer otras sastrerías?
MM: Sí, he viajado.. el año pasado estuve en Hong Kong.

VP: Pues en Seúl se están haciendo cosas… ¿Y con quién fuiste a Hong Kong? ¿Fuiste a visitar sastres?
MM: Sí.

VP:¿Qué opinión te merece el conjunto que elegimos para mi aquí?
MM: Un conjunto está muy bien.

VP: ¿Te gusta?
MM: Si, está muy bien.

VP: ¿Qué me recomendarías? Tú me conoces de el otro día que estuve aquí y me ves hoy de nuevo…. qué me recomendarías hacerme para el siguiente traje.
MM: Yo el siguiente traje.. yo no sé cómo tienes el armario. Pero yo te haría un cruzado, así inglesado, con solapas anchas y de rayas anchas. (Busca la tela) Te lo quiero enseñar ¿eh? porque es muy bonito. Llama la atención y si está bien hecho…

VP: ¿En qué te fijas primero en un traje para que estés contento con él?
MM: Yo en que el cliente se vea guapo, si se ve guapo y la mujer le dice “qué guapo estás”, ya tengo a la mujer ganada (risas).

VP: Pero te fijas en el hombro, en la manga, si tiene arrugas, si monta o no monta…
MM: Eso claro, y si hay que arreglarlo, pero eso ya es cosa mía. Pero primero que le siente bien.

VP: Sigue con lo de los tejidos, ¿con cuáles seguimos?
MM: Con diferentes tweeds.

VP: ¿Y cuál es tu tela favorita?… Te veo con tartán en los pantalones.
MM: Yo tengo de todo. De esta tela también tengo el chaleco y la americana.

VP: Y de otros texturas como la pana o la tricotina, ¿qué opinas?
MM: La tricotina es un tejido muy fuerte que aguanta bien. Las panas lo que tiene es que primero bien pero al cabo de un rato se dan de sí y deforman. Lo mismo que con la franela o la americana de cachemir.

VP: Tuviste clientes que venían y te decían “vísteme, ponme tú”.
MM: Sí…

VP: ¿Y qué les hacías?
MM: A mi gusto. Miraba el muestrario (la ficha que dispone Santa Eulalia de cada cliente en la que se indica qué tipo de prenda y con que tejido han adquirido con anterioridad) y veía qué es lo que tenían hecho, lo que no, y entonces recomendaba.

VP: Y si es un recién titulado que termina la universidad y viene aquí y no tiene ningún traje, ¿qué le recomiendas?
MM: Un azul que sirve para todo. Después un gris mediado. Y después puedes hacer un gales, un diplomático…

VP: Yo siempre soy más de la idea de buscar un fil a fil o un ojo de perdiz, que liso. ¿cómo lo ves?
MM: Bueno, es que el liso parece el traje de un chófer.

VP: ¿Y tu traje favorito?
MM: El diplomático que te recomendaba antes y que tengo uno muy parecido pero rayas más anchas.

VP: Y entre el cruzado y el tres piezas, ¿con qué traje te quedas?
MM: Con el cruzado

VP: ¿Por?
MM: Primero porque el cruzado lo lleva menos gente, es más original.