Los zapatos que se atan con hebillas metálicas, los Monk – Strap

Modelo impecable, eterno y atemporal

Los entendemos como el tercer zapato en formalidad, belleza y relevancia en el vestidor del caballero, por su estilo y elegancia, tras los Oxford y los Derby, caso aparte merecen los zapatos de etiqueta y/o botines. Deben su nombre (literalmente “correas de monje”) a que recuerdan precisamente a las sandalias calzadas por los antiguos frailes.

Son sumamente elegantes, de una clase  indudable y con una estética muy estilizada. A medio camino entre los zapatos de cordones y los mocasines, presenta su metálica característica en las tonalidades doradas y plateadas.

Se usan normalmente con atuendo in-formal, traje o no, un punto menos de protocolo a los zapatos de cordones, debido principal y precisamente a que el detalle metálico de la hebilla los puristas lo entienden como un impedimento para su uso con traje de mayor grado de formalidad. Son también muy usados, acertadamente, en sus versiones de piel vuelta y variadísimos colores, para looks casual o sport.

El monkstrap cuenta con un empeine liso y uno o dos pares de cintas en las que se sitúan respectivamente la cinta y la hebilla. Pueden tener una o dos piezas de unión, siendo normalmente los de la doble, los que albergan una mayor distinción, además de ser más elegantes. Esta va ubicada en la parte lateral exterior.

Todas las grandes firmas de los diseñadores de zapatos más reputados del mundo fabrican algún modelo de este tipo de zapato con gran éxito de demanda por los caballeros más elegantes, para completar su zapatero sin los cuales no se debiera considerar como tal.

Como principales ventajas caben destacar que se ajusta perfectamente y de forma rápida al pie y no se “desatan” como el cordón, además que su originalidad y característico mecanismo de abrochado no deja de evocarnos la clásica pieza central de los zapatos más refinados en la corte de Francia, cuando los mosqueteros, durante los reinados de los numerosos “luises” de los siglos XVII y XVIII.

Debido a la característica del grado de informalidad que le aporta la pieza metálica, entendemos que le favorecen y corresponden más los colores marrones – rojizos y chocolates – que los negros (también de indudable belleza), pero los podemos encontrar en gran cantidad de colores; rojos, verdes, azules, … en piel vuelta o hasta en alguna combinación. Motivado por la existencia de las hebillas, los más clásicos “gentleman” británicos no lo consideran como un modelo de zapato apto para calzar cuando se viste con corbata y no hablemos ya de mayores grados de seriedad. Además de cuestionar que esta pieza incomode al enganchar puntualmente los bajos de pantalón o sobresalga en demasía. Sea como fuere nos parece uno de los modelos más clásicos, indispensables y preciosos que todo galán debería lucir en los momentos más adecuados, albergar en su calzador para que este se considere completo y como alternativa más distendida a los cordones en el zapato.

De todos los modelos que ofrecemos, ¿cuál es el que más te gusta?

  • Pablo

    Hola Amoreno, cuando hablas de “semi-informal”, ¿a qué te refieres exactamente? Lo pregunto porque el atuendo que yo hasta ahora entendía por semiformal es el smoking, con el que llevar monkstrap es incorrecto, pero al ver que escribías semi-informal, haciendo incapié en ese in, me he perdido.
    Un saludo

    • Amoreno

      Muy acertado estimado Sr. Pajubu, le agradecemos su acertado comentario y pedimos excusas por nuestro abuso del lenguaje (y la falta de purismo que ratificamos de inmediato);
      Estamos totalmente de acuerdo con su definición de informal, como coinciden la mayor parte de los expertos en la materia.
      En este caso quisimos hacer especial hincapié en el uso indicado de estos M. S. es con traje de chaqueta (normal de oficina) o aún más sport como un chaqueta pantalón, o incluso vaqueros si estos son de piel vuelta o similar.
      Efectivamente y resumiendo:
      – No son apropiados para trajes Formales (Frac, Chaqué) ó Semi-formales (Stroller, Smoking ) por la pieza metálica.
      – Pero si para el In-Formal Traje de chaqueta.

      • Pablo

        Por cierto, soy Pablo Juncal, te seguía en Facebook pero no sé por qué hasta ahora nunca había pasado por el blog. Ya tienes un seguidor más a partir de ahora, y por lo que veo no lo cojo muy avanzado porque he visto pocas entradas, así que mejor.
        Un saludo!

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  • muy servicial. Gracias por aportar algo asi al internet

    • Amoreno

      Muchas gracias a vosotros, estimados, por leernos … sois la motivación de nuestro trabajo. Saludos cordiales,

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  • Gonzalo Olguín Estrada

    Hola, en lo personal, además de ser el zapato de la temporada, me parece que el estilo es adecuado para acudir a labores de oficina e incluso reuniones donde destacarán sin duda alguna, pues es elegante y muy propio, de vanguardia, y como leí por ahí, no son para los débiles de corazón, aunado a ello que el estilo (por la carencia de agujetas) se presta para traerlos como espejos, así que al salir, seremos objeto de más de dos miradas, cuando portamos un buen par de monkstrap. Sin duda. Saludos AMoreno

    • Amoreno

      Por supuesto que si D. Gonzalo, efectivamente entendemos que es un zapato de una gran clase y de uso muy adaptado a situaciones informales -con traje y corbata- y ciertas casual. Entendemos que es el punto de inflexión que marca la barrera con el de etiqueta, es decir de uso correcto para toda situación que no conlleve el uso de frac, esmoquin, stroller o chaqué. Muchas gracias por tu comentario y saludos cordiales para tí amigo Sr. Olguín Estrada.-

  • GONZALO OLGUIN ESTRADA

    No me cansaré de repetirlo, los monkstrap son estilo de vanguardia, pero sin temor a equivocarme y con mucho respeto, sostengo que no son aptos para los puristas, porque además de ser elegantes y adecuados para muchas situaciones, resisten sin problema una cita o reunión que no sea muy formal, porque lo mismo con un traje para acudir a la oficina, también se pueden usar con ropa casual o incluso con jeans; así, tenemos que los monkstrap soportan exitosamente el riguroso examen de los críticos más exigentes; desde luego, no se puede uno atrever a señalar que sean adecuados con smoking, chaqué o frac, no, claro que no, pero en los demás casos son los preferidos (y yo también, claro) por su elegancia, diseño, variado colores, e insisto, . . . con un aseo impecable, muchas miradas serán atraídas a nuestro calzado, de manera innegable; por ello, los vemos en los pies de muchos caballeros con diversa profesión, dado que el monkstrap rompió de manera indiscutible con el estereotipo de otros estilos, arrollan con el concepto dogmático en lo relativo al calzado que usamos, y por ello, nunca deben faltar por lo menos dos pares en el arsenal que tenemos en el closet, listos para su uso en múltiples ocasiones y lugares, ¡por Dios, tanta gente no puede estar equivocada!. Saludo afectuoso Amoreno, sigan deleitándonos con sus ideas y sugerencias.