Los principales defectos de entallado en nuestro traje; la hechura ideal

Tengo que reconocer que desde siempre he tenido el defecto de radiografiar pormenorizadamente a algunas personas que, por sabe Dios qué neuronal motivo, atraen mi atención –especialmente- de alguna manera. El pasado miércoles tuve una de estas instantáneas, breve, nítida y concisa, y es que me cruce con un anónimo caballero con un impoluto traje gris medio, con una lucida corbata rosa salmón, camisa blanca nuclear y zapato de cordones negro… todo destilaba, no poca elegancia y parecía en su sitio, muy correcto, hasta que poderosamente atrajo sobre mí el detalle de sus puños, sus mangas eran tan largas que tapaban totalmente los puños de sus camisas y más allá casi caía sobre sus palmas, le estorbaban!!!!. Qué manera más desafortunada de arruinar una excelente imagen… tanto como solución tendría con un previo paso por el profesional de confianza de nuestra particular sastrería, para retocar este detalle y permitir lucir esos dos centímetros de rigor de los puños que tanto lucen. Otros son los detalles que debiéramos tener en cuenta a la hora de lucir con primorosa elegancia y también –por cierto- para nuestra comodidad y economía; ya que evitaremos vestirnos con los que peor nos sienten y nuestra fórmula de Rentabilidad=Coste/Usos, disminuirá deficitariamente su denominador.

Procederemos a enumerar los principales, comenzando por el torso;

  • Las solapas y el contorno del cuello tienen que estar en contacto íntimo y permanente con la camisa y por lo tanto con nuestro cuerpo y no debe de hacer arrugas o dobleces en la zona de encuentro del cuello y la chaqueta a la espalda. Esta holgura es muy sencilla de corregir dando un corte en la costura de encuentro entre el cuello y cortando el exceso de tela. Para un profesional son minutos que nos harán lucir de inmejorable manera nuestra chaqueta. Tampoco debería existir espacio alguno entre la camisa y la chaqueta, aunque esta solución no es tan sencilla.
  • La costura del hombro debería apoyar sobre el final de nuestro hueso clavícula, sin caer de él, y de no ser así –ostensiblemente- ser vería muy feo y habría que intentar al menos, disimularlo.
  • Alrededor de los botones de la misma se puede producir arrugas antiestéticas en forma de X que se deben al esfuerzo de la tela por asentarse a estos. En ocasiones un leve retoque en la posición de los botones puede ser suficiente, más de no poder ser posible corregido con esta medida, esconderá problemas más serios que necesitará recurrir a tomar medidas más drásticas. Tendremos en cuenta que el botón “activo” o siempre abrochado de la chaqueta tiene que quedar ligeramente por encima de nuestro ombligo los dos centímetros de rigor, los mismos que tirando el mismo se debiera separar de nuestro cuerpo.
  • En cuanto al largo es muy sencillo comprobarlo, cerrando nuestros dedos como si cogiéramos el asa de una maleta debería encajar perfectamente en el bajo de la misma el interior de nuestro nudillo. Es decir, con nuestro brazo extendido, el bajo de la chaqueta debería coincidir con el de nuestros nudillos o lo que es igual –aunque esta regla es más complicada de corroborar- debería dividir en dos nuestro cuerpo, desde la nuca al talón.
  • Lo que hemos comentado a los puños aplica al cuello de nuestra camisa, lo ideal sería que se viera a la mitad del mismo en todo su contorno, y bajo ningún caso ni sobresalir ni taparlo. Luego y con la chaqueta cerrada, todo su perímetro hasta los picos, siempre y constantemente debajo de la chaqueta.
  • Un error bastante común también es la arruga en el encuentro de la manga con el cuerpo, que se trasluce con arrugas a la altura de la axila tanto en la parte delantera como trasera. Como todos los sobrantes de tela en las costuras, fácilmente subsanables por un profesional, distinto tema sería el que faltase y “tirase” de esta parte.
  • He de comentar que en todas costuras existen unos sobrantes, plegados a ambos lados de misma, de contados centímetros que nos podrían servir de mínima reserva para arreglos donde en vez de cortar “necesitamos” tela.
  • Dejando la chaqueta y en el caso de un traje tres piezas, el chaleco ha de cubrir el cinto en su totalidad por más que las últimas tendencias se empeñan en lucir el mismo. En cuanto a su ajuste se mucho más sencillo porque su parte trasera dispone de una trabilla central trasera con suficiente recorrido para que lo ajustemos perfectamente.
  • En cuanto a los bajos de nuestros pantalones, nada más que decir a lo que nos aleccionara nuestro admirado Luciano Barbera… el bajo debe “besar” el zapato. No es para menos, y merecido lo tienen muchos de ellos. Como todo en la vida, en el justo equilibrio, de pie y firmes que ni sobre y haga doblez, ni falte y se entrevea algo del calcetín. Como en más de una ocasión hemos comentado, por delante que apoye en el zapato y por detrás a mitad del talón, siendo del patrón clásico que el bajo cubra en torno a dos tercios del zapato.
  • Y de la cintura ya lo comentamos en el momento de hablar los tirantes , más un detalle me gustaría comentar: cierta holgura ya que nuestro abdomen a lo largo de la jornada también la tiene.

 Todos estos matices, de ser realizada nuestra prenda a medida y por un sastre no cabría lugar y además en la inter-fase de pruebas se limarían y corregirían, más como en muchas de las ocasiones nuestros trajes son “Ready To Wear” (listos para vestir) o a medida industrial, es muy de agradecer un paso por nuestro profesional de confianza para ajustar estos defectos que tanto pueden arruinar nuestro agradecido “look”. También es de justicia reconocer que de una instantánea no se puede hacer un juico preciso de valor ya que la postura nos puede jugar una mala pasada.

Practicaremos viendo algunas agradecidas, y no tanto, instantáneas.

¿Cuáles son tus principales “obsesiones” en este sentido?