Los modales que presenta un caballero en su comportamiento

Realmente espectacular fue la acogida que tuvo nuestra publicación en las redes sociales del cartel de los modales de un caballero. Os lo aseguro me pareció asombroso y estoy gratamente sorprendido.

A todos nos parecen consecuencias naturales de la forma de comportarse por alguien que se considera un caballero. Como que salga agua cuando abrimos un grifo o se encienda la luz cuando accionamos el interruptor, sin embargo esta causalidad no se hace norma común y generalizada en el día a día. ¿Sorprende tanto este proceder?.

Me invita una serie de reflexiones que me gustaría compartir con todos vosotros para reparar en como “vestimos” los modales de caballero.

Creo que tiene mucho que ver con cómo disfrutamos de la vida, en cada cosa que hacemos. Guste -o no- lo que nos toca vivir en cada instante es indudable que cuando transmitimos felicidad estos modales salen con mayor fluidez. Automáticamente.

Manifiesta así mismo que tenemos un profundo y sincero respeto por todos nuestros semejantes. Que buscamos la empatía constante con todo el mundo y ofrecemos nuestra amistad como tarjeta de visita. Es decir, si transmitimos tranquilidad, esperanza, alegría…tendrá un efecto imán que atraerá nuestra personalidad e invitará a forjar vínculos cuya confianza se consolidará a base de cumplir escrupulosamente con nuestros compromisos adquiridos y a que nuestra palabra obligue.

La ingeniosa frase del genio universal y manco de Lepanto D. Miguel de Cervantes Saavedra nos puede llegar a abochornar; “Un caballero se avergüenza de que sus palabras sean mejores que sus hechos”.

Lo he comentado con anterioridad, me confundo con frecuencia, por este motivo no suelo olvidar que el reconocimiento del fallo, el respeto por el fracaso, sacar todo lo positivo que tienen las derrotas (de las que realmente solo se aprende, no así de las victorias que sobretodo sirven para ser disfrutadas) son vitales para nuestro crecimiento, y cura de humildad.

Transmitir un optimismo inquebrantable, estar dispuesto a superar las dificultades y contribuir a ello con él que lo necesita, es un seguro para ganarse la admiración y respeto incondicional de cualquiera.

Lógica aplastante: si cuando va mal alguna circunstancia de nuestro “vecino” estamos echándole una mano, que no será en las buenas circunstancias. A quien no le gusta que le acompañen cuando la cosa se tuerce o se ve uno desbordado.

Hablemos de imagen. Se supone que es de lo que tratamos… Como no vestirá una sonrisa un gesto amable, una mirada sencilla, serena y templada, una mano extendida, alargada y firme hacía ti, un abrazo o una palmada afectuosa. Que sean estos gestos lo único que se sienta de nosotros.

Las aficiones, gustos, en que invertimos nuestro tiempo, los hobbies… también es algo que dice mucho de nosotros, Que lo que más nos guste sea la lectura, la tertulia, el cine, el trabajo, el deporte,… cultivar cierta “cultura”, ya nos está situando ante nuestro interlocutor. No me digas como eres, dime lo que haces.

Todas estas características en una persona, conforman un tipo; “de palabra”, serio, formal, honrado,… de los que se ganan el crédito día a día siendo consecuentes. De los sé que hay a montones, pero que no salen en los medios de comunicación, ni son publicitados porque ni defraudan, ni roban, ni se venden, ni dicen barbaridades, … son esos caballeros los que se visten por los pies.

Lo que sin duda prestigia a un caballero es lo que és. No es lo que posee. Por eso tendríamos que dar más valor a lo que hacemos y no a lo que conseguimos. Caminante no hay camino se hace el camino al andar. Éste es precisamente este el fin en sí mismo; caminar, no llegar.

Que nuestra suerte sea “la buena suerte”. Esa de la que habla Alex Rovira en su fenomenal obra en la que la fabula con que la fortuna solo aparece a base de trabajo y esfuerzo. O cuando el maestro y genial pintor universalmente malagueño, Pablo Picasso, nos habla que la inspiración… ¿claro que existe? dijo, pero que te tiene que encontrar trabajando.

Como la misma semilla que cae en muy distintos terrenos se producen muy distintos resultados…. Esta es la suerte “de ley”.

Todo ésto son solo eso… mis reflexiones. ¿Cuales son las tuyas?.

Muchas gracias y muy buena suerte.

  • Tras leer de cabo a rabo todo el post muchisimos pensamientos me estan chocando en la mente queriendo salir por algún lado.

    Primero, todo lo dicho es totalmente cierto, las reglas del verdadero caballero están ya establecidas desde antes de que nacieran nuestros abuelos y van mucho más alla de ponerse una simple corbata o unos oxford de cuero. Es una actitud y una forma de vivir que embarca muchos más ambitos que la simple moda.

    Ahora bien, no en todo iba a estar de acuerdo y es que desde mi punto de vista esto es TEORÍA y se aleja realmente de la realidad ya que tenemos que aceptar que antes de caballeros somos humanos y hay ciertos instintos y actitudes intrinsecas en nosotros que hacen actuar a veces en disconformidad con lo que creemos como correcto, quien negue esto estará negando la más rotunda evidencia, nadie puede ser un verdadero caballero las 24h del día los 365 días del año.

    Tras decir eso me desdigo a mi mismo para afirmar que son reglas que aunque no podamos seguir siempre tenemos que tener presente diariamente en nuestra vida como una lima que redondea los salientes más puntiagudos hasta pulir nuestra personalidad y mejorarla en todo lo posible.

    Como siempre un placer disfrutar de una buena lectura como esta, un gusto visitarte cada día.

    Un saludo, Álvaro Gallego
    http://www.bermatt.com

    • Amoreno

      Totalmente de acuerdo… soy un técnico estimado Álvaro y aprendí que el límite de una sucesión matemática es aquel valor al que se tiende sabiendo que no se va a alcanzar nunca. Somos humanos que tropezamos cada dos por tres… es el camino elegido de ser un caballero el que nos hará merecedores o no de serlo. Llegar siempre nos quedará lejos. Bonita reflexión estimado amigo, como es norma en tí, muchas gracias y un fuerte abrazo.