Los guantes de piel; Un “must have” para todo caballero

guantes-hombre-gloves-man-00“Él que con una mano da, recogerá siempre con las dos”, Og Mandino.

Todos conocemos la desagradable sensación de tener las manos o los pies helados. Lo incomodo de esta sensación es tal que hasta que no están calientes ambas extremidades, no seremos capaces de conseguir una sensación térmica corporal confortable. Utilizar unos distinguidos guantes para las manos, además de efectivo, será un singular toque de distinción.

No nos cabe ninguna duda de lo acertado del uso de este complemento, por supuesto. Sin embargo y según que acciones realicemos con ellos estarán –o no- a la altura de su clase. Por ejemplo, ver como son utilizados sin ropa de abrigo o en el interior de un centro comercial, producen no poco grado de desasosiego. En cuanto a su protocolo, por ejemplo; el estrechar la mano de alguien con ellos puestos, debe ser motivo -más que justificado- de excomunión perpetua.

Sabemos que todo complemento tiene su función precisa y si es utilizado de la manera debida sumará al conjunto. Sin embargo lo contrario puede echar por tierra el global de nuestra imagen. Ponérselos cuando no son necesarios o lucirnos donde no se deben, es algo similar a cuando confundimos el endulcorante para el café con la sal.

Las normas que enumeraría para no cometer el error de desmerecerlos las resumiría en:

  1. Utilizarlos siempre acompañándolos del abrigo o chaquetón. Si solo utilizamos una chaqueta o jersey, seguramente no sean necesarios y su efecto estético parecerá desacertado.
  2. Llevarlos puestos en espacios cerrados no es indicado. Este caso es idéntico a cuando utilizamos el sombrero, y de igual modo en cuanto abandonamos la calle deberíamos desprendernos de ellos. Por cierto, hacer coincidir a ambos (sombrero y guantes) sería de un gran acierto.
  3. Los más sencillos son los más acertados. Sencillos o con alguna mínima costura son de gran elegancia. Las tachuelas, cremalleras o detalles metálicos me parecen de mal gusto.
  4. Optar por lo más clásico, nuevamente es un acierto. Nunca utilizarlos cortados a la altura de cualquier falange o con agujeros practicados por el diseñador (o aún peor por el desgaste)… a menos que se sea competidor de rallies.
  5. Como en el caso de los zapatos, escoged los colores oscuros preferiblemente el negro o marrones más cercanos al newblack. Siempre serán los más bellos.
  6. A la hora de guardarlos lo mejor será el bolsillo de la cintura del abrigo o el porta objetos, que no se vean en absoluto. Está tan de moda llevarlos en el bolsillo superior del abrigo que uno llega a preguntarse si habría que llevar dos pares, para poder -al menos- utilizar uno.
  7. En cuanto al material con que fueron confeccionados. Aunque hablemos de piel pulida, como preferencia, los de piel vuelta o ante son también sumamente acertados, no obstante algo más informales. Los de lana mejor para las ocasiones más casual.
  8. A la hora de combinarlos yo no sería demasiado encorsetado y no buscaría igualarlos con nada, sino más bien integrarlos en el conjunto. Si bien es cierto que hemos defendido en distintas oportunidades que las pieles de nuestro conjunto no deberían desentonar entre ellas, pero un excesivo quedaría presuntuoso.

Muchas gracias y buena suerte,