Lo que nunca hará un caballero, que se precie

Valores, modales e imagen de caballero

“Quien no ha caído nunca, no tiene una idea justa del esfuerzo que hay que hacer para tenerse en pie”, Eduard Douwes Dekker, escritor holandés.

Hacía algunos artículos que no tocábamos el tema principal -sin el cual, el resto resulta frívolo y carente de sentido- o de lo que de verdad importa, es decir, de nuestro verdadero valor como caballeros (o personas de bien).

Con vuestro permiso y sabiendo que son muy apreciados por vosotros debido a la gran aceptación de los pasados artículos relacionados, este se lo volvemos a dedicar a los valores que le distinguen a un caballero que se viste por los pies, si bien, éste con un humor algo distinto.

Seguramente sería muy complejo definir exactamente lo que es un caballero, pero lo que nadie albergamos duda alguna es en saber reconocerlo cuando lo tenemos delante, así como cuando no se corresponde.

De tal manera que cuando leemos, escuchamos o –las menos veces- simplemente vemos a cualquier persona, es cuando valoramos si estamos ante un verdadero señor, ya que como dice el sabio refranero “la mona aunque se vista de seda, al final es un primate” sabemos que lo único verdaderamente importante es lo que uno siente: SUS VALORES, luego como lo demuestra: SUS MODALES y solo después la imagen exterior: EL VESTUARIO.

Igual que el agua, si la tenemos delante la reconocemos al instante con solo probarla, olerla, verla o casi con sentirla, definirla sería algo más complejo y teórico; una sustancia compuesta por moléculas de dos átomos de H por cada uno de O que por debajo de la temperatura de 0º C y 1 atm. de presión se congela… además es frío y cuando hablamos de personas no ha lugar, no se trata de esto, ¿verdad?

Por esto, siempre he querido e intentado diferenciarme a este respecto y a la menor ocasión que he tenido, lo he reconocido públicamente. Creo en la figura del caballero que se viste por los pies, es decir, el que defiende los valores más inherentes a las personas de bien y sus modales son consecuentes con estos. Un “matón de baja estofa”, convendremos, nunca será un caballero, por más que lo pretenda, hasta que no deje de comportarse con “tan ligera moral”.

Otro personaje que movilice a “hordas” en su propio beneficio para apoyar una causa propia, o contra otra tampoco, y es que la historia – y aún la actualidad, véase Venezuela, Siria o Ucrania- nos ha dado multitud ejemplos, la más radical está representada por los dictadores político-militares, con un seguimiento millonario de individuos pero sin legitimidad alguna, seguramente basado en el miedo y la ignorancia de sus “oprimidos” seguidores.

Así, por ejemplo en un terreno más cotidiano y próximo, una crítica pública no admite pase, menos con nombres propios y sin aviso previo, porque a eso le puedo llamar traición y fomentar la polémica cual “salvamedeluxe” cualquiera. Y aunque a la corta puede dar como consecuencia, pingües beneficios, a la larga se vuelve contra uno y ya se sabe como terminan los dictadores que arengan a sus bases. Más bien tarde que temprano, cierto es reconocer, pero al final el legado de cada uno, es lo que queda.

Por cierto, y para el gentío que sigue al “cacique”, la conciencia que les queda luego daría para muchos más capítulos, porque hay que ser muy caballero para contradecir, contravenir y confrontar al “guía”. Lo sé en primera y cruda persona.

Mi amigo James Sherwood, referente de la moda clásica en el Reino Unido, nos dejo esta perla que no voy a olvidar fácilmente; “Hacer que alguien se sienta inferior o excluido de una situación social o profesional es imperdonable”. O intentarlo.

Un líder sirve, no se sirve. Seguramente, esta sea una de las principales diferencias entre los líderes de la humanidad Gandhi, Martin Luther King, Nelson Mandela, el mismo Jesucristo… y los dictadores que por supuesto no merecen que su nombre aparezca en este vuestro blog.

Por lo tanto un caballero siempre tratará de ayudar a sus semejantes o colegas, como sea, nunca los tratará de hundir, ni difamar o maldecir. Fundamental, he ahí donde siempre he sabido encontrar a quien seguir y a quien evitar o ignorar.

Las palabras soeces, los intentos de desmerecer e infravalorar el trabajo ajeno es de una mediocridad sin límites. Recuerdo cuando al hilo de esto Johan Cruyff decía que lo peor que le podía hacer a un defensa marrullero cuando intentaba frenarle con malas formas no era con similar violencia o contestando a la provocación, sino con un giro de cadera en el siguiente envite para dejarle sentado y consciente que su verdadera frustración es debida a su propia limitación.

Mr. James también nos dejo una pequeña receta a este respecto; “La única manera de combatir una grosería es ser tan cortés como sea posible”, cada vez me siento más agradecido que amablemente prologara mi libro, un gran tipo y todo un caballero.

Lo que convendremos es que un caballero:

  • Siempre creará buen ambiente y huirá de generar tensiones en cualquier ambiente en el que esté presente. Tom Ford diría, mantente lejos de los chismes.
  • Un caballero nunca llama señor a alguien que luego va a “destripar” porque aparte de miseria, mostrará contradicción. Si es un señor no es justo que se le difame y si se le menosprecia, para que remilgos.
  • Nunca se creerá el ombligo del mundo y centro de ninguna atención. Sencillamente, es alguien que está al servicio de los demás. Casi nada.
  • No proyectará sus miserias, sino que tratará de superarlas (en silencio, con ayuda y privado). Con esfuerzo y humildad, es la mejor manera. Además estas nunca se utilizan como escusas.
  • Normalmente no tendrá problemas con más de una persona, porque de esta manera si uno puede ser una excepción, más de dos podrá ser ya considerado la constatación de una actitud que cuando menos hay que revisar.
  • Siempre tendrá una buena palabra o un silencio. Si lo que vas a decir, nos es más bello que el silencio… no lo vayas a decir; Manolo García de El Último de la Fila. Ni se puede cantar, ni decir mejor.
  • No evidenciará en los demás lo que no tolera de sí. Ya que la mejor prueba de lo que no soportas de ti es en el otro, simplemente es lo que se refleja de ti. El objeto pasivo no tiene nada que ver por más que se lo intente hacer ver. Solo se hará más grande la herida a la larga.

Para rematar y ratificar porque aunque abotonarse -o no- el último ojal de la chaqueta ya sabemos puede ser importante, lo vital -para mí- es dejar constancia que; Reivindicamos la elegancia exterior de nuestra imagen en el vestuario, fundamentada en la defensa de los valores universales humanos expresados al exterior en la forma de nuestros modales. Solo a partir de este momento es cuando deja de ser frívolo el hablar de moda masculina.

Muchas gracias y buena suerte,

  • Jose Luis Fernández

    Enhorabuena por estas breves normas.
    Esto es vestirse realmente por los pies con la plena intención de su significado.
    De acuerdo totalmente, David.
    Un abrazo

    • vestirseporlospies

      Muchas gracias estimado Jose Luis por tu comentario.
      Realmente dice mucho de ti que te guste este artículo… es de los que mejor recuerdo tengo después de haberlo escrito, puesto que es nuestra esencia.
      Otro abrazo cordial para ti,